Opinión

La divina comedia

La gobernadora electa, Maru Campos, se entrevistó con el presidente de la República para abordar temas de urgencia

Teporaca Romero del Hierro
Analista

domingo, 11 julio 2021 | 06:00

La gobernadora electa, Maru Campos, se entrevistó con el presidente de la República para abordar temas de urgencia, como las finanzas en que se recibirá la administración, seguridad, proyectos de infraestructura y desarrollo social. El compromiso mutuo fue trabajar en armonía, bajo una relación institucional de comunicación permanente y confianza.

Cabe mencionar que hasta el momento el presidente de la República no había recibido a ninguno de l@s gobernadores electos de oposición, siendo Maru, la primera mandataria del bloque opositor que se reúne con el mandatario. En entrevistas anteriores, manifestó la necesidad de presentar al presidente un informe real de la situación en que se encuentra la entidad, posiblemente la mala entraña de algun@s funcionarios en función, ha distorsionado la realidad. 

Versiones oficiales señalan que la reunión se prolongó por casi dos horas, se acordó una visita a Chihuahua por parte del presidente; Maru dijo: “Hubo compromiso de mantener comunicación con la gobernadora, tiene previsto una visita pronto. Estará pronto allá (en Chihuahua) con nosotros”.

En materia de seguridad, comentó que se estableció atender urgentemente la incidencia delictiva  y criminal que se ha registrado particularmente en la Sierra Tarahumara y Ciudad Juárez, focos rojos en esta materia a nivel mundial: el recuento en la entidad, casi 12 mil muertos. En los últimos meses se disparó el número de ejecuciones, la brutalidad queda más que manifiesta, imágenes perturbadoras de desollados, decapitados, colgados, ejecutados a machetazos.   

Se requiere el apoyo extraordinario de la Federación para rescatar las finanzas estatales, hoy sin pesos en las arcas para finalizar el año, según dicen, ni para el pago de nómina; se requiere reactivar la economía, golpeada fuertemente por la pandemia y por malas decisiones de los gobiernos, provocando mayor pobreza y marginación. En la ecuación, todos sin excepción perdemos, los desfavorecidos del desarrollo hoy son más pobres, una clase media que no deja de producir, que mantiene la economía nacional, subsiste a duras penas por no engrosar más los cinturones de pobreza; los grandes capitales también afectados, les repercute en el cierre de empresas.

Chihuahua ensombrecido por la indolencia gubernamental, un quinquenio que a mes y medio de finalizar su mandato, deja sin temor a equivocarnos, mayor pobreza y marginación, deuda, desaseo financiero, presunciones de corrupción, inseguridad y violencia sin precedentes; desempleo, falta de oportunidades educativas, de acceso a vivienda, sin agua, sin obras de infraestructura, un agro que sobrevive con respirador artificial. La pandemia desnudó la crisis sanitaria en la entidad, a pesar de los esfuerzos del gremio por brindar una atención de calidad, la falta de insumos básicos, medicamentos, tratamientos, material quirúrgico, equipamiento hospitalario, etc., dejó a la población en la indefensión, superando la media nacional en casos y fallecimientos por Covid.

Deja bosques en cenizas, el ecosistema no fue prioridad; etnias en el olvido, como nunca familias enteras deambulan en cruceros, avenidas y centros comerciales. Hoy, mientras esperamos el verde en el semáforo de mayor circulación, se observa la mendicidad: juntos tarahumaras, payasitos, malabaristas y tragafuegos y migrantes centroamericanos (somos ruta de paso) peleando el pan en la calle; a este escenario, se suman parejas de jóvenes bailarines de polka o de otras disciplinas, que buscan apoyos para salir a certámenes culturales y deportivos, debido a que el Gobierno les niega el apoyo. 

Deja un tejido social más que depauperado, con niñ@s y adolescentes adict@s, jugando a ser sicarios; Chihuahua, puntero a nivel nacional en temas de desaparecidos, embarazos adolescentes y feminicidios. 

El Ejecutivo estatal por casi 1,825 días se empeñó en confrontar y perseguir lapidariamente contra el sector productivo, sindicatos, medios de comunicación, clase política (incluso los de casa), clero, juristas, artistas, académicos… así de simple, contra todo aquel que opinara distinto, automáticamente se convertía en enemigo público. Una entidad de diálogos rotos con la Federación. Hoy sigue empantanado el proceso de entrega-recepción, funcionari@s siguen obstaculizando el acceso a información pública, violentando con ello la ley, el dilatar el proceso supone el cochambre acumulado. 

Ante un contexto desolador, las y los chihuahuenses mantienen viva la esperanza de que el gobierno entrante, de corte humanista, resuelva en corto tiempo la enorme lista de problemas heredados, los cuales se acentúan por el olvido voluntario o involuntario del Gobierno federal.

Auguramos tiempos de cambio, de certidumbre, de acción, de fortalecer las instituciones del Estado que sirven para administrar, regular y organizar la convivencia social mediante leyes, con plena autonomía en su división de poderes. Anhelamos un estado democrático, de respeto, de progreso, informado, con salud, seguro, sin pifias electoreras. Por el bien de Chihuahua, le apostamos al diálogo fraterno, al trabajo conjunto, no a la perversidad ni a la polarización. Como dijo Erskine Caldwell, escritor estadounidense “Un buen gobierno es como una buena digestión; mientras funciona, casi no la percibimos”. En este caso, los hemos padecido hasta el cansancio. Sumemos voces.

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