Opinión

La oscuridad en medio de la luz

Hemos transitado por fin a un nuevo año y, como lo he asegurado en otras ocasiones, el paso de un segundo a otro en el reloj no hace que nada cambie

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 03 enero 2021 | 06:00

Hemos transitado por fin a un nuevo año y, como lo he asegurado en otras ocasiones, el paso de un segundo a otro en el reloj no hace que nada cambie, excepto la hora, el día, un mes o un año, pero nada más, todo sigue perfectamente igual que antes del avance del segundero, y no, no es un pensamiento negativo o pesimista, solo realista, porque creo que la positividad se debe construir a partir de situaciones o hechos reales o, de lo contrario, se queda solo en pensamiento, en una idea, en un deseo, pero que no cambian nada.

Por eso el título de esta colaboración pudiera parecer contradictorio, pareciera que encierra un contrasentido, pero no, en realidad lo que intento es destacar precisamente esa incongruencia entre la realidad y lo que pretendemos que sea. Hay muchas razones de peso para reflexionar sobre el tema. Se trata de un ejercicio de optimismo razonado, medianamente mesurado con el tamiz del pensamiento crítico e informado, alejado completamente de cualquier creencia mágica-mística-religiosa sobre la fe, sobre el bien y el mal, o sobre la esperanza renovadora del espíritu.

No digo que esos pensamientos o creencias sean malos, o equivocados, ni descalifico en absoluto a quienes los tienen, es muy respetable y válido lo que cada uno piense en esos temas de vida tan profundos, y con lo que cada uno se quiera quedar. No, la invitación es a una reflexión seria, informada, realista y objetiva sobre el momento que vivimos, nuestras realidades y hacia dónde vamos en todos los órdenes de nuestras respectivas vidas, así como en el entorno que nos rodea.

Justo este momento que vive el mundo entero, podría ser de fatales consecuencias creer que mágicamente el 2021 traerá la solución a todos nuestros problemas, siendo uno de ellos, quizá el principal, la pandemia mundial por Covid-19 que tantas vidas ha cobrado y que en nuestro país se ha manejado de forma tan lamentable e irresponsable por el sector salud federal.

El inicio de la distribución de la vacuna, en sus diferentes versiones, ha generado una gran expectativa mundial de esperanza, lo que aunado a ese pensamiento mágico sobre la llegada del nuevo año podría confundirnos y hacernos creer que la pandemia terminará pronto, o que se ha terminado el riesgo de contagios, lo cual no es verdad. Por eso es importante hacer esta reflexión razonada y mesurada sobre nuestras realidades.

La realidad es que la pandemia aun está lejos de terminar, desafortunadamente en los siguientes días estamos muy próximos a ver otro infortunado repunte de contagios, sería el tercer pico en el país, y el segundo en Chihuahua, lo cual no es una pesimista o negativo augurio sino una previsión de las autoridades de salud. Las celebraciones por la Navidad y el Año Nuevo, con sus inevitables reuniones familiares y otras no tan familiares, ocasionarán ese nuevo pico de contagios.

En la medida que la distribución y aplicación de la vacuna avance en el mundo, irá disminuyendo paulatinamente la velocidad de contagio, pero en México, y Chihuahua no es la excepción, no se ve un buen panorama en ese sentido, pese a los excesivamente optimistas anuncios del Gobierno federal, la verdad es que lo visto hasta hoy nos hace pensar que en ese tema nuestro país se ha quedado corto, demasiado corto, en cuanto a capacidad financiera, logística y peso político mundial para obtener las vacunas en las cantidades suficientes para garantizar su aplicación a la mayoría de los mexicanos. En Chihuahua, todavía hoy, no hay un solo chihuahuense vacunado, para darnos una idea de lo que hablo.

En ese tema, por eso, aun a pesar de lo positivo que resultó la noticia de la vacuna, y de lo esperanzador de la llegada de un Año Nuevo, más nos vale continuar extremando las medidas de protección, el confinamiento en la medida de lo posible, evitar reuniones sobre todo en lugares cerrados, la sana distancia, el uso obligatorio del cubrebocas y asumir que cualquiera de nuestros contactos, aun los más cercanos, puede estar contagiados de Covid-19 y transmitirlo si nos descuidamos. Eso tiene que continuar aún. Pese a todo.

