Opinión
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La Maru no se achicó

Durante las últimas semanas la presión en contra de la candidata a la gubernatura por el PAN, Maru Campos, ha llegado a niveles francamente bestiales, como para doblar a cualquier persona

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 04 abril 2021 | 06:00

Durante las últimas semanas la presión en contra de la candidata a la gubernatura por el PAN, Maru Campos, ha llegado a niveles francamente bestiales, como para doblar a cualquier persona.

Le dejaron caer el mundo encima, pero le brincó al toro del golf, el tenis y de las vacaciones.

La persecución mediática incesante, con todo el aparato gubernamental encima, redes sociales, videos y comunicados, para difundir la versión “oficial”, fue solo para abrir boca.

Vino entonces una revisión milimétrica de agentes ministeriales y ministerios públicos, tratando de encontrar cualquier elemento en su contra.

Finalmente se concretizó el ataque en interminables audiencias, la mayoría de las cuales atendió personalmente cuando pudiera haberse excusado, al menos para hacerlo por video conferencia.

Ha estado firme en todas y cada una de ellas, salvo una sola, afrontando a la prensa y el ataque político. Han buscado ablandarla. La quieren susceptible y endeble.

Se trata de que renuncie a su aspiración para hacer el cambio a un candidato acorde a los intereses del mandatario estatal.

Y si no lo hace, provocarle el mayor daño posible, para quitarle votos y reducir la diferencia existente con su más cercano contrincante.

Frente a todo ello, se ha encontrado Javier Corral (apodado “El Güevornador”) con una extraordinaria contrincante, una mujer que no ha cedido en su empeño legítimo por buscar la candidatura y obtener el puesto.

Ha sido una candidata que no se achica; al contrario, mantiene los niveles de aceptación electoral casi sin modificación, aún y cuando la campaña en su contra tiene ya casi un año.

Ataques directos e indirectos, utilizando el aparato estatal, que pese a todo el poder ejercido, no ha hecho más que rasparla por encimita. Pobres porros virtuales corralistas que ni como porros desquitan su pertenencia a la nómina pública.

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La aparición de la alcaldesa con licencia la misma noche que fue vinculada a proceso, frente a los medios de comunicación, es un golpanazo directo a las pretensiones por aplastarla.

Si esperaban a una mujer destrozada, derrotada, tuvieron enfrente a una política engallada que defiende su posición y poco más.

Puso los puntos sobre las íes, con nombres y apellidos, al responsable de todo el entramado construido en su contra.

Es Javier Corral Jurado el blanco central de su aparición casi a media noche, sin desperdicio alguno.

“Esta vinculación no es una sentencia y por eso no afecta mis derechos políticos de votar y ser votada, por lo que entraremos con mucha confianza y fuerza a la campaña electoral... La persecución que se desató en mi contra ...desde la oficina del gobernador, Javier Corral Jurado, y desde la oficina del secretario general de Gobierno, Fernando Mesta Soule, desde la oficina de sus aliados políticos y construyendo artificialmente un caso que les permitiera continuar con la persecución personal y política en contra de una servidora, sobre todo esto...”.

Es la relatoría que realizó Maru, desvelamiento de lo que percibe desde hace meses... la apreciación de un gobierno que quiere basar el éxito en su propia desgracia, política y personal.

Para ello, el régimen no se ha detenido para construir mentiras, fabricar pruebas, propiciar declaraciones amañadas, amenazar y convocar a una confabulación de personajes, de todos los colores.

Buscan claramente dañar la relación de confianza que ella ha edificado con los chihuahuenses; por cierto sin comparación frente al palmario fracaso administrativo y político de Corral al frente de la gubernatura.

Ese fue el tono de la defensa política mediática de la candidata panista que empieza su campaña el próximo domingo.

Sabe que no será nada sencillo... viene la guerra sucia. Exhibirán las documentales, pruebas, declaraciones, presentadas en la acusación.

Frente a esto, la afirmación de Maru, “no me detiene, no me rindo, no me doblego”.

