Opinión

La esperanza del cambio

Cuando las cosas no van bien, en general, las personas anhelamos un cambio

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 12 septiembre 2021 | 06:00

Cuando las cosas no van bien, en general, las personas anhelamos un cambio. Es una necesidad inherente en los seres humanos, desear fervientemente que las cosas mejoren, y aunque los cambios no necesariamente garantizan eso, la sola posibilidad de un entorno distinto nos hace concebir la esperanza de que todo será mejor. 

Eso es lo que está ocurriendo hoy en Chihuahua. La infame y pésima administración estatal que encabezó Javier Corral Jurado, dejó saldos negativos en todos los rubros, y una imperiosa necesidad en los chihuahuenses de que las cosas mejoren, de corregir el rumbo en muchos rubros de la actividad diaria en el estado. 

Y precisamente las condiciones en las que dejó Corral la administración estatal, las peores en décadas de toda la historia en Chihuahua, no permiten visualizar un futuro inmediato halagüeño, pero, con todo y eso, el solo hecho de que el exgobernador paseño se vaya y llegue alguien diferente, es suficiente para que los chihuahuenses creamos que las cosas van a mejorar, aunque las condiciones no sean las más propicias para ello.

Pero no se trata solo del cambio por el cambio, hay sólidas condiciones que favorecen una expectativa positiva. El domingo pasado, en este mismo espacio, señalé las que, en mi juicio, son virtudes que posee la actual gobernadora y que permiten albergar esperanza y confianza en que las cosas irán mejor, aunque el inicio no sea muy sencillo que digamos.

Para realizar un buen análisis sobre el perfil de cualquier persona, aún más tratándose de un gobernante, es necesario revisar dos aspectos: el personal y profesional, para que el análisis sea bien fundado. En el personal, básicamente, se trata de entender la personalidad de quien deberá tomar decisiones en momentos muy complicados, decisiones que afectarán a miles de personas, decisiones que comprometen los recursos de todos, pero no solo eso, un gobernante debe ser una persona con alto sentido de comunidad, de servicio, pero sobre todo, de prudencia y mesura, porque sus actos, palabras y decisiones tienen que corresponder a las necesidades y demandas de sus gobernados, y en esa condición, se trata de alguien que pueda desprenderse de filias y fobias individuales, personales, para lograr esa empatía con todos, con todos.

En la parte profesional, el análisis es bastante más sencillo. Hay que revisar su historial de logros en el campo en el que se desempeña, su preparación académica, su estilo de liderazgo, sus resultados en general y, principalmente, su constancia y congruencia en cuanto a los temas que domina.

Hace dos domingos, en mi artículo “Jaque a la Reina” escribí al respecto: “Sin embargo, hay que decirlo, la mujer ha mostrado una entereza a toda prueba en las más adversas situaciones, en la capital del estado ha entregado buenos resultados en dos administraciones municipales y lo más importante, ha mostrado una gran capacidad de liderazgo e inclusión, todo lo que significa un buen augurio para los chihuahuenses al menos en cuanto a esperanza de mejores tiempos en el futuro.

“Ojalá que le vaya bien a la gobernadora electa en sus propósitos porque, en muy buena medida, de eso depende también que nos vaya bien a todos los chihuahuenses”. Fin de la cita.

Y lo traigo de nuevo a colación, porque creo que en esos párrafos se puede resumir adecuadamente el análisis de la personalidad de Maru Campos, tanto en lo personal como en lo profesional. Es una mujer echada para adelante, con una gran capacidad de enfrentar la adversidad, segura, firme, decidida, prudente, mesurada, pero sobre todo con una enorme empatía hacia las personas. Y también, porque en ese mismo artículo puntualicé que, durante la campaña, mi postura hacia Maru Campos fue extremadamente crítica e incisiva en el tema de las demandas penales en su contra, lo que fue solo una más de las múltiples situaciones adversas que enfrentó, con buen talante, sin descomponerse y demostrando que tiene carácter para ello. No es cosa menor enfrentar a un gobernador en funciones, con todo el poder de las instituciones a su disposición, y menos del talante autoritario y visceral de Javier Corral.

El comienzo no será sencillo, para nada, pero el perfil de la gobernadora, su experiencia y su carácter, son razones suficientes para creer que las cosas pueden mejorar además de cambiar solamente.

