La corrupción también puede matar

La miniserie ‘Chernobyl’ de HBO/Sky ha despertado de nuevo el interés en el peor accidente nuclear de la historia...

Pascal Beltrán del Río/
Analista
viernes, 14 junio 2019 | 06:00

Ciudad de México– La miniserie ‘Chernobyl’ de HBO/Sky ha despertado de nuevo el interés en el peor accidente nuclear de la historia, ocurrido en Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética, en abril de 1986. Pese a que algunos han cuestionado inexactitudes y licencias del guion, la trama tiene lecciones sobre el daño que producen a las sociedades la pichicatería en temas prioritarios y la falta de transparencia.

En un momento culminante del drama histórico, el investigador Valeri Legásov (protagonizado por Jared Harris) revela la existencia de una falla de diseño en los reactores RBMK, ideados por la URSS, misma que se había querido ocultar.

“Somos el único país del mundo que construye reactores nucleares enfriados por agua, moderados por grafito, con un coeficiente vacío positivo”, dice Legásov. Y después de un momento de silencio, explica la razón: “Porque es más barato”.  Ahorrar en cuestiones esenciales puede ser desastroso, incluso mortal.

Para México, la historia de Chernóbil trae recuerdos funestos, pues en 1987 la Conasupo importó desde Irlanda 45 mil toneladas de leche en polvo contaminada por la radiación de la planta.

Descubierto el peligro, por la valiente intervención del vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, de la Armada de México –a quien entrevisté ayer en Imagen Radio–, el Gobierno federal anunció que la leche sería regresada a Irlanda, pero los barcos que la llevaban hicieron puerto en Tampico, donde fue nuevamente descargada, subida en trenes y distribuida en todo el país.

En los siguientes 10 años, el cáncer infantil en México subió 300 por ciento. Igual que los ahorros sin ton ni son, la corrupción también puede matar.


Buscapiés

*El pasado 3 de abril la subsecretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, hizo públicos los resultados de un supuesto censo sobre las estancias infantiles, que, a decir de ella, arrojó que, de los 310 mil niños cubiertos por ese programa, casi la tercera parte (97 mil 180) no fue localizada en su domicilio. Eso generó la impresión de que había “niños fantasma” por lo que encargados corruptos cobraban de forma irregular, como si se tratara de un esquema generalizado. Sin embargo, ahora la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su informe sobre las estancias infantiles, encontró en un muestreo que miles de niños no fueron censados.

*El martes el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, reconocieron la importancia de que la iniciativa privada invierta en el país. Yo estoy seguro que ninguna empresa se negará a atender el llamado, siempre que existan las condiciones para la inversión. Esto incluye la seguridad jurídica: que no se corra el riesgo de que los proyectos se queden a medias por decisiones políticas, como sucedió con el aeropuerto de Texcoco, o desidia para aplicar la ley, como con los paros locos en Matamoros y Zacatecas y el bloqueo de las vías del tren en Michoacán.

*Por cierto, a propósito de Texcoco, un Tribunal Colegiado de Circuito ordenó a las autoridades federales conservar las obras realizadas para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, mismas que se pretendía inundar para crear un parque ecológico. Es una buena noticia que el Poder Judicial se haya convertido, en los hechos, en un contrapeso del Ejecutivo, y que no prospere la intención de poner bajo el agua una inversión de 14 mil millones de pesos. Siempre puede reaparecer la sensatez y se decida retomar un proyecto cuya cancelación ha proyectado una gran sombra sobre la viabilidad de la economía mexicana.