La caja chica de la campañas de Maru y Cabada

Como en los tiempos más oscuros del priato, el PAN en el Congreso del Estado hizo uso de la más rancia estratagema...

Cruz Pérez Cuéllar
Político
domingo, 07 julio 2019 | 06:00

Como en los tiempos más oscuros del priato, el PAN en el Congreso del Estado hizo uso de la más rancia estratagema política para aprobar, a como dé lugar, los negocios que representan los proyectos de reemplazo de luminarias en Chihuahua y Juárez. Ambos, como quieran llamarlos, representan una deuda pagadera a más de 15 años y con un alto costo para la capital y Ciudad Juárez.

Cual viles ladrones convocaron a temprana hora a los integrantes de la Comisión de Hacienda el martes pasado, para aprobar el “Iluminemos Chihuahua” y “Juárez Iluminado”, rapidito, para cumplir con la encomienda de sus jefes políticos, en concreto, el panista Jesús Valenciano que responde a la alcaldesa María Eugenia Campos y del verde-ecologista Alejandro Gloria, quien obedece las directrices del presidente municipal de Juárez, Armando Cabada. La tercera diputada que votó a favor del atraco fue Rocío Sarmiento, a quien las circunstancias y la de sus jefes en Movimiento Ciudadano, la orillan a estar del lado del PAN.

Los diputados que votaron en contra fueron Miguel Ángel Colunga de Morena y Misael Máynez del PES, quienes dieron alerta por la inapropiada, pero sobre todo, por la burda manera de tratar el asunto, que tiene más de político y económico que un auténtico deseo de mejorar las condiciones de vida de los juarenses y chihuahuenses. 

Lo hemos advertido antes y lo resaltamos ahora categóricamente: la alcaldesa de Chihuahua y el presidente de Juárez quieren llenarse los bolsillos para financiar sus respectivas campañas políticas en el 2021, los dos han manifestado su interés por competir en dichos comicios, pero por lo visto no quieren jugar limpio, antes bien prefieren mancharse las manos, con un proyecto que rebasa las capacidades financieras de sus respectivos ayuntamientos, que vulnera la estabilidad administrativa de los siguientes cinco gobiernos municipales, y principalmente, que ignora la decisión del pueblo pues soslayan un proceso formal de consulta ciudadana, sobre ambos proyectos, que está en marcha, y que decidieron no esperar, valiéndoles un comino lo que a final de cuentas decida el pueblo.   

El fin para ellos justifica los medios, no les importa cumplir con las formas ni siquiera aquellas que demandan un mayor costo político, puesto que los ciudadanos de ahora ya no son los infantes, en materia política, de ayer, ya hemos cumplido la mayoría de edad y el pueblo está dispuesto a demandarlo. Ahí tenemos el ejemplo claro del propio alcalde de Ciudad Juárez, Armando Cabada, quien quiso chamaquear a la gente durante su primer período como edil, con una amañada “consulta ciudadana”, en la que según él logró en unas horas recaudar decenas de miles de firmas a favor de su plan de reconversión tecnológica, para instalar más de 100 mil luminarias. Cuando creía que las traía todas consigo se echó para atrás en el momento de su reelección, donde el favor ciudadano se colocó del lado del candidato de Morena, su intento de implementar un proyecto que la gente no quería casi le cuesta la elección.

Ya en Chihuahua, el día primero de este mes había iniciado el período formal de recolección de 3 mil 424 firmas para validar el plebiscito, al día siguiente los tres diputados mencionados, siguiendo las instrucciones de sus verdaderos patrones, dieron la espalda a los ciudadanos traicionándolos con dicho movimiento perverso. A final de cuentas creen o que el pueblo es tonto, o como lo dijo cierto empresario de Chihuahua, que la gente no sabe la complejidad del tema. 

Pero se equivocan, porque ni el asunto requiere de mayor explicación que la expuesta durante los últimos meses, ni el pueblo está dispuesto a dejarse mangonear por unos cuantos diputados y funcionarios que se sienten autosuficientes. Estoy seguro que la gente hará uso de su derecho de opinar sobre este proyecto, a través de ese recurso tan anhelado en su tiempo por quienes gobiernan en Chihuahua, pero ahora que están en la silla prefieren ignorarlo, pisotearlo, como lo están haciendo con esta decisión atropellada en el Congreso local, en contubernio con los alcaldes involucrados.  

