La quebrantada salud del pueblo de Chihuahua

Para el pueblo en general, ricos y pobres, llegada cierta edad y responsabilidades, nada es más importante que la salud

Javier Cuéllar
Abogado
domingo, 10 marzo 2019 | 06:00

Para el pueblo en general, ricos y pobres, llegada cierta edad y responsabilidades, nada es más importante que la salud; por eso algunos grandes pensadores se han pronunciado con ideas contundentes respecto a la salud tanto personal como pública y así tenemos que Ben Jonson, famoso poeta y dramaturgo inglés nos dijo: “¡Oh salud, salud!¡Bendición del rico y riqueza del pobre! ¿Quién podría encontrar demasiado caro el precio por comprarte?”. Y definitivamente, muchas gentes se pasan la vida acumulando riqueza a costa de su salud, riqueza que después se ven forzados a entregar a los médicos y a las instituciones para recuperar la salud perdida.

Pero Arthur Schopenhauer en sus sesudas reflexiones nos dice: “Es cierto que nada contribuye menos a la felicidad que la riqueza y que nada contribuye más que la salud. Todo debe ceder el paso a la salud”. Todo lo cual nos lleva a resaltar la enorme importancia que el tema de la salud tiene para cualquier pueblo y que debe tener para cualquier Gobierno y sin embargo, en todo Chihuahua y especialmente en Ciudad Juárez el cuidado de la salud ha sido dejado de lado, prácticamente abandonado por las instancias de Gobierno que tienen la obligación de atenderlo. Han cometido en su atención un doloroso fraude poniendo en riesgo la vida de muchas personas.


Miseria criminal en el HG

Recientemente casi todo el personal del Hospital General de nuestra frontera hizo públicas sus inconformidades debido a las enormes carencias en medicinas, equipo y todo tipo de insumos a que los tiene sometidos el Gobierno del Estado. El doctor David Alejandro Pérez, jefe del Departamento de Cirugía, declaró tristemente: “Nos hemos visto en la penosa necesidad de pedirle al mismo paciente o a familiares medicamentos, antibióticos, analgésicos, que ellos mismos han tenido que ir a comprar por la falta de insumos en el hospital”. La actual administración tiene a los médicos e instituciones del Sector Salud trabajando prácticamente con las uñas de tal manera que la calidad del servicio de atención se encuentra desplomada, prácticamente por los suelos, con peligroso y cruel resultado para la salud y la vida del pueblo.

Se están cometiendo muchas negligencias en las acciones de salud pero estas no se hacen por imprudencia o errores médicos o de enfermería, sino más bien por la crítica falta de medios de las instituciones como el Hospital General y eso seguramente ha provocado muchas muertes. Podemos entender que en el campo de la medicina de alta especialidad no se cuenten con reservas de almacén de algunos medicamentos pero la queja de la generalidad del personal médico y de enfermería se refiere a que el Hospital General padece de la falta de insumos básicos lo que provoca que a la hora de proporcionar los servicios de atención a la salud del pueblo, se cometan atrocidades.

Para muchos lo mejor sería que cerrara dicha institución porque al menos así el pueblo enfermo tendría que buscarle por otro lado y no estaría esperanzado a una institución que sencillamente con tanta carencia no funciona. En este punto ha trascendido que las demás instituciones de salud pública del estado se encuentran funcionando de manera similar y raquítica al grado que resulta penoso y vergonzoso practicar la medicina y realizar acciones de salud en instituciones que se han replegado al nivel de la prehistoria. La obligación del Estado mexicano de cuidar la salud pública se ha abandonado con grave riesgo para la vida de muchas personas que necesitan de esos cuidados de la ciencia médica y que ordinariamente se proporcionan en todo país civilizado.

La cosa es tan grave que algunos trabajadores de esas instituciones hicieron señalamientos en el sentido de que carecen de productos para realizar las más elementales tareas de higiene en los hospitales. No les dan ni cloro patito ni pinol los muy desgraciados, ya no digamos sustancias para realizar asepsias y antisepsias más profesionales que en esas regiones de alto riesgo se requieren como norma para evitar la proliferación de infecciones lo cual es muy común en estos nosocomios.


Pensiones Civiles da lástima

En Pensiones Civiles del Estado, que es la institución que tiene la obligación de proporcionar atenciones a la salud de todos los trabajadores del Gobierno del Estado, las cosas no podían estar peor; ha trascendido que por citar un ejemplo en el departamento de odontología no tienen insumos ni para practicar la extracción de una churrienta muela, mucho menos para cualquier otro tipo de acciones de salud levemente más sofisticadas al grado que los derechohabientes están recurriendo a su costa a la medicina privada para cuidar de su salud y la de su familia. Se corre el rumor que el Gobierno del Estado mandará a sus trabajadores a atenderse al Hospital General con lo cual las cosas se agravarán más para ellos.

