Opinión

La salud del presidente

Nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador ha logrado superar el Covid, desde luego que es una gran noticia para todas y todos los mexicanos

Juan Carlos Loera de la Rosa
Político

domingo, 07 febrero 2021 | 06:00

"Aprender, siempre es un regalo, incluso cuando el dolor es el maestro." Anónimo

Nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador ha logrado superar el Covid, desde luego que es una gran noticia para todas y todos los mexicanos. 

Luego de haber anunciado públicamente a la nación el hecho de que el presidente había contraído la enfermedad que ha puesto de bruces al mundo entero a lo largo de más de un año, Andrés Manuel, como hombre de Estado sabía muy bien que el pueblo necesitaba escuchar palabras de aliento respecto de su enfermedad y se presentó ante los medios de comunicación transmitiendo optimismo, su ánimo nunca decayó; lo vimos como un hombre fuerte, resuelto y decidido, dispuesto a vencer la enfermedad y con ello un mensaje de esperanza a la nación. Aun en esos momentos que debieron ser muy difíciles para él, quiso que el país supiera que tenemos un presidente que no se dejaría vencer ante la adversidad.

La fe, los buenos deseos y la empatía que millones de mexicanos manifiestan hacia el presidente se han hecho sentir todos los días en los que AMLO se ausentó públicamente de sus actividades.

Hubiésemos deseado de todo corazón que la misma suerte del presidente la hubieran tenido todas aquellas personas que perdieron la batalla contra este enemigo tan letal e invisible, en nombre de ellas se ha trabajado arduamente y llevado a cabo el mayor esfuerzo para lograr superar este momento crucial para la humanidad, los gobiernos del mundo, la ciencia y la tecnología hoy se han unido para enfrentar este difícil momento.

A todos aquellos que han perdido en esta cruel batalla a sus seres queridos les envío mis condolencias y toda mi solidaridad.

En lo que respecta a nuestro presidente, su salud estará volviendo a la normalidad en unos cuantos días, de hecho, la prueba ha arrojado ya resultados negativos, lo cual nos indica que la enfermedad ha entrado en remisión. Y hablando de salud, lo que AMLO se ocupa de reforzar constantemente es la salud moral que lo caracteriza y que ha sido punta de lanza para la transformación del país; su solvencia moral ha permeado hacia sus más cercanos colaboradores y hay una intención de hacerla extensiva hacia las instituciones del Estado, entre ellas precisamente las encargadas de la salud de los mexicanos.

En el antiguo régimen las crisis siempre presentaron una oportunidad para medrar a costa de la pobreza de los más vulnerables, incluso en aquellas ocasiones en las que estaban de por medio vidas humanas. Infortunadamente, la corrupción ha sido la peor enfermedad que en el pasado afligió a las instituciones de salud, ejemplos hay muchos, como el que sucedió durante el gobierno priista de Javier Duarte en Veracruz, quien compró pruebas falsas para detectar el VIH y medicamentos caducos; además se le acusó también de haber sustituido medicinas oncológicas por agua destilada y de haber montado empresas fantasmas para desfalcar al pueblo veracruzano poniendo en grave peligro la salud de los ciudadanos.

Pero acá en Chihuahua también hace aire, como dicen en el rancho; el exgobernador Duarte de nuestro estado no quiso quedarse atrás, y según la página oficial del actual gobierno del estado hizo uso de las instituciones de salud para fortalecer su propia red de corrupción usando el mismo modus operandi de su entonces colega, el uso de empresas fantasmas para simular operaciones comerciales y evadir impuestos, hoy se dice que el quebranto económico pudiera superar los mil millones de pesos.

César Duarte tampoco tuvo empacho para inaugurar obras inconclusas como los hospitales de especialidades y cancerología de Ciudad Juárez, en los cuales no tuvo el menor cuidado para establecer un plan de operatividad, y como en muchos otros rubros malbarató los recursos de los chihuahuenses, pero en este duele más porque se trata de la salud de la gente, que ante la inesperada pandemia mucho hubiera ayudado y seguramente muchas muertes podrían haberse evitado equipando a estos hospitales, proveyéndolos del personal requerido y desde luego, con el equipamiento necesario, hoy, podríamos tener mayor capacidad para atender a los enfermos, pero infortunadamente no contamos con este recurso, ya que no se procedió con honestidad y se dejaron hospitales inconclusos, inoperantes. 