Durante su toma de protesta en esta frontera, por cierto, un evento histórico y sin precedentes, Maru Campos anunció diez medidas para enfrentar la difícil crisis financiera por la que atraviesa el estado, mismas que me permito reproducir íntegramente porque considero muy importante que todos las conozcamos y, a partir de ese conocimiento, nos sumemos en el esfuerzo.

Primero: A más tardar en tres años el Gobierno del Estado de Chihuahua tendrá un balance presupuestal sostenible, es decir, cero déficit.

Segundo: La disminución de la dependencia de los créditos de corto plazo, reduciendo el pasivo de corto plazo y estableciendo una relación justa y responsable con los proveedores del Estado.

Tercero: La puesta en marcha de un agresivo programa de ajuste presupuestal. Adiós al dispendio. Un eje rector del reordenamiento financiero será el control del gasto.

Cuarto: Uno de los más grandes retos es el déficit en materia de pensiones. La administración 2021-2027 heredó un sistema de pensiones con un enorme faltante actuarial y presupuestario. Por lo que se plantea hacer adecuaciones que garanticen su viabilidad y disminuyan el déficit.

Quinto: La promoción activa de la inversión pública y la privada. “Sin inversión no va a haber crecimiento sostenible. Soy una fiel creyente de que las asociaciones público–privadas son un instrumento idóneo para complementar la inversión pública e impulsar el crecimiento económico del Estado”, señaló la gobernadora.

Sexto: El Gobierno del Estado, trabajará de cerca con organismos multilaterales para beneficiarse de su asistencia técnica y también acceder a sus esquemas de financiamiento.

Séptimo: La actuación del Gobierno de forma profesional, con capacidad técnica y transparencia, para que los financiamientos tengan las mejores condiciones del mercado. La revisión de los ya existentes, con particular énfasis en no repetir los errores cometidos y conseguiremos mejores términos para la deuda bursátil que se financió con ingresos por peaje carretero.

Octavo: La regulación de los ingresos propios, para asegurar su mejor control y aprovechamiento con una nueva ley de derechos.

Noveno: Gestión activa del federalismo hacendario. Sacando el mayor provecho de las fórmulas y los fondos federales, y una gestión activa para traer más recursos a Chihuahua.

Décimo: Por último, se anunció la creación del Consejo Hacendario. Chihuahua merece que los mejores expertos en finanzas públicas, recaudación y pensiones estén cerca. La función de este Consejo será la de orientar tanto al Secretario de Hacienda y a la gobernadora para que existan las mejores políticas hacendarias y también se buscará que conozcan y evalúen los avances en este enorme reto.

En esos diez planteamientos se percibe un claro conocimiento de la situación financiera que se vive, y también una absoluta claridad en lo que se debe hacer, lo que por supuesto es buena noticia y brinda tranquilidad.

Y si a todo lo anterior le sumamos lo que dijo la gobernadora del estado en su toma de protesta, creo que hay razones suficientes para estar optimistas. He aquí algunas de las frases de Maru Campos el pasado miércoles:

“Mi gobierno no va a ser irresponsable ni displicente”.

“Es momento de ver hacia adelante; quiero decirles a todos que hoy Chihuahua tiene gobernadora”.

“Hoy tienen una gobernadora conocedora de la compleja situación en la que se encuentra nuestro estado, y quiero decirles que estoy aquí para poner orden en la casa. Para los chihuahuenses de bien es momento de ver hacia adelante, por eso quiero decirles a todos que hoy Chihuahua tiene gobernadora”.

“Hoy comienza un nuevo capítulo en la historia de Chihuahua. Hoy, comienza una nueva historia. Una historia en la que la unidad dejó de ser un discurso, y se transformó en una forma de gobernanza, una nueva forma de hacer gobierno. Un gobierno siempre cercano y de escucha a la sociedad. ¡Viva Ciudad Juárez! ¡Vivan los 67 municipios del Estado! ¡Vivan los Chihuahuenses! ¡Viva Chihuahua!”, finalizó la gobernadora.

Así que, vayamos pues con optimismo, esperanza y confianza a encontrarnos con nuestro futuro inmediato y estemos pendientes de que los gobernantes hagan bien su trabajo.

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