Opinión

Juárez y la sarna

Es una enfermedad cutánea ocasionada por ácaros diminutos llamados 'sarcoptes scabiei'

Heber Sandoval
Analista

miércoles, 15 septiembre 2021 | 06:00

La sarna humana o escabiosis es una enfermedad cutánea ocasionada por ácaros diminutos llamados “sarcoptes scabiei”. Los síntomas más frecuentes de la sarna son sarpullido, irritación y comezón. La infección se propaga rápido por el contacto piel a piel y es tan común que, según la Organización Mundial de la Salud, en cualquier momento que se calcule, el número de personas contagiadas alcanza los 200 millones. 

Esta enfermedad fue uno de los elementos que utilizó el escritor José Joaquín Fernández de Lizardi, “El Pensador Mexicano”, para dotar de personalidad al protagonista de la que sería, además de su máxima obra, la primera novela de América: El periquillo sarniento. Publicada en 1816 durante la Guerra de Independencia de México, la novela es una sátira de la sociedad en el ocaso de la Nueva España y, como la sarna, generó picazón al grado que el cuatro tomo fue censurado por criticar la esclavitud. 

Pero, veamos qué tiene de relación esta novela con la identidad nacional y la sociedad juarense actual. Pedro Sarmiento, apodado en la escuela periquillo en alusión a Pedrillo; cuando contrajo sarna, la extensión de sarniento desplazó su apellido para ser llamado, incluso en la edad adulta, Periquillo Sarniento. A la espera de la muerte, este pícaro personaje relata a sus hijos sus vivencias, las adversidades que enfrentó, las malas decisiones, así como los excesos y mentiras que al principio llegó a disfrutar, pero no le dejaron nada bueno. La obra, además de ser entretenida y didáctica, permite conocer la realidad de aquella época en la que se formaba una patria nueva y una identidad que, aún en la actualidad, sostiene las mismas desigualdades sociales que soñaron combatir los héroes de la independencia. 

Los personajes y escenarios de la novela pueden resultarnos familiares porque de cierta forma hemos crecido con ellos y no han cambiado tanto en los más de 200 años que nos separan de la Nueva España. Como en la colonia, la casa, la escuela, la granja, la iglesia, la cárcel son lugares en los que conviven los integrantes de la familia con las buenas y malas amistades; junto a las profesiones de médico, boticario, abogado, maestro o clérigo, se realizan actividades ilícitas como el robo y la estafa; la violencia de hacia las mujeres y la corrupción causan el mismo daño en el siglo XIX como en el XXI.

El retrato de una sociedad dividida en clases es tan actual y tangible que basta echar una mirada a la mancha urbana de nuestra ciudad para saber que, en la nación independiente que vio nacer el “Pensador Mexicano”, la igualdad social no existe. Es cierto, el progreso de los derechos humanos marca distancia con la época del periquillo sarniento, la esclavitud criticada en la novela ya no existe como tal; sin embargo, formas legales e ilegales de explotación laboral están presentes en la dinámica de esta ciudad.  Sin embargo, la tragedia parece olvidarse con el ambiente de fiesta, así como el que describe en su vida de joven el periquillo. 

A propósito de estas fechas; antes de la pandemia más de 120 mil personas se reunieron en la celebración oficial del Grito de Independencia y, no es que se critique el festejo, es importante honrar a las personas que lucharon para transformar la realidad y mejorar las condiciones de vida de quienes aquí habitamos; sin embargo, las carencias de muchos frente a los excesos de otros nos invitan más a la reflexión que a la fiesta. 

La actualidad con la que se puede leer la primera novela de América no solo es por las muchas lecciones que nos brinda sobre la capacidad de reconocer las fallas y corregirlas; para eliminar la idea de que esta ciudad es violenta, trabajemos por la solidaridad y la igualdad como valores que den identidad a quienes aquí habitamos para tener motivos para celebrar este y todos los meses.

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