Pero lo que más afectó a las instituciones de salud no fue necesariamente la ambición de estos pillos de siete suelas, fue el olvido institucionalizado en seis sexenios en los cuales de manera sistemática se fueron reduciendo los ingresos de los trabajadores y con ello los de instituciones como el IMSS; el siguiente dato es contundente: en 1981 un día de salario mínimo equivalía a lo que se podría comprar con trescientos noventa y seis pesos en 2018, cuando en realidad en 2018 el salario mínimo apenas rebasaba los ochenta y ocho pesos, si tomamos en cuenta que el IMSS recibe aportaciones de patrones, trabajadores y gobierno directamente vinculados con el salario, el nivel de pauperización fue más allá, también afectó a la máxima institución de salud del país, a esto hay que añadirle el incremento de los derechohabientes, el costo de las nuevas tecnologías y medicamentos más caros y por si todo esto fuera poco, tenemos que lamentar el arribo de nuevas enfermedades. En pocas palabras, el régimen neoliberal se dedicó a quebrantar el sistema de salud con un afán privatizador, incluyendo el sistema de investigación con el cual podrían obtenerse patentes y fabricar medicamentos, incluidas las vacunas.

Este ha sido el saldo del gobierno anterior, fue por eso que el presidente desde el inicio le dio un enfoque rescatador al derecho a la salud, no únicamente enunciativo sino con hechos. El arribo de la pandemia nos obliga a la construcción de un sistema de salud mucho más fuerte y sólido que ha dado sus primeras muestras de avance, la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) aunado a la gran atención que AMLO ha puesto en el IMSS Bienestar. Se ha hecho un replanteamiento para que aun quienes no estén bajo el abrigo de una institución de salud, puedan acogerse al INSABI en donde recibirán atención de buena calidad y con derecho incluso a los medicamentos. Esta institución está enfocada para atender a los sectores más pauperizados del país, ocupándose primordialmente de las personas que carecen de seguridad social, lamentablemente este ha sido uno de los efectos más perversos del neoliberalismo en las regiones de mayor pobreza de México. También se ha puesto especial énfasis en saldar el gran rezago con el personal de salud heredado del viejo régimen que canceló la oportunidad a millones de jóvenes para continuar con sus estudios, actualmente se ha puesto en marcha la ampliación de la matrícula universitaria para que México en un futuro próximo alcance el número de profesionales de la salud que nuestro país necesita, pero también la especialización de los médicos y médicas, incluso en el extranjero.

La pandemia llega a México a menos de quince meses de haber sido instalado un gobierno verdaderamente democrático y cuya principal característica es la honestidad, lo cual le ha permitido afrontar con solvencia la crisis económica derivada de la semiparalización de la economía. Bastaría preguntarnos: ¿Cómo habrían manejado la pandemia los gobiernos tecnócratas? Sin duda con la misma fórmula que siempre los caracterizó, aprovechándola para hacer negocios, endeudando al país y desde luego, continuando con los mal habidos privilegios.

Mientras los agoreros del desastre pronosticaban incluso lo peor para nuestro presidente, especulando mezquinamente sobre su salud, tratando de generar incertidumbre, López Obrador dio una vez más una contundente evidencia de su fortaleza física, lo que necesariamente debe ser una característica de quien está a cargo de conducir al país, tenemos a un presidente saludable en muchos sentidos, pero particularmente su salud moral está fuera de toda discusión.

Por otra parte, quiero abordar hoy el tema de la pandemia que ha puesto de rodillas al mundo entero. A casi un año de haber sido afectados por el Covid-19 hay una luz de esperanza que empieza a iluminar el horizonte, la vacunación en nuestro país ya se ha iniciado y lo hizo atendiendo primeramente a las personas del sector salud, los doctores, tanto hombres, como mujeres, que hoy están enfrentando con un valor y heroísmo pocas veces visto, han sido los primeros en la lista para la aplicación de la vacuna anti Covid-19; le seguirán las personas de la tercera edad y así se continuará, priorizando en función de aquellos que presentan mayor vulnerabilidad ante este letal virus. Este avance es indudablemente un gran acierto del gobierno actual, ya que desde el momento en el cual se habló de la creación de una vacuna, México hizo contratos para su adquisición con los laboratorios que anunciaron buscarían un antídoto contra esta enfermedad que ha cobrado muchas vidas en todo el mundo. Estamos lejos aún de volver a la normalidad, pero ante nosotros se ha abierto una puerta que nos dará acceso a la inmunidad contra el Covid-19.

El gobierno está haciendo lo conducente, ahora, cada uno de nosotros deberemos seguir con los cuidados y precauciones recomendados por el sector salud, no bajemos la guardia, estamos a solo un paso para salir de este momento crucial por el cual está pasando el mundo entero. 

Nuestro baluarte será la fortaleza con la cual cada uno de nosotros afronte esta terrible pandemia.