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Es más que evidente que jamás existió negociación entre Maru y Corral, como se pretendió manejar para envolver en humo la confrontación entre ambos.

Es más, ella siempre lo manifestó, en todos los escenarios, incluso públicamente en algunas entrevistas.

Tenía cierta lógica pensar en una maniobra de manipulación para convertirla en víctima, pero la táctica oficial echó por la borda cualquier especulación seria al respecto.

El alejamiento y la violencia política desplegada en su persona hablan de algo más que una simple investigación ministerial por supuestos actos delictivos.

El gobernador no la toleraba ni cerca ni lejos. No solo la quería fuera de los presídiums, sino que abandonó a Chihuahua capital de cualquier inversión significativa.

Pagaron los ciudadanos como responsables del apoyo y confianza brindada a la primera autoridad municipal.

Pero eso no fue suficiente.

Del maltrato político pasó la administración al ataque franco, directo, con todo el arsenal ministerial, de la Fiscalía General y de la recién creada Fiscalía Anticorrupción.

Fueron construyendo no solo un caso, fueron dos, para atorarla en el momento propicio, no antes, no después, sino just to time, justo a tiempo.

No había forma de darle alguna ventaja. Estiraron la liga en los procedimientos de investigación para judicializar en el momento en que el delfín perdió la candidatura, en medio de una persecución sin precedentes.

Cualquier artilugio está justificado en esa persecución. Si faltaba un elemento que restara credibilidad, ocurrió la aparición repentina, de película, de copias certificadas de los supuestos recibos certificados allegados a la investigación, pervirtiendo cualquier respeto al principio de cadena de custodia y protección de las pruebas.

Recibos envueltos en escándalo por la negativa del notario Luis Raúl Flores, hoy suspendido, de reconocer en ellos su firma y haber tenido a la vista los originales.

Como se observa, la inquina que aderezó la construcción de los expedientes, está muy lejos de constituir una supuesta negociación... las posiciones en candidaturas fueron más cesión graciosa y de buena fe de la candidata vencedora, que disposición del mandatario, que hace el doble juego, buscando descarrilarla.

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La determinación del juez de señalar seis meses para la terminación de la investigación es un elemento que juega a favor de Maru.

Ella podrá realizar campaña, incluso obtener el triunfo y la declaratoria de gobernadora electa, pese a estar vinculada a proceso penal.

Lo que estableció el juez es un sí, pero no. No hay sentencia que la prive de sus derechos políticos, para ser votada.

Lo que viene y que resulta clave es cómo maneje su campaña. Ha mostrado fuerza para evitar ser doblegada, antes y durante la audiencia de vinculación, pero la pelea apenas inicia, los ataques se incrementarán, por parte de todos sus contrincantes políticos.

Los candidatos que le compiten por la gubernatura no han parado un momento.

Juan Carlos Loera no se ha detenido, ha caminado de manera incesante, incluso ha sostenido reuniones con grupos diversos, entre ellos empresarios. Empieza a construir una plataforma sólida.

Tiene a su favor que sigue el presidente López Obrador con una alta calificación ciudadana en la entidad, pese a ser de las más bajas en el ámbito nacional, y cientos de servidores de la nación haciendo propaganda... cientos de millones en apoyo a grupos sociales.

Graciela Ortiz tampoco se detiene ni un momento. La mano izquierda para recomponer su destrozado partido, los años de experiencia, se empiezan a notar.

Por ello no será nada fácil para Maru enfrentar dos contiendas: al gobernador prácticamente metido en la boleta por el capricho de su cargo y a sus contrincantes peleando palmo a palmo cada voto.

La respuesta parece estar en la campaña. Será su mejor defensa ante los ataques que aún se encuentran ocultos y que planea su rival desde la comodidad del despacho principal de Palacio de Gobierno con todo el dinero del pueblo a la mano, para tratar, por fin, de quebrar su espíritu, ese que aún se le resiste de manera formidable al reyezuelo cargado de complejos y de odios primitivos.

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