Opinión

La consulta… ¿tendrá utilidad?

Estamos convocados a salir a una consulta popular este 1 de agosto, un ejercicio inédito en la historia de nuestra nación, un ejercicio que ha creado una polémica muy marcada por su utilidad

Carlos Irigoyen
Analista

sábado, 31 julio 2021 | 06:00

Estamos convocados a salir a una consulta popular este 1 de agosto, un ejercicio inédito en la historia de nuestra nación, un ejercicio que ha creado una polémica muy marcada por su utilidad; los diversos actores políticos están sumamente polarizados. Por un lado es una promesa de campaña y por el otro todo parece indicar que es un capricho de poder, un ansia de demostrar que sí las puede ya sabes quién, muy bien disfrazado el ejercicio de democracia aunque por dentro apeste a otra cosa.

Definitivamente ha sido poco el empuje que la publicidad política le ha dado al ejercicio. Se habla de una inversión millonaria para su realización y si no hay resultado tangible que puedan derivar en una toma de decisiones lo más grave que ocurrira será poner en entredicho la utilidad del mismo. ¿Cuántas mañaneras tendremos que oír cargadas de resentimientos porque los mexicanos no supimos aprovechar la oportunidad, o en su defecto pavonearse porque el ejercicio resultó ser un éxito? Si el resultado es el segundo planteamiento lo más lógico es que la figura de la consulta aparecerá de manera más frecuente en delicados temas nacionales o temas que aparentemente no requieren de las consultas como lo que ha estado pasando. “La ley no se somete a consultas, se aplica”.

Será interesante per se el ejercicio dominical; el anuncio de resultados la parafernalia alrededor de los mismos, incluso el morbo gestado en las últimas dos semanas. Pero a modo de reflexión, ¿en las condiciones que está nuestra nación procede realmente a hacer un gasto de tal naturaleza? Tan solo tres rubros: la galopante escalada de violencia que no perdona ni en tiempos de pandemia, la pandemia misma que amenaza con una variante muy contagiosa o bien el terrible problema de desabasto de medicina para enfermedades como en los casos de los niños con cáncer. Tres necesidades bastante fuertes que en el orden de las prioridades deberían ir en un escalafón mucho más alto que la consulta en estos momentos.

Reitero, el ejercicio tiene un nivel de desinformación gravísimo que contribuye a crear una serie de planteamientos más de confusión que de convencimiento. El nivel de abstencionismo medirá el interés que desarrolló todo el tiempo que se habló o dejó de promover la consulta, la realidad que enfrentamos es que una elección “normal” damos de brincos cuando supera el 40% de participación y es casi ese porcentaje el que se necesita para que el resultado sea vinculante, 37.5 millones de mexicanos a favor, en el papel luce complicado un número de esa naturaleza.

Más complejo luce el convencimiento de tanto mexicano para una causa que ha sido severamente cuestionada. Si en su convicción está acudir el domingo a una de las casi 100 mil casillas que se instalarán en la República, hágalo con todas las precauciones.

La consulta viene también cuando se planea regresar a clases a nuestros hijos, una situación bastante difícil de entender, pareciera que queremos tentar a la mala suerte, hay mucho en cuanto a salubridad que tendremos que cuidar si usted acude a ejercer su derecho en la Consulta.

Si usted no acude, que sea también con la convicción de un derecho ciudadano que no ejercerá por cuestionar su utilidad o por simplemente no entender el por qué, se vale y está permitido a nadie nos pueden obligar a hacerlo.

Esperamos el domingo y los resultados para saber cuáles serán los siguientes pasos que deberemos tomar en el camino tan escabroso de la democracia mexicana.

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