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Opinión

La autoridad se respeta

Desde pequeños nos han inculcado a todos, o a casi todos, que papá, mamá, abuelos, tíos son personas mayores a las que hay que respetar, y respetar significa, entre otras cosas, obedecer

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 24 julio 2022 | 06:00

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Desde pequeños nos han inculcado a todos, o a casi todos, que papá, mamá, abuelos, tíos son personas mayores a las que hay que respetar, y respetar significa, entre otras cosas, obedecer. Esa enseñanza casera resulta ser el principio de la educación en valores, siendo uno de ellos el del respeto a la autoridad, que nos prepara para una vida de adultos en total armonía con la sociedad.

Es en el hogar en donde se aprenden, desde la más tierna infancia, valores como la tolerancia, la empatía, la sana convivencia, el respeto y reconocimiento al otro, la solidaridad, y otros, por eso, cuando sentados a la mesa, es un ejemplo, un pequeño sustrae del plato de su hermanito un trozo de carne porque él ya se terminó el suyo, pero quiere más, el padre o la madre intervienen de inmediato.

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Reconvienen con firmeza, pero con respeto, al niño “sustractor” y le explican que no puede quitarle al hermano su comida, que debe respetarlo, que no puede tomar lo que no le pertenece y también que puede pedir más carne y se le sirve, pero no puede tomar la comida de otros. 

Así, el niño aprende sobre la autoridad de los padres, sobre el respeto a su hermano y a sus pertenencias, y esos valores serán de gran utilidad en su vida adulta. Aprende a convivir con otros en un ambiente de armonía y respeto, aprende a reconocer y acatar la figura de autoridad.

Si bien es cierto que meterse “a la brava” hasta adelante en una fila del banco, o de cualquier otro lugar, es una conducta antisocial de poca trascendencia, pero muy molesta por el abuso, de acuerdo con teorías criminológicas y psicológicas desarrolladas durante la gestión de Rudolph Giulliani en Nueva York, se establecen varios parámetros importantes a considerar.

Primero, los seres antisociales desarrollan conductas progresivas de rompimiento con las reglas de la sociedad, gradualmente van subiendo en frecuencia, intensidad e impacto. 

Segundo, todos los delitos mayores -o graves- inician por pequeñas transgresiones a normas simples, y si no encuentran freno o sanción, van creciendo hasta llegar a delitos de verdadero impacto. Todo delito mayor empieza por uno menor.

Tercero, el delincuente es un integrante desadaptado de la misma sociedad (un ser antisocial) a la que agrede, cuya patología social tiene frecuentemente su origen en infancias sujetas a traumas, familias desintegradas o deformaciones de la formación familiar.

Un niño que crece en un ambiente familiar de mimos exagerados, sin reglas estrictas de conducta y ausencia de figuras de autoridad, al crecer y convertirse en adulto, tiene muchas probabilidades de convertirse en un contumaz delincuente, pero sin duda siempre será un ciudadano molesto para el resto de la sociedad, porque crecen creyendo que pueden hacer lo que quieran, sin que nadie les ponga un freno.

Personalmente, estoy convencido de que la gran mayoría de los juarenses somos personas de bien, respetuosos de la Ley, formados con educación y valores, con una alta estima por la convivencia social ordenada, armónica y legal, sin embargo, no puedo dejar de reconocer que también hay juarenses abusones, desadaptados y malos ciudadanos, son pocos, pero sí que los hay.

Y esos son los que ocasionan los problemas de convivencia. Es el vecino que arroja su basura frente a la casa de otros al barrer el frente de su casa, en lugar de recogerla; es el que los domingos a las 12 de la noche, tremendamente enfiestado, pone su equipo de audio a todo volumen en la cochera de su casa sin importarle ni la hora, ni el día; es el que se estaciona enfrente otras cocheras sin importarle que obstruye la salida de autos de una casa que no es la suya; es el que se mete por la fuerza en la fila para cruzar los puentes internacionales; es el que se estaciona donde no debe, el que se pasa los altos, se da vuelta donde está prohibido, en fin… todos conocemos un juarense así. Y lo peor, si le reclamas se enoja y te puede agredir, aunque tú tengas la razón.

El problema con esos juarenses es que, ante la impunidad con la que actúan (nunca sufren una sanción por sus conductas) creen que lo pueden seguir haciendo permanentemente, y van escalando en sus agresiones hacia la sociedad, hasta que llega el punto en que alguien, nunca falta quien, harto ya de los abusos, se los reclama por la fuerza, incluso ejerciendo violencia y es entonces cuando se presentan los conflictos. Porque entonces, los agresores se hacen víctimas.

