Opinión

La próxima estrategia: una persona por casa

En Chihuahua, la única respuesta para la pandemia es el castigo

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 15 noviembre 2020 | 06:00

En Chihuahua, la única respuesta para la pandemia es el castigo. No hay una respuesta del Gobierno estatal para el abominable déficit de médicos, equipo, pruebas Covid y de seguimiento de los infectados en los hospitales. La amenaza de Javier Corral de la cárcel, la clausura y la multa en el toque de queda, hacen que Chihuahua se parezca a los guetos de la Alemania Nazi que tenían restringidos sus derechos al mínimo.

Desde el punto de vista legal, la crisis sanitaria debe ser administrada por la Federación y por los gobiernos estatales. Los municipios no tienen facultades en materia de salud pública, pero se han querido sumarse para no quedarse atrás, sin embargo, los ayuntamientos poco o nada pueden hacer en una situación extraordinaria como esta.

Es evidente que la crisis sanitaria por el Covid-19 es usada como bandera política y de marketing por los gobiernos. La Federación dice que no pasa nada, el presidente no usa cubrebocas, cada mes dice que ya vamos de salida de la pandemia y presenta las cifras que le convienen. En ese sentido, el discurso de AMLO intenta mantener la confianza de los grupos sociales.

Sin embargo, la Federación sí tiene el presupuesto para atender una emergencia. Hace unos días, el IMSS instaló un hospital móvil y anunció que están por incrementar las camas-Covid. El Ejército también hizo lo mismo, pero en las fotografías publicadas se ven las camas con un tanque de gas a un lado, pero ningún otro equipo.

En ese sentido, se presentan dos problemáticas. La primera es que los hospitales públicos buscan médicos esperando no encontrar, porque ¿quién en su sano juicio quiere ser médico en un hospital Covid sin equipo y sin protección? En segundo lugar, los médicos que ya están contratados, cuando se les asigna un paciente y no tienen ni guantes (mucho menos medicamentos), ¿cómo van a atender a los pacientes? Eso nos muestra que no es solamente tener una plaza para un médico o una cama con equipo, hace falta mucho más.

Aquí la cuestión es esa. Una cama-Covid no es un mueble con un espacio solamente. Se trata de una cama, pero falta el médico, la enfermera, el equipo, los instrumentos y los medicamentos. ¿Cuánto dinero se necesita para atender a un paciente de Covid? Pues los hospitales privados ya están pidiendo un millón de pesos para permitir el acceso de un enfermo de Covid, entonces eso es lo que cuesta un paciente.

Aquí viene el problema. El gobernador Javier Corral se sigue quejando del aumento de casos de contagio y así justifica la criminalización del espacio público. Nadie puede salir en el toque de queda y ahora se le multará y arrestará a quien no use cubrebocas, aunque no tenga dinero para el cubrebocas porque es desempleado por el cierre de negocios.

Como ya hemos visto, el costo promedio de un paciente es de un millón de pesos, el Gobierno estatal administra 78 mil millones de pesos ¿no sería posible redistribuir los recursos? Solo en Juárez, la Ruta Troncal -que no es prioridad en este momento- costará más de mil millones de pesos. ¡Claro que es posible! El gobernador Corral podría reorientar esos mil millones a mil camas-Covid en el estado.

Los corralistas, defienden todavía al gobernador con los argumentos de hace cuatro años, dicen “Duarte se robó el dinero”, “dejaron endeudado”, “el gobernador ha metido a la cárcel a duartistas”, “la lucha contra la corrupción es más importante” cualquier ocurrencia para justificar el fracaso del Gobierno estatal. 

La realidad, es que Corral ha dejado a su suerte la administración al grado de que hace unos días ha pedido un préstamo de 600 millones de pesos para pagar prestaciones del fin de año ¿entonces por qué está haciendo la Ruta Troncal si no tiene ni para los sueldos?

Al no reorientar el presupuesto para camas-Covid, Corral demuestra su profundo desprecio por la vida humana. Vale más el proyecto político del gobernador Corral que la vida de los chihuahuenses. Una característica que coincide con el nazismo alemán, que no otorgaba ningún valor a la vida de los judíos. Eso pasa en Chihuahua.

Con este escenario caótico de las finanzas públicas y sin ninguna respuesta efectiva ante la pandemia. Corral decidió imponer un discurso moralista que divide al estado en buenos y malos. Los buenos son los que le hacen caso, los malos los desobedientes. Y, peor aún, la retórica del odio provoca que se enfrenten los dos bandos. Es el mismo discurso que discrimina y divide en dos, muy parecido al de la Alemania Nazi.

Un paso más para el desastre social, es la criminalización del comercio. Javier Corral, emitió decretos y leyes para prohibir el comercio, como si fuera el origen de la pandemia y como si fuera a resolver algo. El hecho es que este mes de toque de queda, los contagios no han bajado y la presión social aumenta. Parece que el gobernador, al no poder resolver el problema, desea hacerlo más grande.

Chihuahua está en llamas, porque la violencia no ha dado tregua, en noviembre van 41 asesinatos dolosos en Juárez, según datos de Ficosec y la pandemia comienza a contarse por decenas a diario. Para colmo, los sábados y domingos, por decreto se ha paralizado la economía provocando la crisis económica en cientos de familias. 

Lo único que van a provocar con el toque de queda es acelerar la violencia y la pobreza. Nadie duda que Chihuahua está en emergencia sanitaria, pero todos dudan que la respuesta del Gobierno estatal sea la correcta, el tiempo está demostrando que es un fracaso, pero cuando pensamos que hemos tocado fondo, el gobernador Corral nos demuestra con sus respuestas que todavía podemos caer más bajo, hasta convertir a Chihuahua en un gueto. 

Al paso que vamos, la próxima estrategia absurda será que solo viva una persona por casa y que no salga.