Opinión

La reapertura

Para grupos muy amplios de la sociedad mexicana la reapertura económica es hoy impensable

Sergio Sarmiento
Periodista

miércoles, 20 mayo 2020 | 06:00

Ciudad de México.— Para grupos muy amplios de la sociedad mexicana la reapertura económica es hoy impensable. Y se entiende. No hay indicios de que las curvas se hayan aplanado, ni la de contagios ni la de muertes. Todo parece indicar, por el contrario, que estamos entrando al momento más intenso de la pandemia. 

El respaldo al cierre de la economía, sin embargo, se esfuma cuando se advierte que este pueda durar de dos a tres años. Ninguna economía, ni siquiera la más próspera, puede suspender sus actividades tanto tiempo. No hay señales de que pueda desarrollarse pronto un medicamento que cure la enfermedad. Algunas vacunas muestran avances, pero es difícil que puedan distribuirse a nivel mundial en menos de dos a tres años. La inmunidad grupal, que ocurre cuando un porcentaje alto de la población genera anticuerpos, también está lejana. 

Los países que más éxito han tenido con las políticas de confinamiento hoy se enfrentan a un problema paradójico. Sus poblaciones carecen de defensas naturales para el nuevo coronavirus. La reapertura abrirá, así, las puertas a nuevas oleadas de contagios. “Los confinamientos no son simplemente sostenibles por el tiempo que probablemente se requerirá para desarrollar una vacuna”, escriben en Foreign Affairs Nils Karlson, Charlotta Stern y Daniel B. Klein del Ratio Institute de Suecia. “Las medidas inteligentes de distancia social para evitar que los sistemas de salud sean abrumados, mejores terapias para los infectados y mejores protecciones para los grupos de riesgo pueden ayudar a reducir el dolor humano. Pero al final del día, una inmunidad creciente, y finalmente grupal, puede ser la única defensa viable ante la enfermedad”. Las pruebas son uno de los principales instrumentos para conocer y contener la enfermedad. Permiten identificar contagios, muchas veces son asintomáticos, y aislar a los portadores en vez de a toda la sociedad. 

El gobierno de México, sin embargo, no sólo no ha hecho las pruebas suficientes, sino que las rechaza. Xavier Tello, consultor en temas de salud, escribe: “Desde un inicio México adoptó la postura (o política) de realizar el menor número de pruebas posible. El subsecretario Hugo López-Gatell ha sido un enemigo férreo de estas, pese a evidencias y recomendaciones internacionales. La Secretaría de Salud ha negado permisos y registro sanitario a pruebas de PCR realizadas por grandes hospitales y cadenas de laboratorios de análisis clínicos, generando cuellos de botella, incrementos en tiempos de espera de resultados e incertidumbre”. 

El doctor López-Gatell ha rechazado también las mascarillas, que afirma no protegen de los contagios. El Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos, sin embargo, ha cambiado su posición y hoy recomienda el uso de mascarillas de tela en lugares públicos o en situaciones en que es difícil mantener la distancia. El confinamiento forzoso no ha resultado particularmente eficaz para detener la pandemia, como lo demuestran Italia, España o Nueva York; pero aplicarlo durante dos o tres años es condenar a la pobreza o al hambre a millones de familias. Debemos planear, así, una reapertura inteligente, con medidas de sana distancia, pruebas y mascarillas. 

El gobierno debe también hacer inversiones en el sistema de salud. El Covid-19 no se cura, pero un buen tratamiento y los respiradores pueden reducir la mortalidad. Lo único que no podemos hacer es cerrar la economía durante varios años. El costo social sería inimaginable. Energía solar El Departamento del Interior de Estados Unidos dio la autorización a un proyecto de generación de energía solar de 690 megavatios, con 380 mW de almacenaje en baterías, en Nevada. Es exactamente lo contrario que estamos haciendo en México.