Opinión

La elección del domingo

El domingo 6 de junio próximo se llevará a cabo la elección donde se renovará la Cámara de Diputados, además de varias gubernaturas y legislaturas locales

Sixto Duarte
Analista

martes, 01 junio 2021 | 06:00

El domingo 6 de junio próximo se llevará a cabo la elección donde se renovará la Cámara de Diputados, además de varias gubernaturas y legislaturas locales. En nuestra entidad, se elige a quien será gobernador por los próximos seis años.

En Chihuahua, el proceso electoral ha sido enormemente contaminado por la grosera intromisión del gobernador Javier Corral en el proceso. No recuerdo una elección, al menos en la entidad, que hubiera estado tan empantanada. Por un lado, tenemos al gobernador Javier Corral, quien busca por todas las vías cerrarle el paso a la puntera, María Eugenia Campos, su compañera de partido.

Durante la elección interna, Corral amenazó a Campos con encarcelarla; esto con el fin de que Campos declinara en su aspiración. Igualmente, ya durante la campaña constitucional, Corral ha logrado que la Fiscalía la cite para vincularla a proceso penal, a través de jueces que fungen como ujieres del gobernador.

Lo que Corral aparentemente no entendió es que conforme pasan los días, cada vez es más improbable que logre concretar su atropello, pues funcionarios de su gobierno y funcionarios judiciales, entienden que no tienen por qué pelear batallas que son de Corral, que son ilegales, y que les pueden traer consecuencias a cada uno de ellos. A estas alturas, podemos decir que Corral perdió esa batalla, pues perdió el poder incluso antes de que hubiera gobernador electo.

La embestida intentada en contra de Campos únicamente vino a fortalecerla, pues capitalizó el profundo odio que Corral ha venido sembrando en los últimos cinco años en la entidad.

Por otro lado, tenemos a Juan Carlos Loera, el candidato de Morena y su alianza, a quien en lo personal conozco. Me queda claro que es una persona de trabajo y de bien, sin embargo, Loera decidió voluntariamente cargar con dos pesadas losas en este proceso: primero, al ser el candidato del oficialismo, tuvo que asumir el costo político del pago del agua, situación que lo enfrentó con los agricultores del centro-sur del Estado. Por otro, no decidió desmarcarse de Javier Corral, quien claramente lo promueve en un afán de evitar que llegue Campos a ganar. De haberse desmarcado de cualquiera de esos dos lastres, Loera estaría en una situación más sólida.

La mayoría de las encuestas le dan a Campos un margen de ventaja sobre Loera de siete u ocho puntos porcentuales. Las que más, le dan incluso 15 puntos de ventaja sobre Morena. Si a esto venimos a sumar aquellas distintas ofertas políticas que decidieron sumarse a Campos, tales como la adhesión de Graciela Ortiz del PRI, Alejandro Díaz de Fuerza por México, y María Eugenia Baeza de RSP, vemos que Campos llegará al día de la elección con una ventaja más cómoda frente a su competidor.

Entiendo claramente que estas alianzas fácticas (que no electorales, pues ya venció el plazo para ellas) no son aritméticamente exactas; sin embargo, jamás he visto un caso donde una alianza reste votos, en vez de sumarlos.

Creo que la oferta política de ambos candidatos punteros es muy clara. Por un lado, Loera representa una extraña amalgama de intereses obradoristas y corralistas. Se juega pues la continuidad del proyecto de López Obrador en la entidad, y en el tablero político nacional; también representa la continuidad de un violador sistemático de la ley, como lo es Javier Corral. Por otro lado, está la opción de María Eugenia Campos, quien curiosamente capitalizó bien el anticorralismo en la entidad (fuerza que no es menor).

El resultado anunciado el 6 de junio no será definitivo. Tenemos una larga tradición por parte de Corral y de Morena de nunca aceptar los resultados cuando les son adversos. Sin embargo, en la medida que el margen del ganador sea más amplio, será más complicado apelar al árbitro electoral.

En esta elección todo puede pasar. Esperemos que pase lo mejor para Chihuahua.