Opinión

Juárez, botín electoral de chihuahuitas y chilangos

No sé qué es peor, si los políticos chihuahuitas o los políticos chilangos, lo que sí sé es que ambos se acuerdan de Juárez sólo en tiempo de elecciones

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 26 julio 2020 | 06:00

No sé qué es peor, si los políticos chihuahuitas o los políticos chilangos, lo que sí sé es que ambos se acuerdan de Juárez sólo en tiempo de elecciones. Por su parte, las y los aspirantes a la alcaldía tocan las puertas para vender falsas ilusiones de un nuevo gobierno para Juárez, pero se convierten en subordinados que trabajan para otros intereses políticos y económicos que están fuera de Juárez. 

Es el cuento de nunca acabar porque, cuando ganan las elecciones y llegan al poder, los mismos juarenses agachan los cuernos frente al Gobierno estatal y la Federación, pierden la noción de la realidad y se convierten en leales subalternos, incapaces de inconformarse con los jefes. 

Así, nuestro jugoso padrón electoral -que representa el 50 por ciento de los votantes a nivel estatal-, se convierte en un botín para los apostadores profesionales de la política. Usan los votos y se desaparecen seis años. Y las decisiones que se toman en México y en Chihuahua capital tienen consecuencias aquí en Juárez. 

Hasta ahora, nadie tiene un proyecto para sacar a Juárez del rezago de 40 años en el que se hunde cada día. La prioridad para los chilangos y los chihuahuitas es el extractivismo electoral, sacan los votos y se los llevan para ganar la gubernatura o para ganar curules en el Congreso. Después nos regresan una bicoca y hasta les debemos el favor.

En el 2021, la estrategia nacional de los chilangos se divide en dos posibilidades, la primera es que AMLO buscará mantener el control de la Cámara de Diputados y continuar con su proyecto de papis, la segunda es lo contrario, los partidos de oposición van a hacer alianzas para obtener más curules con el fin de cerrarle el paso a la 4T. 

A nivel local, en Chihuahua Morena va adelante en las encuestas y tiene posibilidades de alcanzar la gubernatura por primera vez. En Juárez van por la revancha, en 2018 se quedaron a un “pelito de rana” de ganar la elección municipal, pero las traiciones internas provocaron que la balanza se inclinara por el candidato independiente. Por su parte, el PAN y el PRI buscarán acabar con la mala racha y aprovechar la coyuntura de un escenario incierto.

Por otro lado, Chihuahua será una de las 15 gubernaturas que estarán en juego. Para Javier Corral, el 2021 es un botín electoral para regresar a la palestra nacional y pelear la grande en 2024. Pero su destino depende, en gran medida, de los resultados que pueda obtener en la elección del próximo año. Inclusive, hay quienes lo ven peleando una diputación plurinominal –la especialidad de la casa-, para después ir patalear las oficinas del CEN y exigir la coordinación de la bancada panista en San Lázaro. 

En Chihuahua, la tónica más útil para evaluar un proyecto, es medir la factibilidad por sus posibles traiciones y no por sus probables alianzas.

Lo cierto, es que Morena lidera todas las encuestas, pero el desplome de la 4T es inminente en los siguientes meses. En un primer escenario, Morena gana la gubernatura, pero no los municipios más importantes, en Juárez y Chihuahua perdería. En un segundo escenario, el PAN logra ganar la elección estatal del 2021, pero vuelve a perder en Juárez. En resumen, en Chihuahua un partido solo no ganará gubernatura y las principales alcaldías, a menos que hagan alianzas.

En estos casos hipotéticos, la pregunta es quién obtendrá la candidatura para suceder a Javier Corral. Por Morena están apuntados Cruz Pérez Cuellar, Rafael Espino y Juan Carlos Loera, los tres han apresurado el paso en las últimas semanas, sin embargo, en un sistema de compensaciones eficaz, cualquiera de los tres podría ganar en el repechaje la candidatura a presidente municipal, donde ya está apuntado también Javier González Mocken y se suma a la lista de aspirantes Benjamín Carrera. 

El problema que enfrentan al interior del PAN y de Morena son las traiciones, el fuego amigo y la rapiña. Como cualquier partido político en el poder, hay quienes prefieren hacer perder a su propio partido antes de permitir que otro equipo político se fortalezca. Es la antropofagia política.

