Hostigamiento sexual, tema urgente en la UACJ

Como parte de la materia Psicología Comunitaria, que imparto en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez...

Lourdes Almada Mireles
Analista
viernes, 22 noviembre 2019 | 06:00

Como parte de la materia Psicología Comunitaria, que imparto en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, las y los estudiantes desarrollan un proyecto para la acción grupal. El único criterio para que seleccionen los temas (dentro o fuera de la UACJ) es que sean problemas que les afectan como universitarios (as). Este semestre los temas que propusieron fueron: Acoso callejero en el Centro (varias de las alumnas pasan por esa zona en el traslado de su casa a la universidad) y Acoso y hostigamiento sexual de parte de docentes y administrativos a estudiantes de la UACJ. Aunque ambos temas son de alta relevancia y requieren acciones urgentes por parte de la comunidad y sus autoridades, quiero dedicar este espacio al tema interno de nuestra universidad.

Buena parte de la información que se expone en este artículo fue generada por el grupo. Dedicarle este espacio es una manera de reconocer su trabajo y de dar voz y gritar con fuerza que el problema es muy serio y que requiere atenderse a profundidad. El acoso y el hostigamiento sexual implican comportamientos sexuales no solicitados ni deseados que crean un ambiente intimidante, hostil u ofensivo para quien lo recibe; que interfieren con el estudio o la vida cotidiana de quien lo padece y que conllevan un ejercicio abusivo de poder. En términos jurídicos se distingue hostigamiento de acoso en cuanto que el primero se ejerce cuando hay una relación jerárquica de poder, en la que la víctima tiene una relación de subordinación a su agresor. Entre docentes y estudiantes existe una relación de poder jerárquica, razón por la cual se utilizará el término hostigamiento.

Para explorar la problemática y garantizar privacidad y confidencialidad absoluta de los datos personales de quienes decidieran responder, generaron una encuesta en Google. Obtuvieron 26 respuestas. No es una encuesta representativa, sin embargo, permite tomar conciencia sobre el problema. Las situaciones de acoso y hostigamiento no son exclusivas de algún programa o departamento, sino más bien una práctica extendida por toda la universidad.

De las 26 respuestas, 24 (92 por ciento) fueron de mujeres y dos (ocho por ciento) de hombres. Aunque hay participación de hombres, al ser una problemática que afecta mayoritariamente a las mujeres, la redacción relacionada con las respuestas será en femenino. A la pregunta sobre “qué es para ti el acoso”; las estudiantes respondieron, entre otras cosas, que “es una problemática real, que genera inseguridad y que es inaceptable, incómodo y molesto”. Hubo respuestas sobre la forma como el problema está normalizado: “siempre había pensado que estaba bien, pero ahora sé que es un abuso de autoridad”, “ y algunas otras lo definieron como un problema que requiere atención urgente: “es muy frecuente y deben tomarse medidas preventivas”, “este problema es algo grave y debe tratarse urgentemente”, “está mal y debe ser castigado tanto por autoridades universitarias (que tomen posición sobre esto) como por el Estado”.

Sobre qué han hecho al respecto, la respuesta más repetida fue “nada, no hice nada”. Entre las principales razones: porque “no me van a creer”, “para no ser señalada por mis compañeros”, “el profesor me amenazó y no quería escándalo público”, “porque no se hace nada”. Otro bloque de respuestas está relacionado con acciones de autodefensa y protección: “puse un límite, le dije ‘no me toque, está invadiendo mi espacio’”; “le pedí a mi novio que me acompañara a esa clase todo el semestre”; “dejé la materia”; “tener cuidado de no ser nunca la primera en llegar al salón” y “no estar nunca sola con el profesor”. Dos de las personas que respondieron la encuesta declararon haber pensado en suicidarse.

En otro artículo se expondrá la situación de indefensión en que se encuentran las (os) estudiantes. No es casualidad que de las 26 personas que habían sufrido hostigamiento y respondieron la encuesta, sólo una se animó a denunciar: “fui a denunciar, pero no obtuve ningún resultado”. Como lo han dicho las (os) estudiantes, el acoso (y el hostigamiento) es un problema grave y es urgente la generación de una política universitaria con amplia participación de la comunidad que de protección y garantías a las víctimas, que garantice el debido proceso a quienes sean acusados (as) y que desarrolle las acciones necesarias para prevenir que el problema se siga presentando y agravando.