Opinión
OPINIÓN

Hubo maroma con 50 millones de Juárez

El lunes negó Elizondo parte de lo que dijo el domingo. Es tan clara la posición que por ello seguramente nadie quiso acreditarse ni mucho menos presentar la carta de réplica cual debe ser

Tomada de Internet / Imagen Ilustrativa

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 24 junio 2020 | 06:00

-Hubo maroma con 50 millones de Juárez

-Al fin se acuerda Palacio de los panistas

-El fiscal donó toda la ‘compe’, otros sólo la mitad

-La amenaza del rojo sigue latente

Sin cuidado alguno ni por seriedad ni por la obligatoria responsabilidad legal de gobierno para informar a los juarenses, el lunes fue enviada a la Dirección Editorial de El Diario un texto en calidad de derecho de réplica surgido desde un correo general no acreditado por nadie en particular (zonanorte@unidosconvalor.com.mx). Así nomás, al ‘ay se va’.

Nadie en los órganos oficiales de Comunicación Social acreditó su origen a lo largo de todo el lunes. Preguntamos, no hubo respuesta, razón por la que no fue tomado en cuenta para su publicación; en cambio, habló y explicó algo sobre el tema el secretario de Obras Públicas, Gustavo Elizondo Aguilar. Ayer fue presentada la nota.

Ese es el asunto. Se refería la publicación periodística a la cancelación o indefinición sobre la construcción de importante corredor multimodal que el Gobierno estatal construiría en Juárez con una inversión de casi 100 millones de pesos de los que el Municipio ya depositó contantes y sonantes 50 millones en la Tesorería estatal. Ayer aclaró Corral que no habrá devolución porque ya fueron gastados en otras obras.

El lunes negó Elizondo parte de lo que dijo el domingo. Es tan clara la posición que por ello seguramente nadie quiso acreditarse ni mucho menos presentar la carta de réplica cual debe ser. Dice ese texto en algunos de sus párrafos:

“Es necesario precisar que el funcionario estatal en ningún momento mencionó que el Estado cancela obras de corredor multimodal. Lo que sí dijo es lo siguiente: En efecto, están pendientes, estamos revisando la fuente de los recursos”.

“Igualmente, se precisa que el titular de la dependencia, Gustavo Elizondo, tampoco declaró: porque supuestamente, se reorientaron recursos al Sector Salud, por la pandemia, como se indica en la nota de referencia”.

Quizá el funcionario estatal sufrió alguna fuerte amonestación por hablar con la verdad sobre el futuro incierto de las obras susodichas pero el domingo quedaron grabadas sus palabras al reportero que firma la nota principal aparecida el lunes: “todos los recursos presupuestados fueron objeto de meticulosa revisión para priorizar las obras de salud”, dijo el ingeniero Elizondo.

La verdad es que por lo pronto esa obra está cancelada, suspendida o indefinida. No tiene fecha de arranque como muchísimas otras obras que formaron parte del famoso plan de inversión que anunció el gobernador, Javier Corral Jurado, y al que podó meses antes que empezara el viacrucis de la pandemia.

No hay explicaciones ni mayores aclaraciones sobre todo ello porque en unos meses más inician las precampañas electorales, luego vendrán las campañas constitucionales y para julio del año entrante habrá nuevo gobernador o gobernadora.

El gobernador Corral ya no tiene tiempo ni hay dinero en la Tesorería estatal para cumplir al menos con una parte mínima de los pendientes adquiridos con Juárez. Tiene ahogado a Chihuahua en deuda pública y sin posibilidad de respiro de aquí a que se vaya.

Ese es el problema.

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Casi cuatro años después de arribar a la gubernatura y casi también a uno de concluir su mandato, el régimen de Javier Corral, recordó la existencia de la militancia panista, de los abandonados militantes blanquiazules de los que coincidentemente hablamos ayer aquí.

Desde la oficina de Relaciones Públicas del Gobierno del Estado, ayer inició una campaña para actualizar nombres, apellidos, teléfonos, correos electrónicos y direcciones de la ciudadanía inscrita en el padrón interno de Acción Nacional.

