Opinión

La reconciliación social: el siguiente paso

El nuevo gobierno que a partir de este martes encabezará María Eugenia Campos tiene dos elementos que no deben estar en menor escala que el déficit presupuestal

José Luis García
Analista

lunes, 06 septiembre 2021 | 06:00

El nuevo gobierno que a partir de este martes encabezará María Eugenia Campos tiene dos elementos que no deben estar en menor escala que el déficit presupuestal: trazar de forma clara la matriz de riesgos y, dos, la reconciliación social.

El primero es obvio, tomando en cuenta que los 90 días de inicio serán cruciales para saber de qué tamaño es el mapa de riesgos y en el que, sin duda, estarán los temas de salud, finanzas, educación y seguridad. Pero en el segundo, la estrategia tendrá que ser encaminada a hacer que los chihuahuenses perciban a un gobierno que se ofertó en campaña como la llave de la solución a los problemas que afectan al ciudadano de a pie. Y tiene que reinar la energía, sí, pero la prudencia por delante.

De entre todas las virtudes del ser humano, la prudencia es, me parece, una de las más difíciles de dominar; quizá sea eso el motivo de los grandes errores que cometemos porque conjugar cautela, justicia y respeto, no es algo que nos distinga.

¿Cuándo y dónde perdimos la prudencia? ¿Acaso nos la robaron o se nos olvidó en algún callejón maloliente? ¿Por qué no regresamos por ella si nos estaba pegando de gritos que no la abandonáramos? En el ejercicio pleno de las virtudes, hoy más que nunca necesitamos volver a ella, en una reversa que no debe indignar a nadie.

 Esta tierra nuestra, Chihuahua, nos necesita a todos. Dejemos de humillarnos unos a otros, dejemos de pelear, de darnos bofetadas viperinas que solo incrementan el odio y el desprecio; no estoy proponiendo convertirnos en un convento o en un monasterio. Busquemos la reconciliación social, el encuentro con nuestros hijos, el amor en la familia, la comunicación con los amigos, el abrazo fraterno que nos dé la fuerza para salir adelante.

Los pequeños detalles deben generar los grandes cambios. Empecemos en casa, hablemos con nuestros hijos, dejemos en claro cuáles son los riesgos de la imprudencia y verás que podemos encontrar coincidencias, pero el ejemplo debe arrastrar y es momento de dar el primer paso, para que otros nos sigan.

 No podemos andar por las calles lastimando a la gente, ni abrir las puertas de nuestra casa para maltratar a los propios. La prudencia es buena consejera, en todos sentidos. No es justo que nuestra sociedad esté transitando por el camino de la indiferencia.

 No estoy de acuerdo en que observemos con rencor a nuestros adversarios políticos y que tengamos la intención de odiar, y no tener la capacidad de tolerar y ser prudentes. Ya hemos vivido muchos años bajo el esquema del odio y las venganzas, lo que ha dividido severamente a nuestra sociedad. 

Después de las campañas políticas, los agravios se quedan en la mente de miles de personas que no han asimilado triunfos y derrotas. El fin, objetivo y misión de los partidos políticos es uno solo: ganar elecciones. Pero una vez concluidos los procesos, seguimos con lanzas y escudos dispuestos, como si se tratara de pactos de sangre.

Este martes inicia una nueva era para los chihuahuenses, un nuevo estilo y otras formas de hacer gobierno. La cosa pública debe tomarse con calma y prudencia, porque la soberbia es mala consejera. Si María Eugenia Campos replica acciones que le dieron resultados como titular de la alcaldía en la capital del estado, podría advertirse un elemento de cambio en beneficio de los chihuahuenses.

Pero necesita, primero, que su equipo de trabajo entienda de manera clara que los gobiernos de odio son la peor calamidad social; que los chihuahuenses necesitan de una reconciliación inmediata, sólida, práctica y real. Porque no hay peor escenario para gobernar, que una sociedad enfrentada y engañada. María Eugenia Campos tiene una gran oportunidad. Y empieza este martes.

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