Ya montada la maqueta electoral, vayamos a los detalles. El segundo lugar en las encuestas es el PAN, el tercer lugar son los independientes y en cuarto lugar está el PRI. Ese es el punto de arranque en la mesa de negociación de los políticos chilangos para concretar una alianza electoral. 

Un rumor que va tomando fuerza, es que el PRI, el PAN y el PRD están por consolidar una alianza de oposición en algunos estados, entre ellos está Chihuahua. En un escenario donde se junten los activos del PRI y el PAN, en teoría habría una oposición altamente competitiva. En las encuestas, si sumamos 12 por ciento del PRI y 26 por ciento del PAN, obtenemos 38 por ciento de las preferencias, suficiente para ganarle a Morena.

El problema viene después. ¿Quién sería el candidato o candidata al Gobierno estatal? Si Javier Corral se mete a negociar con los chilangos, el candidato sería Gustavo Madero. Si, por el contrario, la decisión se toma con base en encuestas, entonces sería Maru Campos, la abeja reyna de los chihuahuitas. 

Ahora bien, las candidaturas a la presidencia municipal tendrían otra lógica, en una posible alianza PRI-PAN-PRD, es muy probable que los chihuahuitas se queden con lo mejor del botín y busquen que la nominación de Chihuahua sea para el PAN (donde tiene más posibilidades de ganar la alianza) y la nominación en Juárez, donde hay menos posibilidades de triunfo, para el PRI; en ese escenario suenan en Chihuahua Marco Bonilla y Jorge Soto por el establo de Maru, por el bando contrario, Corral está impulsando al diputado federal Miguel Riggs y al diputado local Miguel La Torre, puros hombres han levantado la mano por el PAN para suceder a Maru Campos.

Por la paridad de género, en Juárez el PRI –de ocurrir la alianza con el PAN- tendría que poner a una candidata, en este caso ya está más que apuntada la exdiputada y empresaria Adriana Fuentes, quien tendría el respaldo de un grupo de operadores políticos de varias corrientes del PRI y de otras fuerzas políticas, lo que la hace muy competitiva en una elección con estas características.

También cabe la posibilidad de que la capital sea entregada al PRI, en cuyo caso la diputada Rosy Gaytán es la única mujer que ha levantado la mano para la candidatura, por lo que podría darse el caso de que el PAN quisiera mantener la gubernatura y aprovechar para recuperar el bastión más importante, Ciudad Juárez. 

Entonces, el candidato del PAN tendría que ser un hombre en Juárez, aquí ya están apuntados varios, pero quien ha tomado la delantera es el presidente del Comité Municipal del PAN, Joob Quintin, un joven forjado en el trabajo de partido que conoce la liturgia panista desde abajo hasta la operación política en las élites, sin duda la mejor opción de Acción Nacional.

Otra probabilidad, es que no se de la alianza PAN-PRI-PRD, en ese caso, el PAN de Juárez, al ubicarse en tercer lugar de las preferencias, tendría que quitarse de encima todos los puntos negativos que le impiden crecer; la prioridad para el PAN es desmarcarse de la mala imagen del gobierno de Javier Corral.

Por la vía independiente o de otro partido político, se apuntan otros nombres para la presidencia municipal, como Rodolfo “El Güerito” Martínez, excity manager; Laura Domínguez exdiputada y exregidora; el mismo “Teto” Murguía podría aceptar por cuarta vez la nominación; la exsenadora Lilia Merodio; Óscar Nieto, quien es actualmente el presidente del PRI municipal; Aarón Yáñez, exsíndico del PRI, entre veinte nombres más. 

El problema de fondo es que vean a Juárez como un botín electoral. Pero eso debe cambiar. Los candidatos y las candidatas de todos los partidos políticos o candidatos independientes que quieran gobernar Juárez, deben saber que la ciudad no puede esperar más, es necesario impulsar una agenda de justicia presupuestal fronteriza que vaya más allá de los intereses políticos de chihuahuitas y chilangos, porque el dinero que administra el Gobierno municipal no es suficiente para las necesidades que tiene la ciudad. 

Lo más importante es que Juárez deje de ser un botín electoral en 2021 y se convierta en un proyecto de todas y todos, un proyecto de Juárez que no atienda a las estrategias políticas de los chihuahuitas o de los chilangos.