Opinión

La democracia digital

Desde la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador al Gobierno de la República hemos visto varias estrategias...

Daniela González Lara
Analista

jueves, 13 febrero 2020 | 06:00

Desde la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador al Gobierno de la República hemos visto varias estrategias sin precedentes a la hora de gobernar, uno de los rasgos característicos de la Cuarta Transformación ha sido el uso que el primer mandatario ha dado a las redes sociales, dejando claro a propios y extraños con su número de seguidores que así como es el jefe que marca agenda en cualquier casa de noticias en el país, también sigue siendo el líder popular que fue electo con 30 millones de votos hace poco más de un año.

Por mencionar algunas cifras: en Twitter, que es la red social más utilizada en México de acuerdo a la Asociación Mexicana de Internet, cuenta con 6.3 millones de seguidores. Le sigue Facebook (6.2 millones), YouTube (1.59 millones) e Instagram (484 mil161), además de ser estas dos últimas las que lideran en cuestión de crecimiento, con un aumento del 78 por ciento, generando en los primeros meses de su gobierno la cantidad de 10 millones de interacciones en conjunto, según Forbes México.

Lo anterior es un fenómeno digno de ser comentado porque va marcando una tendencia en la forma de gobernar en algunas administraciones que ya se dieron cuenta del impacto que esto tiene actualmente y la útil herramienta que podría ser para las políticas de diseño institucional en un futuro muy próximo.

Vale la pena entonces hacer una reflexión sobre la posición del término de democracia digital como un nuevo modelo democrático que permite a los ciudadanos conectarse entre ellos y con sus representantes políticos por la vía de nuevas tecnologías, ya que al mismo tiempo supone un nuevo paradigma en la manifestación de las preocupaciones y necesidades de la sociedad, al surgir como un modelo que permite presentar propuestas, manifestar intereses o posiciones que influyen en la forma de gobierno y la administración pública en el país por encima de la llamada democracia representativa, que es la que actualmente, al menos de manera formal, es la que ejercemos en México a través de los representantes populares elegidos a través de las urnas.

En los últimos años la intercomunicación virtual ha sido el fenómeno más importante de la transformación social y hoy se encuentra en el punto exacto en el que su desarrollo nos permite a las sociedades democráticas utilizarlo con responsabilidad a favor de nuestra comunidad, de manera ordenada, sin excesos, siendo un canal que conecte, que alimente y sirva como herramienta en el diseño institucional de políticas públicas desde la deliberación de la ciudadanía por medio de las redes sociales, suponiendo con lo anterior un nuevo paradigma de democracia digital que pretende romper el paradigma de la democracia representativa.

Según la encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el 2019, México cuenta con 74.3 millones de usuarios de internet de los cuales el 78 por ciento del total cuenta con redes sociales.

El grupo con gente más conectada es el de las personas entre 25 y 34 años, con casi 15 millones de usuarios, seguido de un segundo grupo comprendido por personas de 18 a 24 años, con 13 millones de internautas, es decir, los dos grupos más numerosos comprenden individuos mayores de edad con capacidad de opinión sobre cuestiones públicas y que están utilizando los recursos digitales y no los medios convencionales para emitir juicios, o intereses sobre temas sociales que consideran de su interés, al contrario, muchas veces utilizan esos canales para evaluar y juzgar duramente las conductas cuando estos representantes se alejan del encargo para el que fueron electos. Como es el caso del Gobierno municipal de Ciudad Juárez, que en lugar de abrir canales de comunicación a través de los recursos digitales, bloquea o elimina a quien sentencia sus omisiones como es el caso de la inseguridad en las calles, la falta de alumbrado o los baches.

Sin perder el punto de lo dicho, afirmo como corolario que más allá de la mercadotecnia, los opinologos o los videos editados en la red, es la deliberación, como fundamento teórico de la democracia digital, el fenómeno que se debe privilegiar como el gran objeto de estudio para avanzar hacia el punto que nos refiera nuevamente al origen griego de la de la palabra democracia que significa “el poder es del pueblo”. Ejerzamos con responsabilidad nuestros derechos. Gracias por leer, yo soy Daniela González Lara.