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Opinión

Juárez y sus supremacistas morales

Hoy quiero hablar de la supremacía moral que podemos ver a diario en redes sociales en nuestra ciudad

Ma. Guadalupe Mancha Valenzuela
Abogada

sábado, 14 mayo 2022 | 06:00

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Hoy quiero hablar de la supremacía moral que podemos ver a diario en redes sociales en nuestra ciudad. Según Sócrates la supremacía moral se basa en la virtud como una forma de conocimiento, el conocimiento de lo que es justo para poder actuar correctamente; por lo tanto, las malas acciones serán el resultado del desconocimiento, es decir, involuntarias, ya que de conocer lo justo se actuaría correctamente y de forma virtuosa. En pocas palabras, la supremacía moral se logra alcanzar porque se tiene el conocimiento del bien y de lo que es justo, y por lo tanto los temas morales y políticos tienen que ser cosa de expertos.

Aquellas personas que aplican este discurso señalan que ellos, sus movimientos o sus creencias son superiores a los demás porque ellos tienen la virtud y saben lo que es justo, descalificando toda crítica contra ellos.

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Por ejemplo, nuestra frontera ha recibido a miles de migrantes, entre ellos niñas, niños y adolescentes, a los cuales se les instaló un albergue exclusivo para ellos donde se les dan servicios de habitación, comida, salud y educación gratuita. En ningún reglamento o ley se obliga a la ciudad a hacerlo, sin embargo, podemos decir que es ayuda humanitaria, cuando en realidad es la nota que se vende en Facebook para recibir likes y alguna posición política futura. Ahora bien, ¿cuántos niños de la calle juarenses o que vienen de otros lados de nuestro estado, como los niños tarahumaras, piden dinero en los cruceros o duermen debajo de un puente o donde les cae la noche y no les ayudan o les instalan un albergue?, y de los vagabundos mejor ni hablo, porque ellos sí están totalmente olvidados. 

En este tema, los supremacistas morales decidieron que era lo justo y correcto ayudar a personas que vienen de otro lugar, olvidándose de los juarenses que necesitan esa misma ayuda, y no digo que esté mal ayudar a los migrantes, al contrario, qué bueno que lo hagan, pero también hay que ayudar a nuestra propia gente.

El día de ayer pudimos ver cómo se criticó en redes sociales el hecho de que se hicieron algunas pintas en el estadio universitario por parte de grupos feministas, pintas de cruces rosas que simbolizan los feminicidios en la ciudad. Los supremacistas morales tacharon este acto de malo y de vandalismo y criticaron fuertemente a las mujeres que lo hicieron, argumentando que daban una mala imagen de Juárez a todos los universitarios que asisten a la Universiada, como si con esto pudiera cambiarse la historia y la imagen que tenemos ante el resto del país y del mundo como una ciudad feminicida. Entonces, ¿por qué indignarse por unas pintas y no por los feminicidios? Y si no me creen ahí tenemos el feminicidio de la joven Johana, que a la supremacía moral juarense no le ha importado como le importan las pintas del estadio. 

También tenemos otros supremacistas morales que se indignan por el cobro de las placas nuevas de gobierno del Estado, pero no se indignan por los más de diez mil vehículos que andan circulando sin pagar impuestos ni estar regularizados, y que muchos de ellos son utilizados para cometer homicidios.

O qué decir de los supremacistas morales que van en contra de la adopción de perros, pero sí acuden a las corridas de toros a ver cómo matan a estos animales y asimismo lo llaman arte.

Y así un sinfín de temas en nuestra ciudad que nos hace juzgar, criticar, culpar y hasta castigar, cuando en realidad lo que debemos analizar es nuestro propio comportamiento y en qué estamos contribuyendo para que nuestra ciudad esté tan mal. Este artículo no va dirigido para nadie en particular, es para todos en general, pero si en todo este texto el zapato te queda, entonces póntelo, Cenicienta.

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