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Opinión

La madre de todas las batallas

Ahora sí se llegó el tiempo real de la competencia electoral. La campaña empieza oficialmente el 1 de marzo, justo el próximo viernes

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 23 febrero 2024 | 06:00

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Ahora sí se llegó el tiempo real de la competencia electoral. La campaña empieza oficialmente el 1 de marzo, justo el próximo viernes. Debo agregar un dato que supe hace poco y me parece interesante. No sólo México, sino más de dos mil millones de personas en el mundo acudirán a las urnas este año; esto representa más de la mitad de la población que vive bajo regímenes democráticos. No hace mucho tiempo esto era poco menos que impensable, entre dictaduras, autocracias y monarquías.  

Puede esgrimirse que cada elección presidencial es lo mismo, dado el peso tan grande que tiene en nuestro sistema político la figura del presidente de la República. Y es cierto que cada sexenio tiene sus peculiaridades, y como vivimos en tiempo presente la elección que corresponde siempre es la más importante. Pero no hay duda de que en el actual vemos características que no teníamos hace muchos años. Por ejemplo, contar con solo tres aspirantes a la Presidencia, de los cuales dos con posibilidades reales de ganar, ambas mujeres. Otra característica que sostiene la afirmación de la importancia del proceso es la polarización que existe, provocada desde el Ejecutivo. Por menos de lo que este ha hecho, él mismo hubiera provocado un escándalo monumental por intromisión en las elecciones. Ahora lo hace sin rubor alguno, provocador, taimado, tuno. Y eso ha divido a la sociedad mexicana, según su personal juicio, en buenos y malos, a los que apenas para disfrazar llama progresistas y conservadores, sin justificar su dicho, como quien le pone una etiqueta a una mercancía, así de esa magnitud es el desprecio al que disiente. Entonces se justifica la relevancia que se le asigna al proceso, y que acarrea consigo la necesidad de no limitarse al papel de espectadores, de informarse de la situación real, no de frases de uso que abundan en campañas, ni noticias falsas edulcoradas con imágenes amigables, para después de ello tomar posición y acudir a las urnas en modo abundante. 

Uno de los temas centrales será, por cierto, que por ventura ya habíamos logrado acotar el poder presidencial, antes equiparable con un monarca sexenal, desde que tenemos gobiernos divididos en 1997, donde la mayoría parlamentaria es de origen político diferente del titular del Ejecutivo, y luego con la consolidación de la autonomía del Poder Judicial, circunstancias ambas que sin recato quiere desaparecer López Obrador, en su beneficio. Está ampliamente demostrado que sistemas de ese tipo, como los que hoy funcionan en Cuba, Venezuela y Nicaragua, no llevan sino a la ruina económica y social de los pueblos y, por ende, tenemos que resistirlo con vehemencia. Otra dimensión será la agenda social, que ahora parece un concurso de ver quién regala más. Muy atractiva para muchos, pero absolutamente irresponsable si no puede ser sostenida en el tiempo con recursos fiscales, sobre todo, cuando la principal fuente de financiamiento público que era Pemex ahora mismo no produce más petróleo, sino pérdidas multimillonarias que estallarán en las manos de la próxima presidenta. Lo mismo puede decirse de las pensiones. Claro que todos nos unimos al dicho mexicano que reza “a quién le dan pan que llore”, pero sin hornos, harina, ni trabajo, no habrá pan para nadie, aunque llore. 

Dicho lo anterior, la patria empieza en Chihuahua. Aquí nuestro propósito es resistir la amenaza morenista, real como el aire que respiramos, y mantenernos en el modelo de desarrollo que tanto éxito nos ha dado para tener empleos, y resistir aunque sea solos, los embates del crimen organizado, cuidar la salud de la gente, apoyar al campo y a la industria. Inclusivo, libertario, humanista. Y eso implica cuidar nuestras opciones en los cargos federales. Ya hicimos el análisis de los aspirantes al Senado por Chihuahua. Apenas en el límite del plazo legal, asumimos que por grillas internas y cuidar una desbandada de inconformes, Morena dio a conocer a quienes presidirán esas candidaturas. Solo hay un dato irrefutable a resaltar de ese paquete: ninguno es de Morena. Dirán que sí, pero de dientes para afuera. Abundan priistas, panistas, lo menos prestigiado de dichos partidos, cartuchos quemados, salpicados en el pantano de la corrupción. Y además evidencian sus debilidades, como el distrito 6 cabecera en Chihuahua, presentando un nombre prácticamente desconocido aun para analistas, que compite contra la bandera del Frente, Manque Granados, quien por ocho años se ha dedicado a traer empleos a Chihuahua. Ni qué decir del muy popular Tony Meléndez por distrito de 5 cabecera en Delicias, donde la suma por primera vez de los votos de PAN, PRI y PRD con la popularidad del candidato augura copiosa cosecha de votos, sin que por ningún motivo signifique caer en exceso de confianza. Sirvan como ejemplos. Y de última hora nos enteramos de otro chiste morenista, poner en la lista pluri al Senado a Javier Corral, y la dirigente estatal es su suplente. O sea no hay entre sus filas alguien con un poco de prestigio que ofrecer. Absolutamente ridículo, pregúntenle a su compadre el alcalde. 

Por mi parte, debo hacer una pausa en este espacio. Como candidato a la diputación federal de representación proporcional la ley me impide este tipo de participaciones. Cosas raras porque no prohíbe cosas peores, pero así son. Agradecido con El Diario por estos años, con esperanza de retomar esta dinámica de encuentro. 

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