Opinión

La ciudad es su escuela

Analizó las banquetas de la avenida Tecnológico en el tramo que va desde la avenida Ejército Nacional y el bulevar Gómez Morín. ¿Qué resultados obtuvo? ¡Peores de lo que usted se imagina!

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 12 enero 2022 | 06:00

¡Es impresionante lo que se aprende en las aulas! Lo digo refiriéndome a aulas en un sentido tangible, pero también figurado, porque en los ya casi dos años de pandemia que hemos vivido se han dejado atrás los muros de aquellos espacios en donde cotidianamente nos reuníamos estudiantes y docentes, para trasladarnos a cada casa, a cada dormitorio, comedor o cocina en donde la interacción sucede. La experiencia que aún estamos viviendo ha confirmado la premisa de que el logro de los objetivos académicos siempre dependerá más de la disposición de los actores: estudiantes y docentes, que del espacio físico mismo.

Por ello, la experiencia de ser docente a nivel universitario es sumamente gratificante y en el caso de la carrera de Arquitectura se convierte, además, en un reto ante la necesidad de hacer converger el sistema tradicional que los procesos administrativos imponen sobre tomar clases en un determinado horario y espacio, y la innegable conveniencia de que los futuros arquitectos experimenten en carne viva la práctica de la arquitectura y aprecien de viva voz, por decirlo así, las condiciones de habitabilidad de los espacios arquitectónicos y urbanos que configuran nuestro contexto. 

¡Y nuestros estudiantes son realmente maravillosos! Muchos de ellos, aun antes de la pandemia, han adoptado a la ciudad misma como su espacio de aprendizaje por excelencia. Ellos mismos buscan tener experiencias directamente en el sitio, donde las cosas suceden. Recorren las calles, observan, tienen inquietudes. ¡Es por esto que aprendo tanto de ellos!

Hace unos días en este mismo diario se publicó un reportaje relacionado con temas de mucha actualidad. No cabe duda, los jóvenes son observadores y se preocupan por su ciudad, por ello los detectaron con antelación y se ocuparon de desarrollar interesantes proyectos de investigación. Los temas son discapacidad y movilidad urbana. En el reportaje, una persona con discapacidad afirmó que la ciudad es sumamente excluyente pues no está hecha para ellos; en ese mismo sentido una colaboradora de Fundación Integra subrayó la importancia de que la infraestructura que rodea a las estaciones del BRT, en específico las estaciones banquetas, tuvieran condiciones tales que pudieran ser transitadas con facilidad por las personas con discapacidad.

Hoy me voy a referir a dos trabajos que realizaron mis alumnos. El primero de ellos lo hizo Irvin Eduardo hace casi un año a partir de la premisa de que la movilidad en Ciudad Juárez ha privilegiado a los automóviles donde las banquetas quedan como parte residual de la infraestructura. Analizó las banquetas de la avenida Tecnológico en el tramo que va desde la avenida Ejército Nacional y el bulevar Gómez Morín. ¿Qué resultados obtuvo? ¡Peores de lo que usted se imagina! No se puede caminar en ellas sin mantener la mirada fija en el camino so pena de sufrir un accidente. En ocasiones, increíblemente se hace necesario bajarse al arroyo de esta avenida de alta velocidad -una de las principales de la ciudad- con el riesgo que esta aventura conlleva. Encontró postes con sus respectivos protectores metálicos que junto con diversos señalamientos impiden el paso a los peatones pues ocupan más de la mitad de la banqueta; desniveles, parches; registros desnivelados, rampas fuera de estándares que más que ayudar son un verdadero peligro, secciones de banqueta mínimas de solo 50 centímetros… ¡Si usted viera las fotografías! 

Alex Daniel tuvo una inquietud similar y se pregunta ¿realmente el BRT es un transporte público? Cuando, en realidad, las estaciones y la infraestructura que las rodea no permiten el tránsito de personas con discapacidad, menos aún de aquellas con discapacidad visual, auditiva y las que utilizan silla de ruedas. El análisis se realizó con base en una auditoría que incluyó puntos relativos a su funcionalidad y diseño universal. Encontró obstáculos que obstruyen las guías podo táctiles y respecto a  los semáforos peatonales audibles… son inexistentes, como en toda la ciudad.

¿Saben? Estoy sumamente orgullosa de mis alumnos, también de los que están conscientes de la marginación social y cultural, de los problemas de movilidad que se tienen en áreas “planeadas” como lo es Sendero y otros tantos temas que han desarrollado con tal entusiasmo que han logrado invertir los roles: ¡ellos son mis maestros! Hoy ellos pueden responder con seguridad, y no ocurrencias, sobre temas actuales de nuestra ciudad. Se han convertido en arquitectos ciudadanos, en agentes y sujetos actores, no pasivos, comprometidos con el entorno y su sociedad.

close
search