Opinión

La muerte de Benito y de la credibilidad

El clima tan violento que se vive en muchas partes del país se debe en gran parte a los enfrentamientos que se dan entre los diferentes grupos del crimen organizado

José Ignacio Gallardo
Analista

miércoles, 10 noviembre 2021 | 06:00

El clima tan violento que se vive en muchas partes del país, donde Ciudad Juárez figura en los primeros lugares, se debe en gran parte a los enfrentamientos que se dan entre los diferentes grupos del crimen organizado. La narcoviolencia inunda de sangre las calles de las urbes, pero también de medianas ciudades y pequeños poblados. El narco no perdona nada. Este clima extremadamente violento ya es inocultable y está provocando que varios países boletinen a México y emitan alerta a sus connacionales para que extremen precauciones mientras visitan territorio mexicano.

Pero todo este incremento en los niveles de violencia no se podría entender sin la participación y el involucramiento de un gran número de elementos y mandos de las corporaciones policiacas de todo el país. Es tan descarado el contubernio de los grupos del crimen organizado con las fuerzas del orden, que los grupos opositores denuncian por medio de narcomantas que colocan en muchas partes de cualquier ciudad, la protección que la policía brinda a tal o cual organización delictiva.

No es un secreto para nadie que México atraviesa por una grave crisis de inseguridad en donde las actividades del crimen organizado han aumentado, ya no únicamente se dedican al narcotráfico. La trata y el tráfico de personas, la extorsión y el cobro de piso se han afianzado entre sus actividades. Todo esto ha crecido con la protección de muchos miembros de las corporaciones policiacas que se sienten intocables. Por eso han aumentado las denuncias ciudadanas en contra de elementos de policía.

Están plenamente documentados los excesos policiacos en contra de muchos ciudadanos. El caso en donde pierde la vida el actor Octavio Ocaña, mejor conocido como Benito, es una muestra más del nivel de descomposición de los cuerpos policiacos. Porque independientemente de las conclusiones a que lleguen las nuevas investigaciones, quedó demostrado el bajo nivel de profesionalismo que tienen los elementos de policía de Cuautitlán Izcalli. Muy lejos de ser una policía capacitada para resguardar y proteger a los ciudadanos, y que despierte confianza en la sociedad.

Quedó evidenciado que la actuación nunca estuvo apegada a la legalidad. Como viles delincuentes fueron exhibidos los policías que sustrajeron las pertenencias personales del finado actor. La poca credibilidad que tenía la ciudadanía en las corporaciones de policía termina por desvanecerse ante situaciones como esta donde muere el joven actor. Pero este trágico suceso, a pesar de la infinidad de denuncias que existen sobre la policía de Cuautitlán Izcalli, no es privativo del Estado de México. Esto ocurre en todo el país y cada día el escenario tiende a empeorar.

La falta de capacitación y de pruebas de confianza es inocultable. El crimen organizado sigue integrando a sus filas a elementos policiacos en activos y a expolicías. El Estado de Chihuahua y Ciudad Juárez en particular tienen un gran reto. La capacitación de los diferentes cuerpos policiacos en el Estado y en el Municipio de Juárez debe ser prioridad de la gobernadora Maru Campos y del alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar. Desde luego que el actuar en esta frontera de algunos elementos de corporaciones militares como el Ejército o la Guardia Nacional tampoco ha sido el correcto ni ha estado apegado a derecho.

Así que es mucho lo que tendrán que realizar las autoridades para restablecer por lo menos un poco la credibilidad en las corporaciones policiacas y mejorar su deteriorada imagen. Porque es un hecho que hoy como nunca la policía despierta en muchos casos, más miedo y desconfianza, que seguridad y certidumbre.

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