Opinión

La seguridad, el fracaso de nuestros gobernantes

Cuando López Obrador era candidato a la Presidencia en diversas ocasiones manifestó su descontento de que el Ejército y la Marina realizaran acciones de seguridad pública

Alejandro Núñez
Catedrático

sábado, 16 mayo 2020 | 06:00

El pasado 11 de mayo del presente año se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el cual el Gobierno federal dispondrá del uso de las Fuerzas Armadas para llevar a cabo tareas de seguridad pública de manera extraordinaria. 

Durante el último trance del sexenio de Felipe Calderón la estrategia de seguridad iniciaba a tener éxito, a pesar de que se le acuso de las peores masacres y delitos cometidos por la desaparecida Policía Federal y por parte de las Fuerzas Armadas. 

Cuando López Obrador era candidato a la Presidencia de la República en diversas ocasiones manifestó su descontento de que el Ejército y la Marina realizaran acciones de seguridad pública, incluso llegó a mencionar que las Fuerzas Armadas reprimían al pueblo y que cometían abusos y masacres contra la población; una frase muy popular del ahora entonces presidente AMLO es la de “abrazos no balazos” y se llegó a hablar sobre la amnistía para delincuentes. 

El presidente López Obrador ya en el poder se ha encontrado que no es tan sencillo mantener al margen a los grupos delictivos con esa estrategia de “abrazos no balazos”; la conformación de la Guardia Nacional ha dejado mucho que desear, ya que dicha corporación inicio sin manuales de organización, sin delimitar claramente cuáles serían sus funciones. 

El pasado lunes nos encontramos con la noticia que las Fuerzas Armadas saldrán de nuevo a las calles y podrán realizar acciones encomendadas a las corporaciones de seguridad pública. En todo el país y en nuestra ciudad se ha visto un incremento en la generación de violencia e inseguridad; en la sociedad y al interior de las familias se han dejado grandes vacíos que han sido cubiertos por los grupos criminales, incluso durante estos días que nos encontramos en “emergencia sanitaria”. 

Lamentablemente las Fuerzas Armadas y de Seguridad se encuentras ocupadas en otras tareas y no en su principal tarea que es la de prevenir y hacer frente a los delitos y la delincuencia. De acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública los meses de marzo y abril han repuntado en términos de la generación de delitos y homicidio doloso. 

El decreto que se publicó el pasado lunes da el fundamento legal para que las Fuerzas Armadas puedan asumir tareas de seguridad pública en todo el territorio nacional, lo cual da muestra que la estrategia de seguridad ha “fracasado” y es necesario contar con el respaldo del uso de la fuerza poder salvaguardar los intereses nacionales y de los ciudadanos. 

También, debido a la pandemia por el Covid-19 se han incrementado los delitos del fuero común en Juárez; lo anterior se debe a que gran parte de la población de esta frontera se ha quedado sin ingreso económico. 

Las Fuerzas Armadas son necesarias para el combate en el crimen organizado y han dado muestra de ello en las detenciones de grandes capos de la droga en nuestro país, pero el hecho que se les encomienden tareas que tienen que realizar las policías estatales y municipales es muy diferente. 

Quienes criticaron las estrategias que en aquel entonces llevaron a cabo Felpe Calderón y Enrique Peña Nieto, y creyeron que con López Obrador las cosas serían muy diferentes, hoy se dan cuenta que la situación y la capacidad de respuesta es igual y nada ingeniosa. 

Debemos prestar atención al hecho de que se quiera militarizar el país porque esto es un indicio de un gobierno totalitario. 

En Ciudad Juárez, el tema de seguridad también ha dejado mucho que desear con respecto a las expectativas que se nos hicieron creer por parte de nuestros gobernantes. Nuestras corporaciones policiacas han sido rebasadas por el crimen organizado. 

Un tema del que casi nunca se ocupan nuestros gobernantes es el de la “prevención”, esto se debe a que el resultado no se ve inmediatamente y no pueden utilizarlo como moneda de cambio durante los procesos electorales; candidatos van y candidatos vienen y la situación es la misma. 

Las organizaciones de la sociedad civil juegan un papel importante dentro de la prevención y atención de las causas y consecuencias que generan la violencia y la delincuencia; y muy pocas veces se les ha dado la oportunidad de generar cambios desde el ámbito político o gubernamental. Sería interesante brindar la oportunidad a estos liderazgos que se han preocupado y ocupado en la resolución de problemáticas sociales desde el ámbito social y poder realizarlo desde la esfera gubernamental, ya que estas personas viven día a día y realmente están cercanos a la población.