Alguien pudiera criticar que muchos de los servicios que presta el Hospital General son gratuitos pero en Pensiones todos los trabajadores del Gobierno estatal pagan una cuota para que se les proporcione ese servicio y da la apariencia que las millonarias cuotas de los trabajadores se las enchaleca el Gobierno del Estado y no le proporciona recursos a la institución. Aquí la cosa es más triste puesto que la generalidad de funcionarios públicos de alto y bajo copete se encuentra a la deriva en cuanto al cuidado de su salud se refiere y todos padecen estas miserias y escaseces, propias de pueblos muy atrasados como Cuba y Venezuela que no tienen ni para aspirinas. Pero pocos funcionarios protestan por miedo a que no les den ni esas miserias y los sindicatos magisteriales se encuentran mediatizados, de rodillas ante un régimen que en muchos sentidos los está matando, robando regateándoles la atención de su salud.

Todos los edificios del Sector Salud del Gobierno del Estado son enormes elefantes blancos donde el personal deambula vegetando porque no tiene nada con que trabajar mientras la salud del pueblo se deteriora vertiginosamente en beneficio de las casas funerarias atizando el dolor de la gente que siente que muchas de las muertes se pudieran haber evitado con un poco de atención y diligencia.

Pero no, las cosas se dejaron llegar a un grado desesperante con una deuda pública que en el Sector Salud alcanza los 400 millones de pesos que no tiene para cuando pagarse. Ya nadie le quiere fiar al Gobierno.


La deuda pública es impagable

La enorme deuda heredada del sexenio del gobernador César Duarte Jáquez es el gran justificante que tiene el gobernador Javier Corral Jurado para tener un desempeño gubernamental tan raquítico. De acuerdo a su dicho los mil 800 millones de pesos que se ahorraron en un programa de austeridad, se fueron completitos en el pago de ciertos intereses de la enorme deuda pública que le dejó su antecesor en el cargo. Y se me hace poco porque una deuda global de 50 mil millones de pesos devenga más intereses que tan sólo mil 800 millones, de hecho debe comprometer hasta el propio gasto corriente o al menos gran parte de él.

De acuerdo con las cuentas gruesas que se han conocido en toda la historia del estado de Chihuahua, contando nada más de los Aztecas para acá, todos los gobernadores juntos endeudaron acumulativamente a nuestro estado hasta concluir el período de José Reyes Baeza, en un monto total de 12 mil millones de pesos. Pero César Duarte Jáquez en tan sólo seis años disparó esa deuda pública hasta los 50 mil millones de pesos que es una suma demencial cuya inversión no se ve por ningún lado y que la convierte en la deuda pública estatal más alta del país con características francamente impagables.

En estas condiciones es inútil que el gobernador Javier Corral se aferre a pagar esa deuda o al menos darle servicio porque su liquidación es imposible. Lo más sensato es que se declare en bancarrota para obtener de todos sus acreedores rebajas substanciales del capital y cancelación total de los intereses, no importa que en el futuro los bancos ya no nos vuelvan a prestar ni un centavo y ni siquiera un maldito saco de alacranes. En realidad los préstamos directos y frescos no nos los están haciendo, tan sólo renegociando pasivo con condiciones cada vez más duras y peligrosas de modo que nos hundimos más en esta pantanosa e inexplicable deuda. Ni las siguientes 20 administraciones futuras podrán pagar ese nivel de endeudamiento. Tal vez nunca se pague, así es que conviene reventar la bancarrota de una vez por todas y a la derecha. Lo que se ha de rasurar que se vaya remojando.


El último Samurái

Por lo que hemos visto en las reacciones sociales, causó un profundo dolor el asesinato del comandante Adrián Matsumoto Dórame, a quien algunos conocían como “El último Samurái” no sólo entre las corporaciones policiacas, sino en amplios segmentos de la sociedad juarense y de Nuevo Casas Grandes. Los honores póstumos que le han rendido las corporaciones policiacas han sido muy significativos, lo cual revela la enorme estima en que lo tenían. Jefaturas, funcionarios, tropa de a pie, todos por igual lo apreciaban por sus dones de gente y por su gran capacidad operativa en el campo de la Policía, donde se le consideraba como un detective nato.

Es una de las personalidades que no se olvidarán fácilmente debido a su alto concepto del honor profesional y del cumplimiento del deber. Un buen ejemplo a seguir por sus compañeros y por todos aquellos jóvenes que en el futuro abracen la esforzada profesión de guardianes de la seguridad pública. Descanse en paz el comandante Adrián Matsumoto.