En una nota publicada ayer en las páginas de El Diario (“Avisan a Contraloría sobre agente vial que disparó durante intervención”, Staff, viernes, 22 julio 2022 | 22:39, https://bit.ly/3oqZFbu), en nuestra página de Facebook se dio una muy interesante participación ciudadana de nuestros lectores.

Al momento de escribir este artículo (sábado 23 julio, 14:50 horas), en nuestra página de Facebook se presentaban las siguientes cifras: interacciones totales, 631; compartidas en la página web, 3 mil 400; compartidas en Facebook, 17; comentarios en Facebook, 410; en resumen, casi el 85 por ciento de los comentarios a favor del agente de vialidad y cuestionando al “ciudadano” transgresor de la ley.

Del total de las interacciones, 507 son a favor del agente vial (80.3 por ciento), poco menos que los comentarios ¿Qué quiere decir esto? Que la gran mayoría de los juarenses no estamos de acuerdo con “ciudadanos” que violan la ley, agreden a la autoridad y luego se hacen las víctimas. Al respecto, ayer escribí lo siguiente en mi muro de Facebook:

Vivimos en un estado de derecho, lo que significa que todos los ciudadanos estamos obligados a cumplir las leyes y la autoridad está obligada a hacerla cumplir, si es necesario por la fuerza, esa es la condición "sine qua non" para la convivencia social en armonía, sin eso, es la Ley de la Selva.

El Estado tiene la ineludible obligación, mandato de Ley por el voto popular, de hacer respetar la ley, por la buena o por la mala, así debe ser, no hay consideraciones intermedias. La autoridad cuenta con el monopolio del uso de la fuerza pública para hacer cumplir la ley. Para eso es. Así debe ser.

Si un ciudadano comete una falta y es reconvenido por la autoridad para apegarse a lo que marca la ley, el ciudadano está obligado a someterse voluntariamente al procedimiento respectivo, con todos sus derechos individuales a salvo, pero sus derechos nunca podrán ser evadir su responsabilidad ni la ley.

En este caso en particular, han hecho burla del agente vial, lo han criticado y lo han denostado, cuando su única intención fue hacer valer la ley y someter a un ciudadano que la había violado, quizá le falte capacitación y experiencia, de acuerdo, pero él estaba haciendo su trabajo, intentaba cumplir con su deber, y el ciudadano no, el ciudadano había violado el reglamente de tránsito, se había dado a la fuga y había que presentarlo ante la autoridad, por voluntad o por la fuerza, pero había que presentarlo, para eso está la autoridad.

Yo me pregunto ¿qué habría ocurrido en EU en este mismo caso? Es fácil concluirlo, el agente habría utilizado la autoridad que tiene para someterlo, por las buenas o por las malas, en eso estriba precisamente el respeto a la autoridad. Una descarga de Taser, someterlo en el piso con esposas y presentarlo ante un juez, así debió ocurrir en este caso.

Hoy, hay quienes quieren hacer un verdugo del agente de vialidad, y lincharlo mediáticamente porque intentó cumplir con su obligación, y pretenden hacer del ciudadano una víctima del "abuso policiaco", nada más alejado de la realidad.

Este “ciudadano” juarense es un trasgresor de la ley que debe ser sancionado ejemplarmente, porque además de violar el reglamento de tránsito en varios puntos (no traía el cinturón de seguridad, no traía licencia de conducir, placas americanas vencidas, sin seguro, sin verificación vehicular), se dio a la fuga pretendiendo evadir la acción de la justicia, agredió al agente (la autoridad), y ahora algunos piensan que es la víctima. 

Mientras este “ciudadano” está tranquilamente en su casa, burlándose de la Ley, del agente y de la sociedad, hay quienes pretenden linchar a quien solo intentaba cumplir con su trabajo.

Y luego exigimos a la autoridad seguridad pública. Cuando alguien nos agrede o nos sentimos amenazados, demandamos que la policía actúe con toda la rudeza posible contra quien nos amenaza, pero si somos nosotros los que amenazamos a otros exigimos suavidad y buenos modos ¡doble moral!

Si permitimos que los trasgresores de la ley se conviertan en los "héroes" sin capa de la sociedad, en algún momento seremos víctimas de esos "ciudadanos" prepotentes y abusones que creen que pueden saltarse la ley, sin más ni más, que creen que pueden hacer lo que quieran sin consecuencias, y entonces no nos va a gustar, y reclamaremos, pero ya será tarde, porque habremos hecho ya "héroes" a los delincuentes.

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