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Opinión

Inseguridad vial

Ciudad Juárez, es una entidad complicada para todos aquellos que conducen un vehículo, su complejidad radica en una serie de factores en los que se ve involucrada la autoridad y la ciudadanía que diariamente transita por las calles de esta localidad

Óscar David Hidalgo Ávalos
Analista

martes, 07 junio 2022 | 06:00

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Ciudad Juárez, es una entidad complicada para todos aquellos que conducen un vehículo, su complejidad radica en una serie de factores en los que se ve involucrada la autoridad y la ciudadanía que diariamente transita por las calles de esta localidad.

Muchos coinciden en que las calles de Juárez, se encuentran mal planeadas, destacando que las avenidas principales no cuentan con acotamientos, con cruces peatonales, carriles de circulación bien definidos y otras tantas carecen de los señalamientos gráficos necesarios; para colmo de males, tampoco se cuenta con la cantidad de policías viales suficientes, para hacer frente a la problemática vial que se vive en Ciudad Juárez, al igual que, tampoco se cuenta con el equipamiento necesario para que el agente vial realice su labor de la mejor manera posible.

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En sí, pudiésemos referir que la autoridad tiene mucho trabajo por hacer, ya que asume la obligación de satisfacer las necesidades viales que imperan en esta ciudad, desde el reclutamiento y contratación de mayor personal, así como su adecuada capacitación, hasta la creación de estrategias que permitan disminuir al mínimo posible tal problemática, el trabajo es arduo, pero es necesario que se tome en consideración y se actúe en consecuencia, pues la ciudad lo amerita, su crecimiento es tal que la institución vial debe evolucionar.

La otra cara de la moneda es la ciudadanía, esa que sufre los estragos de la falta de atención por parte de la autoridad, pero que poco pone de su parte para que la convivencia vial se lleve a cabo de la mejor manera posible, como ejemplo, podemos citar que el pasado fin de semana, se reportaron una serie de sucesos trágicos en los que se vieron involucrados habitantes de esta ciudad cuya cultura vial y valores se encuentran en duda, veamos, el pasado 4 de junio, después de tener un percance vial, un joven de tan solo 24 años, en lugar de enfrentar el problema, opta por darse a la huida y en su intento, en el cruce de Óscar Flores y Santos Dumont atropella y mata a una mujer, cambiando por completo la vida de la familia de una persona que nada tenía que ver con el primer accidente.

De la misma manera podemos citar una serie de accidentes en los que la imprudencia, la falta de pericia, la arbitrariedad y la falta de cultura vial, estuvieron presentes y en los cuales el responsable es directamente el ciudadano, ese que considera que los señalamientos viales se encuentran solo de adorno, ese que discurre con la autoridad en que los límites de velocidad son ilógicos, ese que por su ligereza pone en riesgo su vida, la de las personas que lo acompañan y la de los demás conductores, y que en reiteradas ocasiones prefiere ofrecer dinero al servidor público, en lugar de cumplir con las disposiciones legales.

Generar una política de gobernanza en la que, tanto autoridad, como ciudadanía puedan resolver esta situación, se vuelve un tanto complicado, máxime que, para la autoridad ha sido sumamente difícil recuperar la confianza de la ciudadanía, factor esencial para realizar este ejercicio, confianza que solo puede lograrse demostrando un trabajo efectivo, haciendo frente a los actos de corrupción que tanto se señalan y demostrando con hechos el interés de cumplir con los fines de la seguridad.

Por otro lado, la ciudadanía debe entender que, al vivir en un Estado de Derecho, debe cumplir con la obligación que le imponen todas las disposiciones legales, en el caso que nos ocupa el presente artículo, dar cumplimiento al Reglamento de Vialidad y Tránsito del Municipio de Juárez, además, el ciudadano debe entender que el juego de la corrupción no es solo por parte de la autoridad, ya que en diferentes ocasiones es el propio ciudadano quien ofrece la dádiva al servidor público. Según Vargas Llosa “Los pueblos a veces se equivocan, y a menudo la pagan caro. Por regla general, los pueblos tienen los gobiernos que merecen tener, aunque luego se arrepientan”.

La inseguridad vial podrá disminuir en el momento en que ciudadanía y autoridad trabajen de la mano, respetándose mutuamente y realizando cada quien, lo que es su deber elemental.

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