Opinión

‘Jinetas’ del apocalipsis

Las compositoras del famoso Himno feminista fueron Sibila Sotomayor, Dafne Valdés, Paula Cometa y Lea Cáceres

Clara Scherer
Analista

sábado, 14 diciembre 2019 | 06:00

Ciudad de México.— Las compositoras del famoso Himno feminista fueron Sibila Sotomayor, Dafne Valdés, Paula Cometa y Lea Cáceres, cuatro jinetas del ¿apocalipsis? Por lo menos, de los deseos de millones de mujeres en el mundo. Los cuatro varones son alegorías de la conquista, la guerra, el hambre y la muerte. Los nombres de las jinetas son proféticos y encierran sus propósitos. Hay que examinarlos a la luz de la historia.

Sibila, de las mitologías griega y romana. Mujer distinguida por su capacidad de conocer y descifrar el futuro. Decía sus profecías en trance y en hexámetros griegos y se transmitían por escrito. Nuestra Sibila chilena es muy moderna y sus versos, simples, directos y musicales: “El patriarcado es un juez/ que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es/ la violencia que no ves”.

Del apellido Sotomayor, un cronista afirma que don Sorrel Ferrández lo adoptó por haber dado muerte al infante del rey mientras jugaban con espadas en un soto. Arrepentido, pidió clemencia. El rey la concedió y le donó el soto. O que don Luis de Salazar y Castro pobló el valle del Soto y lo llamó Sotomayor. Es “un linaje muy noble y muy antiguo que se extendió por toda la Península formando numerosos solares, en Galicia, Asturias y Andalucía”. “El patriarcado es un juez/que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es/ la violencia que ya ves”. La conquista.

Dafne, nombre griego, ninfa de los árboles vive una desgraciada historia de amor con Apolo (¡nada raro!), quien la persigue y la acosa. Huye, pide ayuda a su padre, el dios Ladón, guardián del jardín de las Hespérides (“doncellas del atardecer”), quien la convierte en laurel. Árbol sagrado para Apolo. Ovidio en Las metamorfosis afirma que dijo: “Puesto que no puedes ser mi mujer, serás mi árbol predilecto y tus hojas, siempre verdes, coronarán las cabezas de la gente en señal de victoria”.

El apellido Valdés, asturiano, donde algunos ganaron renombre por el “buen hacer de valerosos caballeros”, se extendió a Sevilla fundando otros linajes. “Es feminicidio. Impunidad para mi asesino. Es la desaparición. Es la violación”. La guerra.

Paula, latino, significa debilidad o mujer pequeña. Y Pablo, “pequeño u hombre de humildad”. El apellido Cometa puede referirse al pequeño cuerpo celeste que deja una larga cola luminosa. O al juguete de papel, con un cordel amarrado que se echa al aire. “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía. Y la culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”. El hambre.

Lea, hebreo que significa cansada. Cásares, de origen vasco. Dicen que a San Sebastián la poblaron los Cáceres. Significa zarzal, “arbustos espinosos”. Los Cásares intervinieron en la política y en la guerra. Fueron numerosos los que “llevaron a efecto probanza de Hidalguía y nobleza de sangre”. “El violador eras tú. El violador eres tú. Son los pacos, los jueces, el Estado, el presidente. El Estado opresor es un macho violador. El Estado opresor es un macho violador. El violador eras tú. El violador eres tú”. La muerte.

Del Himno al carabinero, cantan textual un verso: “Duerme tranquila, niña inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tu sueño dulce y sonriente/ vela tu amante carabinero”. Es en serio que así dice. “La culpa, la pena, la humillación y la vergüenza moral deben sentirla los abusadores y no las mujeres, cuyos cuerpos han sido violentados. Es lo importante que se está generando”, dicen las integrantes del grupo LasTesis, señalando al patriarcado, y sus profundas raíces grecolatinas, religiosas, hispanas, que colonizaron América Latina.

Sus argumentos, inspirados en la obra de la antropóloga argentina Rita: latino, algo de gran belleza. Sánscrito, “el orden cósmico”; Segato: del italiano, cortar. Afirma: “Es un error hablar de crímenes sexuales. Deben considerarse crímenes del poder, de la dominación, de la punición”. Gran maestra.

El “performance también tiene que ver con cómo el cuerpo se posiciona políticamente en la calle, que es el lugar más peligroso para el cuerpo de una mujer. Es ese transitar de nuestro cuerpo en la violencia”.