Opinión

Historias de drogas en la frontera

En la prepa tuve a varios amigos que se fueron al tanque; lo más frecuente era que les echaban el guante los migras intentando cruzar a El Paso con droga

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 14 noviembre 2021 | 06:00

En la prepa tuve a varios amigos que se fueron al tanque; lo más frecuente era que les echaban el guante los migras intentando cruzar a El Paso con droga, casi siempre cannabis. Decían que pagaban 400 dólares por brincar con mariguana. Nunca supe de alguien conocido que pasara cocaína. Ese era otro negocio que se trataba a gran escala. Los más avispados adolescentes, decían que el tráfico de polvo era cosa seria, había que pedir permiso para entrarle y lo describían como una especie de monopolio metainstitucionalizado. Para entrarle al negocio había que traer padrino o atenerse a las consecuencias. Había cierto orden, que ahora no hay. Estamos hablando de finales de los ochenta y principios de los noventa. En el antro de moda, ahí en el pronaf, se veían bolitas de 8 o 10 personas, prácticamente adolescentes, consumiendo botellas de whisky barato una tras otra y celebrando como si hubieran ganado la segunda guerra mundial, mientras los meseros y parqueros hacen su agosto; el diagnóstico era infalible, andan movidos y ganaron una feria cruzando El Paso un cargamento. Al Chito, un amigo de la infancia, lo agarraron con ciento noventa libras de mota; según la leyenda urbana, al llegar a las doscientas libras se agravaba el crimen en Estados Unidos, eso decían, como si a los traficantes les interesara mucho proteger a las mulas; era solo el gancho para los ingenuos, la síntesis es que el riesgo de seis meses en la cárcel por la seguridad de 400 dólares, nada mal para alguien que ganaba 40 dólares a la semana o nada. En la cárcel, mi compa conoció a un viejito con cadena perpetua, ya nadie lo iba a visitar al centro penitenciario de La Tuna, pero se entretenía-y se ayudaba- haciendo corridos norteños; antes de comenzar a escribir la canción necesitaba conocer la historia y luego cuadrar la rima; el anciano cobraba diez dólares por corrido. Veinte años después, conocí a un maestro jubilado que jugaba basquet los domingos en el parque Villahermosa, muy renegado y rudo, le gustaba hacerla de emoción y casi siempre salía de pleito, a veces hasta con su propio equipo; un mal día dejó de ir, los amigos dijeron que no volvió porque a su hijo lo cargaron con mariguana; sospechan que desde la casa le abrieron la cajuela y le aventaron dos maletas; afortunadamente (o desafortunadamente) antes de cruzar, el olor delató la carga en la cajuela, el chavo era estudiante de Utep, entonces se detuvo antes de cruzar el puente libre y le avisó a un grupo de soldados su descubrimiento, pero, en lugar de ayudarle, los sardos lo mandaron casi un año al bote aquí en Juárez. Para la familia fue un viacrucis, el profe dejó de ir a jugar basquet para ir de visita a la cárcel. Tiempo después, un día llegué a desponchar una llanta como a las once de la noche, a un lugar cerca del Aeropuerto, entonces, el cuate salió evidentemente borracho y comenzó el proceso de vulcanizado, entonces me platicó que recién había pegado unos ladrillos de marihuana a dos llantas de un auto, me decía que le habían pagado cien dólares que gastó en una hora en el bar de enfrente. Así es la economía que genera el narcotráfico, fugaz. Desde la época de la prohibición de alcohol, la frontera se ha convertido en el epicentro del contrabando. Durante 18 meses de pandemia por Covid, el tráfico de drogas a Estados Unidos tuvo que migrar a un nuevo modelo, porque únicamente pudieron pasar residentes y ciudadanos de Estados Unidos. Además, las nuevas drogas sintéticas, el fentanilo y los químicos para la preparación se suman al tráfico de drogas tradicionales. Y, con la legalización de la venta de mariguana en varios estados gringos, el tráfico de la hierba cada vez es menos atractivo para los inversionistas del crimen. Desde junio de este año, Nuevo Mexico legalizó el cannabis y se convirtió en el nuevo destino de la región para consumidores con fines lúdicos. Lo mismo sucedió cuando se legalizó el alcohol, de pronto los ríos de sangre que provocó el crimen organizado en la década de los veintes se diluyeron en la historia. Así, la marihuana dejó de ser la droga de delincuentes para convertirse en el placebo de una generación. En 2021, la principal problemática de salud es la adicción a las drogas sintéticas, principalmente la piedra también conocida como el foco, que ha provocado efectos sociales terribles, principalmente asociados a la violencia familiar, delitos sexuales, homicidios y robo con violencia, la guerra del cristal ha provocado una crisis social en Ciudad Juárez que se ha invisibilizado.

close
search