Opinión

Inclusión y empleo en la Sierra Tarahumara

Hace algunos días recibimos en Chihuahua a la plana mayor de la Secretaría del Bienestar

Juan Carlos Loera de la Rosa
Empresario

domingo, 28 junio 2020 | 06:00

Hace algunos días recibimos en Chihuahua a la plana mayor de la Secretaría del Bienestar, me refiero a la secretaria María Luisa Albores González  y a la subsecretaria Ariadna Montiel Reyes; el motivo principal de la visita fue dar el arranque nacional al censo de los hijos de madres trabajadoras, y ocuparnos  también de darle seguimiento a los primeros pagos de veinte mil sembradores de la Sierra Tarahumara, los cuales además de estar sembrando sus parcelas con granos básicos para su autoconsumo, también llevan a cabo un gran programa de reforestación que recuperará el equilibrio de la región natural para que el ecosistema se recupere y exista la sana relación que debe haber entre la naturaleza y el hombre, debo decir que a nivel mundial no existe evidencia de un programa de reforestación de tal magnitud.

El primer punto de encuentro fue en Tónachi, comunidad 100 por ciento indígena localizada a una hora manejando por terracería desde su cabecera municipal, Guachochi. Tónachi es un lugar colmado de belleza natural conocido por sus cascadas que siempre llevan agua en su caudal. El Salto Chico y El Salto Grande con su río cristalino rodeado de majestuosas montañas le dan vida y cubren de belleza a esta noble comunidad; ahí, la secretaria Albores en medio del Mentidero -espacio delimitado por barrotes de madera en el que las autoridades tradicionales dirimen cada domingo los asuntos de la comunidad- resaltó el objetivo central del programa: “Asegurar un ingreso a las madres trabajadoras cuyos hijos tienen entre uno y tres años once meses”, pero más allá de esto, elegir una localidad indígena para lanzar este programa tiene un gran significado, ya que reafirma el profundo sentido de reivindicación de los pueblos originarios en el gobierno de la cuarta transformación; cumpliendo así con uno de los objetivos primordiales del Plan nacional de Desarrollo (PND), que es generar condiciones de Bienestar en aquellos grupos vulnerables que han sido sistemática e históricamente discriminados y excluidos; el PND es muy claro en su objetivo: Lograr el bienestar general de la población donde el poder gubernamental sirva al interés público para que todos puedan disfrutar de una vida digna.

 

Durante la transición a esta nueva forma de gobierno estamos a cargo de vincular los esfuerzos en materia de Bienestar en dicho territorio y junto con los Servidores de la Nación realizamos el Censo del Bienestar casa por casa; estando ahí pudimos constatar la falta de universalidad y de verdadero impacto social con los programas para el desarrollo social en los gobiernos tecnócratas, ya que éstos fueron ejecutados con un enfoque clientelar y discriminatorio;  además, una vez que fueron llevados a cabo dejaban un tufo de corrupción, un ejemplo de ello fue el programa de estancias infantiles diseñado durante los gobiernos panistas y en el cual se vio implicada una red de complicidades para beneficiar a unos cuantos ejecutores del programa puesto que sirvieron como intermediarios entre el gobierno y los beneficiarios, o dicho de otra forma, los verdaderamente beneficiarios del programa fueron los mismos intermediarios, quienes usaron el programa mediante la prestación de un servicio a cierto número de personas, muchas veces simulado y  carente de inclusión a los núcleos poblacionales mayormente necesitados, el mismo nombre del programa lo decía, era más para las estancias que para los niños, y estaba trazado esencialmente como un modus vivendi para los propietarios de dichas estancias, a quienes por cierto no sólo se les pagaba por cada niño reportado como inscrito, además se les apoyaba para el equipamiento y puesta en marcha de las mismas estancias.

A finales de 2018 ya entrado en funciones este gobierno, nos tocó cerrar el programa de estancias infantiles, y en ese momento en lo que correspondía al estado de Chihuahua se entregó el apoyo a las estancias para el cuidado de cinco mil 912 niños hijos de cinco mil 598 madres trabajadoras que supuestamente eran cuidados en dichos lugares, por cierto, éstos estaban ubicados básicamente en Ciudad Juárez, Chihuahua y Delicias. A inicios de 2019 con el fin de incorporar a todos esos niños al nuevo programa de apoyo directo desarrollamos un proceso de verificación y se encontraron cuatro mil 380 niños y cuatro mil 168 madres, es decir, el padrón estaba inflado en un 35 por ciento más del número real. La simulación con la que se operaba ese programa no era lo más lamentable, la conceptualización del mismo era discriminatoria, ya que se consideraba como madres trabajadoras únicamente a quienes realizaban alguna actividad laboral mayoritariamente en las ciudades, excluyeron de dicho programa las zonas rurales e indígenas, lugares tradicionalmente marginados de toda ayuda pública y en donde por mucho tiempo se había carecido de verdaderas políticas para su desarrollo; el pretexto seguramente fue en primer lugar porque no hubo interés por edificar estancias en estas zonas tan alejadas. Por otra parte, las madres que desempeñan un trabajo en el hogar cultivando sus propios alimentos (ciertamente sin percibir un salario); no se les consideraba madres trabajadoras, a esto se agrega la sospecha de un interés político clientelar puesto que esa zona no resultaba redituable para sus intereses partidistas, por lo tanto, siempre fueron excluidos de este tipo de programas injusta e inhumanamente.

