Opinión

La nueva normalidad en democracia

El método de selección de candidatos definido en los estatutos de Morena no tiene otro fin más que evitar 'el influyentismo, el amiguismo y el sectarismo' en las propias nominaciones

Cruz Pérez Cuéllar
Político

domingo, 03 enero 2021 | 06:00

El método de selección de candidatos definido en los estatutos de Morena no tiene otro fin más que evitar “el influyentismo, el amiguismo y el sectarismo” en las propias nominaciones. Fue diseñado así a propuesta de su fundador y ahora presidente nuestro, Andrés Manuel López Obrador. Y estoy convencido de que es el sistema de selección adecuado, siempre y cuando no haya intervención de alguno de sus operadores. 

Ya en el pasado en nuestro país se han probado diversos mecanismos a la hora de elegir a quienes ocuparían los cargos públicos, hubo prácticas monárquicas y absolutistas que dieron paso a la Independencia; más tarde se generaron otras de corte dictatorial durante el porfiriato que dieron paso a la Revolución; y luego llegó la Tercera Transformación que promovió el Apóstol de la Democracia, al igual que el Benemérito, infundió la esencia de las libertades en la manera de hacer gobierno, pero aún el método de selección seguía siendo un producto inacabado. 

En los 110 años posteriores a aquella experiencia libertadora cuando don Francisco I. Madero se alzó con el triunfo electoral que varios medios calificaron “por unanimidad”, seguimos teniendo altibajos, predominan los períodos oscuros con tufo de dominio absoluto. Sin embargo, a la llegada de López Obrador a la Silla del Águila, se pudo respirar de nuevo aires de libertad y de justicia, rompiendo como en antaño con el poder amafiado que parecía invencible.

Y se presenta de nuevo el gran dilema de las elecciones. Al interior del partido que permitió la llegada de la Cuarta Transformación se experimenta un nuevo método, pero también como un producto inacabado, y no puede ser perfecto como todos los intentos anteriores porque es operado por hombres imperfectos, que en algunos cabrá el compromiso y la prudencia, pero en otros podrá más la ambición y el deseo de control, el mal ancestral que se hace presente en cada una de las etapas de toda nuestra historia, como también ocurre en todo el orbe, es parte de la naturaleza humana.

De ninguna manera lo justifico ni consiento, antes bien lo señalo y refuto, pero doy gracias a quienes se sacrificaron por nuestras libertades, por las herramientas que nos permiten hoy impugnar los mencionados errores humanos, las ambiciones personales, que en nuestro caso, el de la candidatura por la gubernatura, no obedece a la debilidad de los más sino de unos cuantos. 

Estamos seguros de que se hará valer la máxima de la Cuarta Transformación de NO MENTIR, y pronto tendremos una reposición del proceso de selección de candidatos para el caso de Chihuahua, donde con la ayuda de Dios y del pueblo habremos de obtener la nominación. 

Mantengo mi compromiso firme con el presidente López Obrador, también con los ciudadanos que nos han impulsado a seguir por este camino, con el pueblo de Chihuahua que exige un cambio en el estado tras una década perdida y un quinquenio donde prevalece la frivolidad y el desgano, y con ello la miseria y la muerte.

Nos anima, por supuesto, la corrección del proceso en el estado de Guerrero, donde se habían registrado 18 aspirantes, y se había seleccionado a uno que no representaba la voluntad de los guerrerenses. Luego sobrevino el reclamo de los otros competidores y por ello la dirigencia nacional decidió preseleccionar a los seis más competitivos de acuerdo a las propias encuestas y otros criterios, de ellos se determinó que el senador Félix Salgado Macedonio fuera el abanderado de Morena para competir por la gubernatura. Y era natural porque él aparecía en todas las mediciones como el favorito de los ciudadanos, además de su amplia trayectoria política y de servicio a la gente.

No se trata de satanizar el proceso, lo he mencionado párrafos atrás, el método es bueno, pero hay errores que se cometen en el camino y lo importante aquí, lo trascendente, es que haya la capacidad del partido de reconocerlo y corregirlo, como fue el caso. Y sin exagerar, también es histórico, porque la partidocracia tradicional nos había enseñado que “la razón” es la del más fuerte, así lo experimentaron por décadas el PRI y el PAN. 

También nos anima el recurso de impugnación que hemos presentado ante los órganos electorales, que refleja nuestro desacuerdo con los resultados de la designación hecha, pero también expresa los argumentos necesarios para confirmar que hubo errores en el proceso.

La semana pasada el Tribunal Estatal Electoral instruyó a Morena para que al cabo de cinco días naturales emitiera una resolución en torno a la impugnación presentada por un servidor, por lo que este domingo 3 de enero de 2021 deberá pronunciarse la Comisión de Honor y Justicia del partido, y esperamos que se tomen en cuenta nuestros razonamientos, ajenos a toda calentura electoral y fundamentados en nuestro legítimo derecho como aspirante a la candidatura al gobierno de Chihuahua.

Por eso tenemos confianza en que la elección de candidatos en Chihuahua dará un giro muy pronto, y como en el caso de Guerrero no será motivo de escarnio para con el partido del presidente, por el contrario, será muestra de la evolución política que estamos viviendo ahora las y los mexicanos. 

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