Para colmo el gobernador del estado de Javier Corral prefiere pasar inadvertido en este asunto, no se ha decidido a combatir lo que en otro tiempo consideraba un saqueo a las arcas públicas, sobretodo cuando el asunto apesta a negocios con aires electoreros. Y más aun, pone trabas al desarrollo de la consulta pública que asociaciones civiles en Juárez y la capital están buscando a través de la aprobación del plebiscito.  

El Instituto Estatal Electoral le ha dado entrada a la solicitud, pero se declara incapaz de llevar a cabo todo el proceso por falta de recursos económicos, humanos y materiales, en tanto que el mandatario estatal, en lugar de dar certidumbre al proceso, decide andarse por las ramas, hacer su juego de palabras para decir que sí pero luego sale con que no; porque no dice cómo y menos cuánto.

El gobernador debe recordar que es su obligación dotar de las condiciones necesarias al IEE para que una acción ciudadana de esta naturaleza tenga efecto, está en la propia constitución, y él está mandado a hacer lo que el pueblo le exige en este sentido, o si somos rigurosos, le exigirá cuando se apruebe en tres meses la aplicación del plebiscito.

Por lo pronto, existe un plazo de 90 días, que inició el 1 de julio, para que en el caso de la capital junten 3 mil 424 firmas y en el caso de Juárez 5 mil 422 (equivalentes al 0.5 por ciento de la lista nominal vigente de los respectivos municipios, de acuerdo con el padrón del Instituto Estatal Electoral), con las cuales quedará validado por los ciudadanos el plebiscito. 

El plebiscito es un procedimiento jurídico por el que se somete a votación popular una ley o un asunto de trascendencia para el estado, y éste, relacionado al cambio de luminarias, creo que no debería estar en ese supuesto, pero gracias a los excesos que presentan los proyectos de la alcaldesa de Chihuahua y del presidente municipal de Juárez, que pretenden endeudar a sus municipios con más de 6 mil 500 millones y 5 mil 273 millones de pesos, respectivamente, ambos por más de 15 años, creo es correcto que se considere la opinión del pueblo a través de este método, no tanto para validar técnicamente el plan, sino para que opine respecto de la forma en que quieren hacerlo. 

En una siguiente etapa, la consulta en mención generaría un cambio histórico en la política de los municipios más grandes del estado, porque se llevaría a la práctica eso que está tan de moda poner en los planes de gobierno trianuales y sexenales, que suenan tan rimbombantes en cada informe de gobierno, hablamos de los “presupuestos participativos”; pero como decimos, están sólo en el papel, en el discurso mentiroso que no pretenden llevarlo a la práctica, sólo para tratar de engañar a la gente. El plebiscito haría realidad la mentada figura, en la cual los ciudadanos de a pie realmente opinarían si quieren o no la obra.

Y así como la alcaldesa María Eugenia Campos y el alcalde Armando Cabada han hablado de los presupuestos participativos, del Cabildo Abierto y de otras figuras de participación ciudadana, entonces que confíen en la consulta que promueven en la frontera la asociación civil Plan Estratégico de Ciudad Juárez, y en la capital la organización “Chihuahua Decide”, así como habitantes en particular, y que sean los ciudadanos los que determinen si las autoridades deben o no proceder. Pero que dejen las artimañas a un lado y aquieten a sus operadores, porque ellos no pueden estar hablando de democracia y transparencia por un lado, y por otro, dejar que sus falderos en el Congreso traicionen la confianza de la gente, reuniéndose a hurtadillas y en horas que no acostumbran hacerlo, digamos no por pereza, más bien por una cómoda costumbre.

Una vez que la decisión sobre el caso de las luminarias sea pública vinculante, es decir, cuando se obtengan las poco menos de 3 mil 500 firmas de Chihuahua y las casi 5 mil 500 de Juárez, los dos proyectos tendrán que esperar a que un porcentaje mayor del electorado vote si desea que sus alcaldes dejen endeudados más de 15 años a sus municipios y le inviertan miles de millones, a un asunto que puede resultar la caja chica de sus campañas políticas en el futuro.