Estuvo llamando desde el número 614 439 7899 una persona que se identificó como Guadalupe.

Los panistas más crédulos concluyeron que las llamadas se debieron a que por fin el gobernador y sus funcionarios recordaron a parte de los activistas que los colocaron electoralmente en sus actuales cargos.

Los menos ingenuos no tuvieron duda que el Estado empezó ayer a elaborar su base de datos para sus eventuales precandidatos a los distintos puestos de elección en 2021: Gustavo Madero, César Peniche, Ramón Galindo, Leticia Corral, Enrique Torres...

Todos con la marca de la casa Corral.

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El fiscal César Augusto Peniche donó toda su compensación, alrededor de 60 mil pesos oficialmente reportados, al fondo especial de atención a la emergencia sanitaria. Fue el único que puso el 100 por ciento, los demás sólo aceptaron reducírsela a la mitad.

Desde hace algunas quincenas se promovió por el aparato estatal la donación de las compensaciones, que llegan a ser hasta del 80 por ciento de los ingresos de los funcionarios. Así es el esquema con el que evaden a medias las cargas fiscales los sacrificados servidores públicos.

La charola se pasó por instrucciones del gobernador Javier Corral a sus subordinados, pero él sólo aceptó entregar una parte, el 60 por ciento. Los demás secretarios, subsecretarios y directores, aceptaron la reducción del 50 por ciento.

Las aportadas son cantidades que van de los 25 a los 70 mil pesos mensuales tomados de la “compe”. El salario nominal no se tocó ni por error.

Eso se desprende de un reporte solicitado al Estado mediante la Plataforma Nacional de Transparencia, con el fin de conocer qué tan cierta era la aportación extraordinaria al plan emergente por parte de los funcionarios.

Dicho reporte destaca el caso del generoso fiscal, quien ya en algunas reuniones privadas del gabinete había presumido su donación, que no por todos los secretarios fue muy bien vista. Le servirá más ahora que se ha anotado para la alcaldía juarense.

Aunque tampoco Peniche tomó muy bien que otros tuvieran compensaciones mayores a la propia, en vista de que su cargo es de un riesgo muy elevado.

En fin, el fondo reunido no fue mucho, apenas le pegó al millón y medio de pesos, aunque ojalá sirva de algo realmente en medio de la mayor crisis de la historia.

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Aunque el sistema de indicadores de la Secretaría de Salud muestra una tendencia descendente en Juárez, ayer la subsecretaria Mirna Beltrán Arzaga fue conminada por la autoridad federal a que no suelte los hilos de la semaforización.

La frontera pasó de una alta ocupación hospitalaria, de casi el 50 por ciento, a sólo el 31 por ciento, pero aún representa tres veces más que la registrada en la capital. La positividad de Covid-19, además, se encuentra al doble y eso eleva el promedio ponderado estatal, que es el que siguen con lupa desde el centro del país.

El indicador ponderado, resultado del análisis de cuatro variables que dan una numeración de 1.6 a 4 puntos, sigue siendo más alto en Juárez que en el resto de la entidad. Se ubica en un dos, es decir a la mitad de la escala en la que cuatro representa el mayor riesgo y por lo tanto obliga al color rojo del semáforo epidemiológico.

Por ello, aunque parece haber ya una tendencia de descenso en Juárez y de incremento en la capital del estado, no se pueden echar las campanas al vuelo sin advertir que el semáforo puede regresar a rojo, luego de que en esta semana se pusiera en naranja.

Tal advertencia fue hecha a Beltrán Arzaga para que, a partir del miércoles 1 de julio, una vez comience a reflejarse la reactivación de la ciudad apenas aprobada, no le tiemble la mano a la hora de tomar decisiones.

Lamentablemente la fase roja del semáforo sigue latente tanto en la capital como en la frontera. El experimento de la reapertura sigue siendo incierto en sus resultados.