Las reacciones ante la cancelación del programa de estancias infantiles no se dejaron esperar y desde luego esta supresión fue tomada como bandera política por parte del ala conservadora; se exageró mediática y políticamente el asunto, argumentando un supuesto desinterés de este gobierno por los niños; no obstante, la evidencia era contundente, no se podía defender lo indefendible, con 35 por ciento de la matrícula inflada (“niños fantasma”, les dijeron algunos).

El impacto social por el reducido número de niños bajo el cuidado de dichas estancias y una planificación en la cual no todos tenían cabida, además del arribo de un gobierno basado en la honestidad, pusieron en coma a dicho programa.

La respuesta del gobierno de la Cuarta Transformación ha sido contundente, el año pasado este programa cerró con ocho mil 743 niños y niñas beneficiarios, más del doble que en 2018 y cuyas madres recibieron el apoyo directo para su cuidado, sin intermediarios, tanto en los municipios y comunidades pequeñas, como en las de mayor tamaño de nuestro estado.  Este año y con la presencia de la secretaria Albores y la subsecretaria Montiel se aumentó la incorporación de dieciocho mil setenta nuevos beneficiarios, repartidos de la siguiente manera: 10 mil 70 en los municipios de la Sierra Tarahumara y ocho mil en zonas urbanas con alto grado de marginación y pobreza. En total, para este año se estará apoyando a 25 mil 123 niñas y niños chihuahuenses entre un año y hasta un poco antes de cumplir los cuatro años, es decir casi seis veces más de los que apoyaba el anterior régimen. Todo esto adquiere un giro más humano e incluyente ya que el gobierno encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador sí considera como madres trabajadoras a aquellas campesinas que con muchos sacrificios siembran sus parcelas con frijol y maíz para alimentar a sus hijos, y desde luego que se incluye a ese gran sector de madres que día a día son el pilar de su hogar asegurando condiciones favorables de salud y alimentación para su familia trabajando dentro de sus casas, o aquéllas que estudian, es decir, este programa es una expresión altamente humana e incluyente de un gobierno verdaderamente democrático.

Al igual que en Tónachi, las funcionarias del Bienestar estuvieron incorporando personalmente en intensas y largas jornadas de trabajo a niños y niñas en los municipios de Urique y Maguarichi, que pertenecen mayoritariamente a la etnia Rarámuri, son hijos de madres muy jóvenes, algunas de ellas aún son adolescentes, un asunto que por otra parte debe ocuparnos ya que requiere especial atención.

Por otra parte, tanto en Urique como en Maguarichi, recibimos motivadores testimonios referentes al éxito y la aceptación del programa Sembrando Vida, el cual también formó parte de la gira. En este caminar por la sierra nos encontramos a menudo con grandes personas, una de ellas fue Don Felipe, un agricultor de Guapalainas, él nos comentó cómo el programa Sembrando Vida ha venido a darle seguridad a esta actividad de labrar la tierra que ha realizado durante toda su vida y que ahora decide heredar a sus dos hijos. También ha podido ampliar la superficie de sus cultivos; gracias a su innovación y su trabajo ha aprendido a aprovechar el agua de los arroyos para darle vida a su campo.

Maguarichi, donde se localizan los espectaculares y poco conocidos géisers es un municipio de tan sólo mil 500 habitantes que ha padecido por mucho tiempo de una constante emigración de jóvenes debido a la falta de empleo; el  presidente municipal Pedro Quezada nos dio un emocionante testimonio: Sembrando Vida le ha proporcionado trabajo a más del 50 por ciento de las familias y está trayendo consigo lo que nadie hubiera imaginado, la gente está volviendo a su tierra, familias enteras que se habían ido a buscar la vida a Cuauhtémoc o a Chihuahua se han establecido nuevamente en sus casas y permanecen al cuidado de sus parcelas, recibiendo por ello un ingreso fijo, sembrando vida en sus parcelas. Es así, como el programa estelar de la cuarta transformación está cumpliendo con uno de los objetivos de nuestro gobierno: recuperar el crecimiento demográfico y su desarrollo en los pueblos y pequeñas comunidades porque como lo dice Andrés Manuel, es ahí donde se conservan los valores culturales, cívicos y espirituales que moldean el espíritu de nuestro pueblo. 

No puedo concluir sin antes comentar que la profunda y extensa belleza de mi tierra es una estampa digna de los mejores parajes de México, ir por esos lugares de Dios me hacen sentirme orgullosamente chihuahuense, sus pueblos pintorescos rodeados de grandes montañas y de ríos cristalinos purifican el alma y agrandan mi apego por esta mi tierra tan hermosa y fecunda. Hay mucho qué ver y disfrutar, vengan, será una experiencia inolvidable.

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