Opinión

La demanda de Javier Corral

​Decía un jurista norteamericano que el litigante extranjero era atraído a los tribunales de Estados Unidos como algunos animales...

Sixto Duarte
Analista

martes, 14 enero 2020 | 06:00

Decía un jurista norteamericano que el litigante extranjero era atraído a los tribunales de Estados Unidos como algunos animales (mosquitos, libélulas, entre otros) eran atraídos a la luz de un foco. La razón detrás de esta frase, decía el autor, es que los daños y perjuicios a concederse eran más elevados siendo resueltos por una corte norteamericana que por cualquier otra corte que pudiera tener competencia. Evidentemente que uno de los principios de jurisdicción y competencia de cualquier tribunal en el mundo, tiene que ser el de territorialidad, o la afectación a algún interés de la jurisdicción en donde actúan dichos tribunales. De otra forma, dicho tribunal incurriría en prevaricato.

Hacemos este oportuno comentario por la noticia que trascendió en los medios de comunicación la semana pasada, mediante la cual se publicó que el gobernador Javier Corral, a través de sus abogados en El Paso, Texas, exigió a El Diario retractarse de diversas publicaciones realizadas por esta casa editora en relación con algunas operaciones inmobiliarias en que participó Corral, para adquirir una casa y terrenos aledaños a la misma, en esta ciudad, al parecer de forma ilegal. Dicha exigencia sería, de conformidad con la legislación vigente, la antesala para proceder a demandar a El Diario en el Estado de Texas por “difamación” respecto a la presunta ilegalidad de su proceder en la adquisición de los predios contiguos a su propiedad de la avenida Ignacio de la Peña, en esta ciudad.

En primer término, llama la atención que, en lugar de solicitar la aclaración en términos de ley (derecho de réplica), Corral opte por amagar con iniciar un litigio contra El Diario y sus directivos. Esto quiere decir que, lejos de querer aclarar la situación, Corral pretende callar a todas aquellas voces que le critican su gestión gubernamental. Con excepción de algunos portales digitales de la capital a los cuales da jugosos contratos de publicidad (incurriendo en lo que tanto criticó de su antecesor), la opinión periodística parece ser unánime al rechazar la administración corralista.

En segundo lugar, sorprende que un funcionario “mexicano”, gobernador de una entidad mexicana, decida demandar en El Paso a un medio de comunicación mexicano, con residencia en México, por una nota publicada en México (y reproducida por un portal de El Paso). Esto solamente quiere decir dos cosas: por un lado, vendría a confirmar que Corral no confía en los tribunales de Chihuahua (mismos que él controla para mantener presos a sus adversarios políticos en la fallida operación “Justicia para Chihuahua”); quizá no confía en ellos precisamente porque los conoce, e interviene en ellos cada vez que puede. De seguir un juicio de esta naturaleza, mismo que iniciaría en el ocaso de su gobierno y terminaría después que deje el poder, sabe bien que su sucesor bien pudiera influir en la decisión de los mismos, justo como él lo hace ahora. Por otro lado, quizá Corral únicamente busca asustar con “el petate del muerto” con una demanda de esta naturaleza.

Estimo que, en caso de seguir con la demanda en El Paso, el tribunal que conozca de dicha acción desecharía la demanda; en caso de admitirla, seguramente optaría por declinar la competencia por un juez con mayores lazos con la controversia, bajo la teoría de “forum non conveniens”. Los jueces en El Paso no serán complacientes con las pretensiones de Corral, justo como lo son sus pares de Chihuahua. Tanto en México como en Estados Unidos, la libertad de prensa es una de las conquistas convertidas en garantías con mayor ponderación por parte de los tribunales. Sugiero a mis lectores la película “The Post”, que trata sobre el análisis que deben hacer los tribunales de la información pública ante la censura.

Los intentos de censura iniciados por Javier Corral en contra de El Diario vienen a mostrar su talante autoritario, alérgico a la crítica. Por vía judicial extranjera, Corral pretende esconder el fracaso de su gobierno. Es extraño que opte por este camino, cuando todos los juicios que ha ganado su Gobierno han sido en tribunales de consigna, pues cuando ha tenido que litigar fuera de ellos, ha perdido. Ejemplos de ello son los asuntos de “La Coneja” en la SCJN, las controversias constitucionales, los amparos concedidos a varios de los acusados por su Gobierno, e incluso el fracaso de la extradición de César Duarte, su principal promesa.

El hecho de que Corral gobierne con un pie en México y otro en Estados Unidos (por ostentar la nacionalidad americana, en flagrante violación del artículo 32, segundo párrafo de la Constitución) no implica que los tribunales de allá le darán la razón.