Opinión
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Hubo tablazos para candidato levantado

'Deshidratado, agotado, posiblemente golpeado y en estado de shock' reapareció ayer por la mañana el candidato de Morena a la Presidencia Municipal de San Francisco de Borja, Leovardo Torres Parra

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 05 junio 2021 | 06:00

-Hubo tablazos para candidato levantado

-Los policías callan pero se sienten traicionados

-Vil manipulación casi 400 muertos

-A ver si municipalizan el agua de Juárez

“Deshidratado, agotado, posiblemente golpeado y en estado de shock” reapareció ayer por la mañana el candidato de Morena a la Presidencia Municipal de San Francisco de Borja, Leovardo Torres Parra.

La descripción sobre el estado físico y emocional del político morenista fue ofrecido extraoficialmente por agentes policiacos que lo declararon tras reaparecer en un camino cercano unos 20 minutos de la cabecera municipal.

Cree alguno de los policías que Torres “por lo menos fue tableado por sus captores” para presionarlo “de trabajar con ellos por si resulta vencedor en la elección del domingo”.

El candidato fue levantado el miércoles por la mañana. Fue oficialmente catalogado como “desaparecido” casi 48 horas. La Fiscalía General de Justicia dejó para “manejo interno de las investigaciones” el resultado de los primeros interrogatorios. No dirán más.

Es ese el mismo patrón en los más de 40 municipios chicos, en particular toda la región serrana tomada por unos y otros grupos del crimen organizado. Son sus condiciones las impuestas también en el ámbito político.

Al inicio del proceso electoral fue ejecutado el candidato del PRI a la alcaldía de Nuevo Casas Grandes, Yuriel Armando González Lara. Han sufrido amenazas al menos una decena de abanderados por alcaldías y diputaciones.

El modelo sobre la intervención de los cárteles en las campañas electorales fue denunciado desde las elecciones del 2016, cuando varios partidos políticos debieron sustituir a sus candidatos por ligas directas con la delincuencia.

Las cosas no han cambiado a la fecha. En todo el estado han bajado por completo la guardia las instituciones responsables de la seguridad pública al grado que, como un ejemplo drástico, en un municipio grande como Parral, ha logrado el crimen prácticamente desarticular a las policías estatales y obtener cambios en la jefatura militar local.

Aunque profundamente lamentable, no sorprende hoy para nada lo ocurrido al candidato de Morena por San Francisco de Borja.

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Traicionados, indignados, abandonados, así es como se sienten los policías estatales a raíz del asesinato del comandante, Andrés Lara Durán, de quien se refieren como un hombre de trayectoria intachable, alto sentido de compañerismo y de profunda entrega a su trabajo.  

Traicionados porque algo les queda claro: dentro de las filas de la corporación los infiltrados del crimen organizado se mueven a la vista y complacencia de las autoridades poniendo la soga en la cabeza de aquellos que consideran un riesgo para sus actividades delictivas.

Solo así explican el que durante el cateo al rancho “El Oasis”, en el municipio de Ojinaga, propiedad de un presunto narcotraficante, no hubiera un solo detenido.

Alguien desde adentro, que conocía la investigación y el momento en que el operativo se llevaría a cabo, dio el pitazo facilitando la fuga.

Cuando Lara Durán acompañado de agentes de la policía Estatal Investigadora, de la Guardia y la Secretaría de la Defensa Nacional llegó al lugar, solo fue posible el aseguramiento de algunas armas y autos de lujo, entre ellos un Porsche y un Lamborghini.

Ese operativo, uno de los últimos que le tocó encabezar, hoy es visto por la Fiscalía como un probable móvil de la ejecución de Lara. Un revanchismo del narco.

Indignados porque a pesar de que se saben infiltrados los altos mandos de la corporación se hacen de la vista gorda, dejando de lado los procesos de depuración y permitiendo que el crimen siga teniendo acceso a las investigaciones, expedientes y vaya un paso adelante en perjuicio de los agentes.

Abandonados por un gobierno que les da la espalda. Que pone oídos sordos ante sus demandas, y que no muestra más mínima empatía hacia ellos o hacia los oficiales caídos. El gobernador Corral pone el ejemplo, ni una manifestación de condolencia en su red social, ante la pérdida del comandante.

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Es de terror la manipulación de las cifras Covid-19. La autoridad estatal, encabezada por el no médico Eduardo Fernández, se ha dado vuelo en eso de acomodar la realidad a su antojo, particularmente ahora en el proceso electoral.

Es habitual el desfase entre la confirmación de contagios y decesos a causa del Coronavirus convertido en pandemia. Los sistemas de registro estatal y federal se desgranan constantemente, lo que genera una estadística a veces confusa.

Pero en la actualidad ha llegado a un punto que resulta algo más que preocupante. Entre el tres de junio y ayer hay una variación que se sale de toda proporción, lo que el personal de la Secretaría de Salud del Estado achaca al “desinterés” de sus propios jefes en la institución.

Es tal el desprecio mostrado en la atención de la pandemia que Salud del Estado entregó un corte con 7 mil 022 muertos y 68 mil 600 contagios en la entidad, entre los primeros casos registrados en la entidad el año pasado hasta la fecha.

Sin embargo, Salud federal reportó apenas alrededor de 56 mil contagios en el mismo lapso y 7 mil 393 muertos por Covid, es decir casi 400 decesos más (371) que los oficialmente registrados por la autoridad estatal.

El comparativo gráfico federal-estatal puede verse en la versión digital de La Columna.

Eso convierte el desfase en vil y escandalosa manipulación, con fines de ocultar la lamentable realidad que antes y durante el curso de la pandemia se vive en los hospitales de la entidad.

Los especialistas en salud pública de la propia dependencia estatal -que nunca han dejado de ver con preocupación el paso de Fernández por un área que ni siquiera ha podido conocer- acreditan dicha disparidad a una decisión de ocultar los hechos. Es negar una realidad, así de simple.

La mortandad sigue disparada y la mala atención en los hospitales también, es lo que dicen las cifras de muertos. Y la estadística es clave en la epidemiología como para dejarla al garete o tratar de torcerla como se hace desde la esfera gubernamental.

Es lamentable que hasta el área que cuida de la vida esté tan desubicada y desorientada en el fin de quinquenio. Si así está hoy, qué se puede esperar después del domingo electoral.

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Apenas de refilón se abordó en el debate de candidatos a la alcaldía juarense, a fines de la semana pasada, un tema que por sus dimensiones habrá de ser vital para la siguiente administración municipal.

Se trata del manejo de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, que de municipal únicamente tiene el nombre porque sigue siendo, como desde siempre, una de las varias “cajotas chicas” que tiene el Gobierno del Estado.

La municipalización del agua tanto en la frontera como en la capital del estado ha sido un debate recurrente e interminable.

Obviamente la autoridad estatal, bajo cualquier signo político, se niega a entregar la JMAS sin exigir algo a cambio. La administración de Javier Corral incumplió con esa promesa... bueno, como con otras tantas, eso ya no es novedad.

Tampoco se puede entregar a título gratuito toda la infraestructura construida en años y millones de pesos en activos, es entendible; eso no quita que ha faltado voluntad Estado-Municipio por décadas, para lograr la necesaria municipalización.

El caso es que ahora el tema está en la agenda de los principales contendientes por la alcaldía, pero no en el de todos los candidatos a gobernador. Por eso deberá ser de primer orden, gane quien gane, definir entre las prioridades el agua y abrirse ambos niveles de gobierno a una nueva relación.