Opinión
OPINIÓN

Hoy la emoción la pone la defensa

Este martes entra en acción con sus alegatos la defensa de Maru Campos tras varias semanas de intensa exposición mediática

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 30 marzo 2021 | 06:00

-Hoy la emoción la pone la defensa

-Mantiene “cola” estado a críticos de la troncal

-Hacienda castiga al Congreso y Tribunal

-Parece que habrá campañas en rojo

Este martes entra en acción con sus alegatos la defensa de Maru Campos tras varias semanas de intensa exposición mediática por parte de la Fiscalía General de Justicia, más la pimienta de su caso aportada en medios por la “autónoma” Fiscalía Anticorrupción y sus ministerios públicos.

Aunque es conocida a detalle la postura de los abogados defensores, acusan de persecución política contra la candidata a la gubernatura por parte de ambas instituciones bajo el control total de Javier Corral, debe esperarse de ellos más que una sorpresa.

Es general en jefe de los defensores Francisco Molina Ruiz, exprocurador de justicia en el estado, extitular del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD) e integrante de un despacho de abogados de reputación nacional e internacional conformado, entre otros, por Arturo Chávez Chávez y Antonio Lozano Gracia, que fueron titulares dela Procuraduría (hoy Fiscalía) General de la República.

Como ha sido hasta ahora desde hace casi un mes, el escenario será un juzgado de control en el Tribunal Superior de Justicia. La audiencia es para vinculación a proceso o no.

Puede ser un día o pueden ser muchos según el material aportado por Molina y su equipo.

Lo cierto es que la clase política y líderes de opinión en general no respirarán por momentos a partir de las nueve de la mañana que inicien las hostilidades. Todos saben que de las decisiones tomadas en ese tribunal dependerá prácticamente toda la campaña electoral, y por qué no exagerar, hasta el futuro del estado, pues Campos permanece al frente de las preferencias junto con el abanderado por Morena, Juan Carlos Loera.

No hay de otra, por mucho que el resto de los aspirantes le recen al santo de la suerte, del buen destino y de las probabilidades de la A a la Z.

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El Gobierno estatal empezó a “poner cola” sin recato alguno desde inicios de la semana pasada a quienes se oponen a las formas en que están siendo desarrolladas las obras de la ruta troncal.

Tenemos las fotos en versión digital (La Columna) de la conferencia de prensa ofrecida el miércoles pasado por la candidata del PRI a la Presidencia Municipal, Adriana Fuentes.

Aparecen en ese evento abiertamente el fotógrafo, Enrique Castillo, y la reportera, Irasema Gutiérrez, trabajadores de la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno estatal en Juárez.

Los días siguientes fueron igual con los activistas apostados por la Gómez Morín. Su vigilancia para que las constructoras no inicien el famoso “carril confinado” es “vigilada” desde el Gobierno estatal.

Es obvio el intento de amedrentar. Lo fue la semana pasada por la víspera de la visita que haría el viernes a Juárez el presidente, Andrés Manuel López Obrador, y lo sigue siendo porque el Gobierno estatal se ha empecinado en seguir a tontas y a locas con esos proyectos porque en cinco meses concluye la administración.

Es una obsesión por absoluta conveniencia sin respeto alguno a la ciudad ni a sus habitantes. Prueba de ello es que arrancaron los trabajos unos meses antes de irse, que las obras están mal hechas (puentes chuecos entre todo ello), que no hay camiones fabricados aun para el proyecto y que, en casos como la 16 de Septiembre, comprobamos el absurdo de que abrieron todo el pavimento.

Toda esa vialidad sigue abierta sin entrada del cemento para la troncal porque no contemplaron las viejas tuberías de drenaje instaladas por abajo. Colapsarían con el peso de la obra. Hay para tráfico vial solo un carril desde hace más de un mes.

Estos días son fundamentales para todos los proyectos. La semana entrante arrancan las campañas electorales y al estado le queda menos que un suspiro ya ni siquiera para terminar, sino para redondear los negocios con las constructoras y las armadoras de los camiones.

No sorprenda, así, la vigilancia hacia todos los críticos, a los manifestantes y a todo quien ponga en riesgo aunque sea un pedazo de los últimos dividendos del quinquenio.

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Hasta el cierre de la nómina del mes que viene está en riesgo en el Congreso del Estado y el Tribunal Superior de Justicia, pues Hacienda no les garantiza a ambos poderes independientes que tenga la suficiente liquidez para saldar todos los compromisos.

El sueldo que se paga hoy, fin de mes, está cubierto, más no la siguiente quincena ni la compensación mensual que se paga los días 20.

Esa es la realidad de las finanzas estatales, al menos la que les retrata el secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Vélez, a los administradores del Poder Legislativo y del Poder Judicial.

No dudan los encargados del gasto de dichos entes de las condiciones de quiebra en que se encuentra la tesorería del Estado en el casi acabado régimen corralista; pero sí sospechan que la astringencia presupuestal en parte es exagerada por Fuentes Vélez, para forzar y presionar políticamente.

En el Tribunal Superior es obvio que están en juego muchos intereses políticos del Ejecutivo. Al menos tres casos de alto impacto, ya conocidos por todos, pueden definir la suerte y el futuro del corralismo. Las finanzas son también un método de control político del que no se ha librado la justicia estatal.

Pero es en el Congreso donde faltan todavía un par de apuestas que van a requerir del aval de los diputados, quienes ya tienen varios meses sometidos a esa austeridad selectiva que les pega en algunos de sus ingresos.

De ahí que entre los legisladores abundan las sospechas de que no se van a librar del castigo y la presión dónde más les duele a cualquiera, en la bolsa.

Así las noticias de los poderes autónomos e independientes del estado.

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Hay tres factores de alerta que los especialistas pidieron considerar al secretario de Salud, el no médico Eduardo Fernández Herrera, antes de mantener el semáforo epidemiológico en color amarillo, una vez la autoridad federal retrocedió a Chihuahua al color naranja.

El primer factor es la tercera ola de contagios que avanza de Europa al norte de América con algunas mutaciones; el segundo son algunas señales de cierto descontrol en ciudades de Estados Unidos pese a su acelerada vacunación y el tercero un alza exponencial de casos en Brasil y otros países al sur del continente.

Todos esos, ya ponderados, hacen suponer que México y el estado en particular habrán de resentir un nuevo golpe de la pandemia entre las próximas tres o cuatro semanas.

Por ello consideraban los médicos como ideal, ahora, mantener el naranja con más restricciones. Ello implicaba quitar el “amarillo-casi-verde” que se ha implantado a rajatabla para tratar de sacar a flote la economía estatal.

En los tiempos de la Secretaría de Salud, sin embargo, parece que pesan más los factores políticos que los económicos y los de sanidad pública. Porque sostener el amarillo ahora implicará, casi como un hecho, un retroceso abrupto al rojo.

La paralización, no deseable pero muy posible, llegaría en plenas campañas electorales, en las que Estado tiene fijado su timing. Con el semáforo buscaría controlar el juego por encima de los candidatos.

Pero esa es solo la visión de los marginados y excluidos especialistas de la dependencia estatal, que son los héroes en público aunque en privado son ninguneados con singular facilidad.