Opinión

Justicia cívica, responsabilidad compartida

Según describe Juan Jacobo Rousseau 'el ser humano está orientado naturalmente para el bien, pues el hombre nace bueno y libre, pero la educación tradicional oprime y destruye esa naturaleza y la sociedad acaba por corromperlo'

Óscar David Hidalgo Ávalos
Analista

martes, 23 noviembre 2021 | 06:00

Según describe Juan Jacobo Rousseau “el ser humano está orientado naturalmente para el bien, pues el hombre nace bueno y libre, pero la educación tradicional oprime y destruye esa naturaleza y la sociedad acaba por corromperlo”.

En esa tesitura, el concepto de justicia cívica que actualmente se esboza en el entramado relativo al tratamiento de la prevención, pareciera contar con los elementos indispensables para su aplicación inmediata, máxime que, el ciudadano común, ha dejado de confiar en las instituciones del Estado, atendiendo a que las mismas, lejos de ser solucionadoras de problemas, se convierten en instituciones que, a través del ejercicio coactivo de sus atribuciones, buscan la sanción inmediata del infractor.

Buscando generar un cambio en nuestra comunidad, día 10 de febrero de 2021, se publicó en el Periódico Oficial del Estado, el acuerdo 021/2021, a través del cual, se ordenó la publicación del Reglamento de Justicia Cívica, Policía y Buen Gobierno del Municipio de Juárez, Estado de Chihuahua, disposición normativa que contiene los lineamientos que la autoridad administrativa debe seguir para privilegiar la prevención y la solución de conflictos.

Con lo anterior se pretende dejar de lado la sanción que corresponde a la esfera individual del presunto infractor, y que, a lo largo de la historia ha sido infructuosa en nuestra sociedad, esto con el objeto de implementar estrategias que, además de influir en el quehacer diario de aquella persona que incumple con las reglas de convivencia, permitan mejorar las relaciones con la sociedad, alcanzando así una reconstrucción del tejido social que lastimosamente, por diferentes circunstancias, se ha visto vilipendiado por autoridades, miembros del crimen organizado, e incluso por la misma sociedad que habita en esta hermosa frontera.

Dentro de las bondades que promete la justicia cívica, podemos mencionar, el involucramiento de la sociedad civil organizada en la implementación de medidas que, juntamente con la autoridad, permitirán avanzar en materia preventiva, logrando reducciones en la repetición de aquellas conductas que dañan a la sociedad, generando, además, esos vínculos gobierno-comunidad, que permitirán la mejora de la convivencia social, a través de la recuperación de espacios públicos, generando en la comunidad el sentido de pertenencia de dichos espacios, restituyendo así el ya mencionado tejido social.

Para lograr lo anterior, es indispensable una campaña extraordinaria de concientización sobre la cultura de la legalidad, en la que se reconozca por parte de la ciudadanía, la existencia de una adecuada distribución de cargas y/o deberes, que se deben cumplir para lograr esa sana convivencia, es aquí donde traigo a colación la frase –a manera de interrogante–  de Rousseau ¿realmente el hombre es bueno por naturaleza?, o bien, como aducía Tommas Hobbes “el hombre es malo por naturaleza”, frase sustentada por Maquiavelo, en su obra “El Príncipe”, atendiendo a las formas de las cuales el hombre se vale para alcanzar el poder, lo anterior, en atención al hecho de que en nuestra localidad se evita, por parte de muchos, cumplir con las cargas que son inherentes a cada uno.

El ejemplo más claro lo encontramos en el incumplimiento a las disposiciones en materia de vialidad, atendiendo a la falta de cultura vial que existe en esta ciudad, y que la misma ciudadanía trata de justificar con base en las diferentes obras que malamente planeadas, se realizan en Juárez, empero, la agresividad del conductor al evitar hacer filas, al no ceder el paso, al no utilizar las direccionales, al no respetar los señalamientos viales, denota la falta de compromiso social que existe y que imprime el sello de la carga negativa que aleja al ciudadano de la justicia cívica y sus objetivos comunes.

Entonces, para que la justicia cívica, pueda dar los frutos esperados, es indispensable crear la conciencia ciudadana que permita la búsqueda de esa sana convivencia, relacionando a las instituciones con la sociedad, impulsando los programas preventivos, buscando recuperar la confianza de la que actualmente se carece por parte de quienes gobiernan. En sí, el éxito o fracaso de la Justicia Cívica dependerá de la relación institución-sociedad.

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