Pero también hay luz y sombra en materia política para este año. En junio se realizará una jornada electoral, de la que en varios momentos hemos hablado en este espacio, y a la que hemos abordado desde distintos enfoques, por las implicaciones que tiene para nuestra vida diaria. Es la elección más grande en la historia del país por el número de cargos en juego.

Pero también es una elección en la que, de acuerdo con la mayoría de las encuestas, por primera vez en la historia del país, se podrían definir 15 gubernaturas en favor de un partido de izquierda, por cierto en el poder desde 2018, y mantener una mayoría en la Cámara de Diputados, en el Congreso de la Unión en general, que le ha dado una inusitada capacidad de maniobra política al presidente de la República, pero que también, por lo mismo, podría representar el principio del fin en caso de perderla. Salvo Chihuahua y Nuevo León en donde Morena no la tiene tan fácil.

Los partidos políticos, ahora de oposición, PAN, PRI, PRD y otros, así como importantes sectores empresariales, han decidido conformar una alianza electoral con miras a esa elección, para sumar sus fuerzas ante la marcada preferencia electoral del partido del presidente dando vida a lo que, por años, López Obrador ha llamado despectivamente el PRIAN, pero que hoy se materializa en aras de un objetivo común: debilitar el poder político de Morena y de su líder moral. Es legal y es válido, así, a secas, sin mayores calificativos.

Y es aquí en Chihuahua en donde la contienda electoral adquiere especial relevancia, por ser el estado que habitamos y en el que, las definiciones electorales tendrán un impacto directo en nuestras vidas.

En 2018, con todo y la avalancha electoral en favor de López Obrador, Morena ganó muy poco en Chihuahua, pese a haber significado un triunfo electoral histórico para la izquierda en la entidad, no le alcanzó para ganar mayoría en el Congreso, ni para arrebatar las alcaldías más importantes del estado como Juárez al independiente Cabada, o la capital a la panista Maru Campos.

A pesar de que el PAN se encuentra aún dentro de un proceso interno, en el que su militancia deberá elegir su candidato entre Maru Campos o Gustavo Madero, la selección que hizo Morena en la persona de Juan Carlos Loera de la Rosa, con un perfil muy poco competitivo, ha puesto las cosas en una dimensión distinta, más complicada para los morenistas.

Pero también está la muy baja competitividad electoral de los morenistas en municipios como Juárez y Chihuahua, sin los que se advierte imposible ganar la gubernatura, con una muy sólida presencia panista en la capital, pese al muy mal desempeño del gobernador blanquiazul Javier Corral, o la fuerte presencia de la figura independiente en la fronteriza Juárez.

Mientras que, en esta frontera, la militancia y el comité municipal del PAN se agrupan en torno a buenos perfiles de militantes, como Jorge Espinoza Cortés, Raúl García Ruiz o Sergio Madero, el gobernador del estado insiste en imponer candidaturas externas como la de “Poncho” Murguía o el fiscal Peniche, perfectos desconocidos para los panistas y sin grandes vínculos a la comunidad fronteriza.

Al igual que en el caso de la gubernatura estatal, en la que Corral insiste en un proceso penal en contra de quien pudiera ser su candidata, para imponer a Gustavo Madero, ese afán del gobernador por meter la mano al proceso electoral, podría ser, para el PAN, la diferencia entre ganar o perder diversos cargos de elección popular.

Pero hay otros actores políticos que, sin tanto ruido y con menos conflictiva, pudieran hacer la diferencia. Uno de ellos es el actual presidente municipal Armando Cabada que, si bien, increíblemente no resultó seleccionado en el proceso interno de Morena, ha dicho ya que tiene un proyecto concreto que dará a conocer próximamente.

Y en ese mismo orden de ideas, está Antonio Andreu quien, bajo las siglas y colores del PVEM, buscará ser el próximo alcalde de la ciudad lo que, eventualmente, pudiera generar diversas alianzas de facto o simpatías ante las pugnas en otros partidos como el PAN.

Por todo esto, el proceso electoral de este año es otro claro ejemplo de que cuando se piensa que todo está bien, pudiera en realidad no estarlo. La oscuridad en medio de la luz, pues. Entonces, en cualquier tema, usted y yo decidiremos qué queremos oscuridad o luz. ¡Feliz Año Nuevo 2021!