Opinión

La reforma electoral que le urge a Corral

El 'Nuevo Amanecer', como Javier Corral bautizó a su gobierno, fue un intento de marketing

Sixto Duarte
Analista

martes, 02 junio 2020 | 06:00

El “Nuevo Amanecer”, como Javier Corral bautizó a su gobierno, fue un intento de marketing, con el afán de perpetuarse en los anales de la historia como el hombre que venía a reivindicar las más sentidas causas de una sociedad lacerada y herida. Algo así como la denominada “Cuarta Transformación” de López Obrador.

Hoy el “Nuevo Amanecer” se encuentra ya en su ocaso. A un año que se lleven a cabo las elecciones para reemplazar al gobierno de Corral, no hay una sola acción que pueda destacarse de su administración, en ningún rubro. Lo único que ha emprendido han sido acciones en contra de sus enemigos políticos, que evidencian un uso faccioso del poder, y una grosera intervención en los poderes Legislativo y Judicial, precisamente para cristalizar esos fines, que parecen haber sido la única motivación que lo empujó a buscar el poder.

Corral sabe que ha incurrido en muchísimos excesos. El abuso del poder en contra de los perseguidos políticos de su régimen, evidenciando una violación sistemática de derechos humanos, no tiene precedente en la historia de Chihuahua. Si bien creo que todos coincidimos en el hecho de que el pacto de impunidad debe romperse, lo cierto es que él precisamente trata de perpetuarlo, al intentar legar su silla a Gustavo Madero o a Víctor Quintana. Corral no tiene la conciencia tranquila, y sabe que, como dice el dicho, los carniceros de hoy serán las reses de mañana. 

Los heridos que ha ido dejando en el camino del ejercicio del poder no se limitan a los exfuncionarios de la administración pasada. Corral también ha golpeado a correligionarios, dentro y fuera de Chihuahua, y arrastra viejas rencillas con personajes que hoy están encumbrados a nivel nacional. 

Teniendo este antecedente, entendemos la urgencia de Javier Corral de, en medio de la peor pandemia que hemos tenido en los últimos 100 años, promover una reforma política en el Estado que le permita poder incidir en los procesos internos de los partidos políticos, y así influir en la determinación de los candidatos a sucederlo. 

La reforma política que plantea, es abiertamente inconstitucional. Viola los principios que rigen el proceso electoral contenidos en el artículo 41 de la Constitución. Aunado a lo anterior, no encuentran sustento, ni en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, ni en la Ley General de Partidos Políticos. A pesar de ello, es muy probable que el Congreso del Estado vaya a aprobar lo que el gobernador les mande, pues la oposición mayoritaria que encabeza Miguel Colunga (Morena), al igual que los arrendadores de votos Alejandro Gloria (PVEM), Rubén Aguilar (PT) y René Frías (PANAL) han demostrado en reiteradas ocasiones que sirven a los intereses de Palacio de Gobierno. No se diga ya el diputado De la Rosa Hickerson, que no pierde oportunidad de agradar a Corral, y ya adelantó estar a favor de las elecciones primarias. 

Si el Congreso de Chihuahua hace el trabajo que tiene el deber constitucional de hacer, no aprobaría una reforma así, por lo abiertamente inconstitucional de la misma. Sin embargo, con los antecedentes antes descritos, es muy probable que sí lo hagan. En ese supuesto, 33 por ciento de los diputados de esa asamblea, o la FGR, o la CNDH, o los partidos políticos deberían combatirla en vía de acción de inconstitucionalidad, justo como se combatió la Ley Bonilla, aquella que “no pervivió”. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, muy probablemente la declararía inconstitucional.

Toda esta urgencia surge en el seno del corralismo porque los dos aspirantes que encabezan las preferencias electorales por Morena y PAN, son dos personajes que le causan repulsión a Corral: el senador Cruz Pérez Cuéllar, y la alcaldesa María Eugenia Campos. 

Es irónico que Corral venga a promover las primarias, precisamente para afectar la aspiración del senador Pérez Cuéllar, cuando en 2012, fue Pérez Cuéllar quien lo venció en la interna del PAN por la candidatura al Senado. En ese entonces, Corral no aceptó la voluntad de la militancia, e impugnó el resultado, para al final ser ungido por el dedazo panista con dicha candidatura. Las diferencias entre ambos personajes, parecerían ser irreconciliables, y es lo que teme Corral. 

Por su parte, si Corral ha tenido la posibilidad de operar a sus anchas en el Congreso, ha sido precisamente a la fortaleza electoral de Maru Campos en la capital, quien ganó en 2016, y se reeligió en 2018, arrastrando en el triunfo a los candidatos a diputados del PAN. 

Corral intenta cerrarles el paso a estos dos aspirantes, para poder imponer a Víctor Quintana en Morna, y a Gustavo Madero en el PAN, dos de los personajes más anodinos de la escena local.