Opinión

La nueva economía

Ante la calamidad de la pandemia del Covid-19 el mundo entero se enfrenta ante un nuevo desafío que azota sin compasión a la humanidad

Juan Carlos Loera de la Rosa
Empresario

domingo, 31 mayo 2020 | 06:00

Ante la calamidad de la pandemia del Covid-19 el mundo entero se enfrenta ante un nuevo desafío que azota sin compasión a la humanidad, casi todos coincidimos en que a partir de este flagelo estamos enfrentando un desafío mayúsculo, los gobiernos deben salvar vidas y evitar la propagación de este terrible mal. Combatir esta enfermedad se ha convertido en la prioridad de todos los gobiernos atendiendo de forma inmediata las necesidades que se derivan de ella en el ámbito de la salud; desde las materiales y técnicas como lo es asegurar la capacidad hospitalaria hasta las científicas que invariablemente dependen de un gran ambiente de colaboración y solidaridad de todas las naciones para encontrar lo más pronto posible la vacuna para este atroz e inesperado virus. Reconocer, apoyar y solidarizarnos con los profesionales de la salud y con todos aquellos que laboran este ámbito, hoy más que nunca representa un imperativo, sobre todo para quienes se mantienen en primera línea siendo fieles a su juramento hipocrático de ética, servicio y amor a la humanidad. Pero que esto no se quede tan sólo en el discurso, sino que se materialice en hechos concretos en las percepciones salariales de todos ellos, particularmente a quienes prestan servicio en las instituciones públicas, ello desde luego sin menospreciar el servicio humanitario que prestan a la sociedad, a quienes laboran en hospitales privados, nuestro respeto y consideración.

Pero sin duda que el otro gran desafío serán las nuevas formas de convivencia entre todos nosotros y que gradualmente hemos puesto ya en marcha, ya que necesariamente impactarán en los diversos modelos económicos; desde los básicos en el campo, comunidades y barrios y hasta aquellos que globalmente han concentrado la riqueza en muy pocos y la pobreza en muchos, me refiero a las prácticas especuladoras que las grandes instituciones financieras y bursátiles que en varias ocasiones han puesto de bruces la economía y productividad no sólo de los países históricamente más débiles, sino incluso a segmentos poblacionales de los países más desarrollados, por ejemplo cuando Estados Unidos en el año 2008 enfrentó una crisis financiera de impacto internacional producto de la especulación en los créditos para el mercado inmobiliario y que terminó perjudicando mayoritariamente a la clase media. Todo ello envuelto en una serie de eufemismos para suavizar el impacto social, pero que son parte de la burbuja económica especulativa como los bonos, titulizaciones de crédito, fondos de inversión, etc., manejados principalmente por intermediarios.

Seguramente vendrá una revaloración apegada a la nueva realidad que incidirá en el costo de los bienes, servicios y productos de consumo, por ejemplo: ¿qué pasará con las actividades restauranteras al ver que necesariamente deberán reducir su aforo? ¿Incrementarán sus precios para sostener sus costos? O quienes se dedican al mercado de bienes raíces quizás tendrán que reducir los altos precios en la renta o venta de locales comerciales, y que a decir de los mismos empresarios representa uno de los costos más altos, no sólo en los restaurantes, sino en la mayoría de locales comerciales. Lo mismo debe ocurrir en las majestuosas plantas industriales, que producto del acaparamiento urbano para sólo unos cuantos ha cotizado a precios de oro el mercado inmobiliario industrial en Ciudad Juárez. Y es que con las medidas de sana distancia necesariamente los espacios a utilizar deberán ser mayores. ¿Considera usted 

correcto que en medio de la crisis para poder cumplir con las medidas sanitarias se le cargue la mano a quienes realmente invierten generando actividades productivas y empleos para que los renteros hagan su agosto?

Otro ejemplo, las salas de cine, necesariamente bajo estas circunstancias venderán menos boletos, ¿sería justo su incremento? O quizás la mejor alternativa sería que la danza de los millones de dólares pagados a los actores y actrices, incluyendo los dispendiosos costos de producción deberán ser considerablemente reducidos.

En la cúspide de la crisis del Covid-19 en España, surgieron airadas críticas al comparar los ingresos de las superestrellas del fútbol con los salarios que percibe el personal de salud, que por cierto se quedaron penosa y vergonzosamente muy disminuidos. Hace tan sólo unos días se anunció que el boxeador mexicano mejor pagado ganó en 2019 36 millones de dólares, contrastando abismalmente con la carencia de espacios deportivos. Hemos estado privados de una verdadera estructura educativa en lo que respecta a la cultura física y deportiva.

