Opinión

Indomables

Hace poco me llamo la atención un editorial titulado: 'Tercer tiempo: Bravísimamente mediocres', en alusión al desafortunado partido que tuvieron Bravos de Juárez contra el histórico club Atlas de Guadalajara, un equipo de tradición

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 09 octubre 2020 | 06:00

La palabra mediocre conlleva a un aire de conformismo habitual, no tener argumentos para sostener una propuesta o posición; la RAE lo define como “de poco mérito, tirando a malo”. 

Hace poco me llamo la atención un editorial titulado: “Tercer tiempo: Bravísimamente mediocres”, en alusión al desafortunado partido que tuvieron Bravos de Juárez contra el histórico club Atlas de Guadalajara, un equipo de tradición. 

El título me pareció de entrada injusto, concuerdo con que se hizo un partido malísimo pero de ahí a llamarlo de esa forma… el punto central fue ¿mediocridad en Juárez? 

Cuando practicamos algún deporte sabemos que uno de los resultados puede ser perder, pero una derrota no pinta de mediocridad a un equipo. Quizá para muchos después de ese partido con Atlas la salida más fácil era darle las gracias a Caballero, el técnico que quizá no juega mucho para el espectáculo pero que es una intriga en el análisis. 

Al margen de todo lo deportivo, quizá yo no lo habría llamado mediocre y sí desafortunado; al final todos -en casi todo- podemos tener un día desafortunado; qué hacer con ese infortunio es lo que separa a las organizaciones que se hacen chicas porque se quedan en los hubiera y aquellas que aprenden y trabajan de forma constante para mejorar, innovar, obtener resultados y trascender como proyectos. En el caso muy particular, Bravos tiene una directiva seria que ha sabido caminar de forma inteligente que no esconde las ambiciones de convertir a Bravos en mucho más que un proyecto futbolístico. 

Y es que Roma no se hace en un día. ¿Buenos ejemplos nacionales? Santos Laguna,  Xolos de Tijuana, León, Pachuca; franquicias que tuvieron sus amoríos con el descenso o que incluso subían y bajaban, o que pasaron tanto tiempo en la segunda división; al día de hoy esos cuatro clubes ya fueron campeones en alguna ocasión del futbol mexicano, Pachuca incluso siendo campeón de la Copa Sudamericana con un gol de Gabriel Caballero, el técnico de Bravos. Nada mal para un equipo que tan sólo siete años antes estaba jugando contra Zacatecas y Tigrillos de UANL el ascenso a primera división. Mención aparte, tres de esas cuatro franquicias tienen estadios considerados como de primera categoría a nivel mundial y León no tardará en tener un nuevo estadio. 

El proyecto Bravos está en proceso; nadie lo quiere pero seguramente vendrán más momentos incómodos y de inoperancia como los que se vieron frente al Atlas. La visión de Bravos como inversión no está diseñada para ganarle un juego a otro equipo en casa, ni solamente clasificar al repechaje de nuestra liga, la intención seguramente será ser campeón del futbol mexicano y poner a nuestra ciudad en un plano positivo, ser fiel reflejo de lo que más de un millón de habitantes de esta ciudad hacemos todos los días en la frontera, pararnos a trabajar incansablemente para ganarnos de manera honrada el sustento de cada jornada; desde las personas que van recolectando la basura con una sonrisa hasta quienes están poniendo todo su ser en salvar vidas en medio de la pandemia. 

Bravos es un proyecto muy “Juárez”, le da la bienvenida a todos con los brazos abiertos, no rajamos leña, no bajamos bandera, somos entrones y francos, no vamos porque creemos que lo vamos a lograr, vamos porque sabemos que lo lograremos. Bravos ha logrado unir a la población fronteriza en torno a una pelota y una forma de pensar, porque a pesar de los quereres futboleros del ayer de los aficionados; ha comenzado a ser “un indomable factor de bien común” impactando en diferentes ámbitos de la frontera como la economía, la personalidad de la marca ciudad, la pertenencia, la proyección de la región, el valor de ser frontera. Hay un trabajo fuerte y serio, el equipo de seguir por este camino terminará siendo el referente de la frontera norte. Somos afortunados como ciudad de contar con un proyecto de largo alcance y trasfondo, la directiva junto con los jugadores de todas las divisiones saben de la responsabilidad que tienen de representar a nuestra ciudad, empiezan a desarrollar desde su misma cultura interior valores de ser entrones, no rajarse, vivir con los brazos abiertos ser francos, convertirse en un factor de ser un bien común y asumir el rol de ser referente. Habría que ver los aprendizajes de plazas tan futboleras que viven del recuerdo como Tampico, Celaya, Irapuato, Chiapas y más recientemente Veracruz y Morelia. ¿Qué les paso? ¿Fue el modelo de negocio, la falta de un proyecto integral, la ambición de los dueños, la falta de apoyo de los aficionados o la “mediocridad” de un técnico y la “flojera” de sus jugadores? Cuestión de cómo enfocar las energías, Bravos es sin duda un proyecto que ha dado muestras de grandeza, satisfacción a quienes nos apasiona el futbol y sobre todo; trascender en el siempre retador panorama fronterizo. ¡Bravísimamente indomables para ser un factor de bien común! Aquella fue simplemente una maldita y desafortunada noche de mal futbol que bien puede convertirse en un bendito aprendizaje de largo plazo. ¡Vamos Bravos!