Opinión

Estrictamente personal

La retención del presidente

Los maestros de la Coordinadora, la disidencia dentro del Sindicato Nacional de Maestros, le hicieron pasar tres días muy incómodos y molestos al presidente Andrés Manuel López Obrador

Raymundo Riva Palacio
Periodista

lunes, 30 agosto 2021 | 06:00

Los maestros de la Coordinadora, la disidencia dentro del Sindicato Nacional de Maestros, le hicieron pasar tres días muy incómodos y molestos al presidente Andrés Manuel López Obrador, y fueron inopinadamente la vitrina de otras carencias de las que adolece su gobierno. Quizás la más grave fue la proyectada en la imagen surrealista del presidente retenido el viernes por más de dos horas y media por maestros en una situación inestable y volátil, mientras que a unas cuantas decenas de metros, su gabinete de seguridad no encontró nada mejor que seguir dando cifras sobre inseguridad. 

Si fue un intento por minimizar la retención del presidente, que estaba inerme, lograron lo contrario. Si se quedaron paralizados sin saber que hacer, reflejan el nivel de subordinación ante una jefe que tiene cruzados los conceptos y que son incapaces de salvaguardar por su integridad. En cualquier caso, transpiró la ingobernabilidad.

La forma como el viernes las cuentas asociadas a la Presidencia en las redes sociales trataron de neutralizar el daño, fue enfocar el lado positivo de que eso había sido posible porque ya no existe el Estado Mayor Presidencial, que reprimía, como suelen decirlo. El spin que intentaron no tuvo mayor efecto, y se fueron desmoronando rápidamente con los dichos del presidente, que declaró que permaneció parado en su vehículo como protesta contra los maestros. La realidad es que no pudo avanzar, porque el grupo de amigos de la familia que trabajan en su ayudantía, no está preparado ni para cuidar de su seguridad ni para reaccionar para sacar al presidente de un aprieto.

No pasó a mayores porque los maestros disidentes sólo querían que les cumplieran lo que les ofreció la Secretaría de Educación Pública y el gobierno de Chiapas, nuevas plazas y dinero. López Obrador dijo que no sería rehén de ellos, en un reconocimiento implícito y subconsciente que no es lo mismo estar en la oposición y aliarse contra el gobierno en turno, que ser gobierno y no se puede ser ligero en lo que ofrece. Las promesas sí se hicieron a la Coordinadora, pero la Secretaría de Hacienda las detuvo por falta de dinero. La contradicción entre esos dichos y los hechos no fue lo único que quedó expuesto.

La fuerza militar, que no se usó para proteger al presidente, no obstante, sí se empleó para que el presidente cumpliera con lo que le exigieron en Washington, que contuviera a los inmigrantes. De ahí la otra contradicción. ¿Está bien que López Obrador esté en riesgo y lo dejen a su suerte y al ánimo de quienes lo retuvieron, porque la Guardia Nacional sólo se utilizó para golpear migrantes y frenar o tratarles de frenar su paso a Estados Unidos? Acatan las órdenes de la Casa Blanca, sin importar el derrotero del presidente de México. ¿Para quién trabaja el gobierno de México? Sólo quien tiene jefes superiores está dispuesto a sacrificar a su jefe inmediato.

¿De qué tamaño tiene que ser un gobierno para mostrar su incompetencia? Del que vimos durante tres días en Chiapas, donde la disidencia magisterial se le cruzó al presidente sin problema alguno para reclamarle lo mismo. Ni se tomaron medidas preventivas, ni se arregló políticamente la crisis. Fueron tres veces las que los maestros disidentes pararon el vehículo del presidente. Lo que no sucedió, es porque no quisieron, porque tenían al presidente a sus pies. 

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