Si bien éstos pueden ser ejemplos extremos, bien pueden servir para reconsiderar el rumbo que deberá seguir la economía en la nueva normalidad, habrá que consolidar todo aquello que resulte una prioridad, tanto educativa, como laboral, social y todo lo que represente una necesidad básica para el bienestar de la población; por eso el presidente Andrés Manuel López Obrador menciona con frecuencia un fragmento del poema Asonancias de Salvador Díaz Mirón: “Nadie tiene derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo estricto”. Hagamos que esto se convierta en una contundente realidad.

Y es en ese sentido como el Gobierno de México ha puesto en marcha un nuevo modelo de país, incluso antes del arribo de la pandemia, con acciones verdaderamente democráticas que promueven la participación ciudadana. Para los gobiernos anteriores, la democracia se circunscribía tan sólo al derecho a votar en una elección, se olvidaron de tomar en cuenta las necesidades del pueblo una vez que arribaban al poder. En la Cuarta Transformación la democracia va mucho más allá, con acciones ejemplares como una dispersión justa del presupuesto, que beneficie directamente a la gente, ésta debe ser la base para la recuperación económica; si bien el Covid-19 no se contemplaba en el plan de ningún gobierno, tampoco nos agarró mal parados. Con la política de Bienestar ya se habían asegurado ingresos para amplios sectores de la población, como la pensión para el adulto mayor, becas para los estudiantes y personas con discapacidad, los pequeños productores del campo, pescadores y lecheros, también han resultado beneficiados con apoyos económicos. Por otra parte, se consolidaron comités de padres en torno a las escuelas de educación básica para que los recursos económicos destinados a ellas para su mejoramiento sean entregados directamente a dichos comités éstos tendrán como objetivo primario atender los requerimientos básicos educativos, tales como la construcción de aulas mediante la contratación de mano de obra local y la compra de insumos para la obra con proveedores también de la comunidad, sin duda éstas son acciones concretas para la recuperación.

Hace unos días, los responsables regionales del Gobierno federal en Chihuahua nos reunimos en Palacio Nacional con el presidente López Obrador y con miembros de su gabinete; entre ellos, el secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano quien puso de manifiesto la gran importancia de la obra  pública para la generación de la economía y que para el Plan Nacional de Reconstrucción, el Plan de Mejoramiento Urbano y el Plan de Mejoramiento Urbano Emergente se invertirán estos meses 13 mil 928 millones de pesos, de los cuales casi 10 mil millones serán destinados para la ampliación y mejoramiento de vivienda, con el criterio del mejoramiento de escuelas, mediante entregas directas y la contratación de mano de obra con materiales que ofrezca cada localidad, sin la intermediación de grandes contratistas que pudiesen acaparar el presupuesto, de esta forma se contempla la creación de 850 mil empleos entre directos e indirectos.

La industria de la construcción también se verá fortalecida con los dos millones de créditos para vivienda por parte del Infonavit Y Fovisste; además ya se está dispersando el millón de créditos a la palabra a pequeñas empresas (20 mil entre Juárez y Chihuahua) que anteriormente nunca fueron sujetos de crédito, un millón de Tandas para el Bienestar y también los créditos a patrones solidarios por parte del IMSS. En total, se estima que el setenta por ciento de los hogares estarán recibiendo al menos un apoyo del gobierno de México, todo ello sin endeudar al país, como muchos lo piden a gritos.

Desde luego que las grandes obras de infraestructura continúan en marcha generando una derrama económica importante, entre ellas el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería Dos Bocas, el Tren Maya, el tren México-Toluca, y otras más que aportarán un gran beneficio para la recuperación económica.

En resumen, la Cuarta Transformación sí tiene memoria histórica, ya que no se reincidirá en los errores del pasado para solucionar la crisis. La triste experiencia que nos dejó el Fobaproa es tan sólo un ejemplo de ello ya que los gobiernos se endeudaban para rescatar a unos cuantos, a costa de la mayoría; aún se siguen pagando las facturas por este dispendio. Ahora se trata de ayudar desde abajo, a la economía popular donde los recursos se emplean razonablemente; se compra y se vende, generando así el empleo sin depositar este capital en las manos de grandes consorcios y en sus abultadas cuentas bancarias.  

Fortaleciendo la economía desde abajo, también se ayuda a los de arriba, porque así la gente tendrá los medios que les permitan acceder a los bienes ofertados por los sectores más consolidados en el mercado.

 

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