Opinión

Jalando duro

Los ciudadanos estamos muy enojados, muy necesitados y lo último que esperamos en esta época es recibir a los políticos improvisados

Francisco Bribiescas
Politólogo

sábado, 13 febrero 2021 | 06:00

Los ciudadanos estamos muy enojados, muy necesitados y lo último que esperamos en esta época es recibir a los políticos improvisados. Porque detrás de ese enojo está la gran necesidad económica, deseos de tener seguridad sanitaria y pública y tristemente no la tenemos la gran mayoría de los juarenses. 

Porque un ciudadano que tiene empleo seguro, que habita en una colonia segura, limpia y bonita, fue porque algún gobierno debió invertir en diseñar políticas públicas efectivas, utilizando presupuestos públicos para programar a la sociedad a no tirar basura, a que las pequeñas empresas tengan incentivos anuales para sus empleados, seguridad social anual y principalmente educación técnica para las mujeres, hombres jóvenes acompañados de la oportunidad para los adultos mayores de tener un empleo aunque tengan pensión. 

Cuando esto suceda, porque sucederá, nosotros los juarenses tendremos peso político en las decisiones de los gobiernos en turno y por fin podremos convertirla en una frontera completamente atractiva para el turismo educativo y seremos ejemplo nacional de creación de colegios gubernamentales y de ciencia política en el área transfronteriza. Inclusive las universidades con alto prestigio mundial ya nos investigan como sociedad, nuestras dimensiones en el discurso y lo que hacemos al respecto ante la violencia y de cómo se formalizó en nuestra cultura. 

Sin embargo, la pregunta que nos hacemos los ciudadanos, aquellos que realmente queremos un cambio estructural, es por qué Ciudad Juárez por más de 30 años tiene el problema de la inseguridad, calles llenas de baches, crecimiento horizontal sin control, con toneladas de basura y al mismo tiempo llena de gente maravillosamente valiosa, pero muy enojada. Se entiende que toda política pública realizada está mal enfocada, no son dirigidas a resolver un problema esencial de la gente, tampoco para prevenir ni visualizar los problemas, todo lo contrario, son para el beneficio político electoral, aprovecharse de las posiciones de poder, los espacios públicos y entorpecer el destino de los presupuestos, si esto fuera diferente simplemente tendríamos una ciudad bonita, limpia y participativa.

Por ejemplo, los empresarios junto con los pequeños comerciantes somos la piedra angular de nuestro presente, es aquí donde los tres niveles de gobierno deben diseñar políticas públicas basadas en la modernización operacional de las empresas, obtener un recurso extra que podría involucrarse con el estado y el empresario para obtener nuevas herramientas de trabajo, pero unas de verdad, que aumente la creación de empleo técnico, y adaptar nuevos comportamientos en las leyes y en conjunto con la comunidad adelantarnos a construir nuevas barreras preventivas, cosa que ningún representante ha propuesto con la finalidad de oxigenar el motor económico local. Por eso debemos continuar jalando duro.  

A pesar de todas las deficiencias en la ciudad, estamos jalando duro, desgraciadamente estamos formados en primera línea donde los golpes de las crisis económicas, pandemias y guerras provocadas por la delincuencia organizada llegan con gran fuerza y directo a nosotros, sin embargo somos las personas los que debemos poner la primera piedra para la formalización de la gobernanza empezando por señalar los problemas dentro de cada colonia, trabajar en conjunto con los aparatos de gobierno y resolver por etapas los problemas esenciales de la gente, por ejemplo la colonia Lucio Cabañas, una zona descuidada por todas las autoridades, calles sin pavimentar, servicios públicos sin presencia como el alumbrado público, el agua sin servicio y con abusos en recibos, además de postes llenos de cables y con constantes apagones y con un alto grado de violencia, ubicados en medio del circuito económico local y rodeado de fraccionamientos de clase media, los vecinos, principalmente las mujeres son participativas y desean verdaderamente un cambio estructural. Inclusive en la calle Genaro Vázquez cuentan con un terreno baldío lleno de escombro, basura acumulada por los propios vecinos, aunque ellos aceptan, es perfectamente entendible que las autoridades nunca activó un programa para disminuir el problema, los vecinos necesitan herramientas y mantener limpia su colonia, sin embargo, estamos jalando duro para que desde las calles se dé un movimiento de participación ciudadana en etapas así, la autoridad disponga y los vecinos acaten, y de forma paralela iniciamos con el posicionamiento de la ciudadanía en el poder. Es mucho trabajo, pero es la única forma de obtener un verdadero cambio en nuestra ciudad, ya que serán los jóvenes los que broten en el interés público y los interesados en derrocar a los viejos lobos de mar, que además ningún vecino los conoce. De cualquier forma, al hacer esto, se purifica la participación política y pública, todos los cambios importantes se dan en las calles, ya que son donde los verdaderos problemas existen, donde el verdadero poder debe regresar ahí donde pertenece. Adicional a eso, podemos encontrar argumentos para incorporar a los diseños de políticas públicas nuestras raíces de nuestras culturas, con el lenguaje económico actual y su corpus epistemológico.