Opinión

Hermana y cuñado en la nómina, es la verdad

La señora expresidenta del DIF en el estado, Cinthia Chavira Gamboa, esposa de Javier Corral Jurado, mantuvo en la nómina pública chihuahuense a su hermana, Yadira Zelene Ortiz Gamboa; también al marido de esta, Carlos Alejandro Silva Carrasco

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 05 octubre 2021 | 06:00

-Hermana y cuñado en la nómina, es la verdad

-Al fiscal se le hace nudos la cuerda

-Golpazo a la soberbia de Face y sus redes...

-Instalada en Hacienda pese a sospechas

La señora expresidenta del DIF en el estado, Cinthia Chavira Gamboa, esposa de Javier Corral Jurado, mantuvo en la nómina pública chihuahuense a su hermana, Yadira Zelene Ortiz Gamboa; también al marido de esta, Carlos Alejandro Silva Carrasco.

Son esos ejemplos de lo perfecto que cantaba las rancheras la “exprimera dama” en materia de nepotismo. Tenía a su lado a un buen maestro, al maestro de las mentiras y de la corrupción, al exgobernador Corral, quien del dinero público pagaba escoltas y vehículos blindados a su hermana, Leticia Corral, y también sueldo al menos a un par de amigas de esta y a un sobrino.

Desde su retiro dorado en Europa, pero aprovechando la cercanía inmediata de las redes sociales, la señora Chavira sigue pendiente de El Diario aunque, contradictoriamente, asegura que por “salud mental no lo lee”.

Escribió el domingo que “siempre hay una nota que miente y trata de destruir el pasado reciente”.

Exclusivamente con los parches de las apariencias retóricas o epistolares pretende el dúo Chavira-Corral tapar la nefasta realidad de su paso por la administración estatal. Les ha dolido en el alma, o lo que ha quedado en su lugar, la exhibición de aviadurías por cientos en su administración; y no se les ocurre más defensa que el ataque.

Nada hay ni habrá, por supuesto ni El Diario, que pueda borrar los nombres de sus familiares en la nómina pública por ellos manejada. Ni de los cientos de aviadores denunciados por la actual gobernadora, Maru Campos; o por la secretaria de Desarrollo Rural, la juarense Lilia Merodio.

Esa es la verdad incontrovertible aquí y en los Caminos de Santiago, o donde quiera que anden ambos dándose falsos golpes de pecho. No les ha quedado vergüenza ni para aceptar la realidad que todo mundo ve, sufrió y sufre en Chihuahua, su fracaso, producto de su conducta perezosa, de su frivolidad, de su incapacidad.

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Trae la soga convertida en nudos el fiscal general del Estado, Roberto Fierro Duarte.

Ha buscado dinámicas fluidas en la toma de decisiones, pero por angas o por mangas ha batallado particularmente en Ciudad Juárez.

Sacó de la titularidad de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) zona norte a Guillermo Arturo Zuany para llevarlo a la dirección estatal, pero no ha conseguido relevo sin auténtica resistencia.

Apenas asoma la cabeza un posible sustituto y se la cortan, en ese nuevo juego político al estilo de la nueva sensación en Netflix, El Juego del Calamar. También acá el premio es gordo por razones que no necesitan de mayores explicaciones.

Igual ha ocurrido con el relevo de la otra desafortunada víctima del “Calamar”, el ahora exfiscal de la zona norte, Jorge Nava López. Fue eliminado cuando se preparaba para continuar en el cargo.

El fiscal Fierro manejó en su círculo más próximo varias opciones para esa sucesión. Le dio vueltas a varios y se decidió acaso por el fiscal más quemado de todos los tiempos, el de la zona occidente, Jesús Manuel Carrasco Chacón.

La incertidumbre es la peor enemiga en este tipo de situaciones. La vida sigue, la inseguridad continúa, los homicidios no cesan y las secretarias no hallan qué hacer con tanto expediente en veremos.

No se requiere bola de cristal para advertir que con Carrasco no le irá bien a esta frontera si la región occidente la dejó ardiendo.

De pasadita, ha empezado a adquirir fama el nuevo fiscal general como corajudo, facilito de bilis, lo cual complica más las cosas en la estructura interna de la institución.

La situación estatal no es para menos, pero deberá aprender el nuevo funcionario estatal a ser más ejecutivo sin más apasionamiento personal que la necesidad de buenos resultados, los cuales urgen para ayer.

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Ayer quedó comprobado que el mundo puede seguir girando normalmente sin redes sociales aunque las pérdidas económicas hayan resultado multimillonarias, aun incuantificables, para los magnates dueños de Facebook y varias de sus filiales, una de las más famosas y lucrativas, WhatsApp.

Por muchas horas ha sido la caída histórica que revela la escondida fragilidad de Face y compañía, presumiblemente afectados en sus servidores.

Cientos de millones de personas y empresas en el mundo quedaron imposibilitadas de llevar operaciones financieras, en México algunas tan modestas como pagos de energía eléctrica y hasta agua.

A ver si después de esto los directivos y grandes técnicos de Face le bajan algunas rayas a su soberbia y a su discrecionalidad en la que finalmente se convierte en prestación de un servicio.

Sus “leyes” pasan sobre todas las leyes constitucionales del globo.

Sus acciones solamente en la Bolsa Mexicana de Valores se desplomaron en casi seis por ciento.

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Pese a las sospechas políticas por sus brincos partidarios, ha sido instalada a cargo de la Subsecretaría de Egresos de la Secretaría de Hacienda Zaira Martínez, cuyo currículum comienza en el PRI y continúa en Morena.

A la funcionaria se le considera con cercanía indirecta al excandidato a gobernador por Morena, Juan Carlos Loera de la Rosa. Resulta que es esposa de José Alonso Enríquez Vázquez, quien fue encargado de los recursos materiales en la campaña del morenista, de nuevo superdelegado federal.

Debe ser muy meticulosa la elección de funcionarios tras el terrible desastre que dejo Javier Corral, por ello debe haber entera confianza y personas que puedan apoyar el desarrollo del estado ante la crítica situación financiera que se vive.

De ahí que la designación sin oficializar y tan ambigua como extraña, haga mucho ruido dentro del aparato financiero estatal, uno de los más inestables, por razones obvias, en la gestión que recién comienza.

No se duda de la capacidad administrativa de la hoy encargada, eso nadie lo pone en entredicho; el cuestionamiento es político, como muchos en esos niveles.

No es todavía oficialmente la subsecretaria -o directora, en caso de modificaciones de organigrama- por lo que hay tiempo de una revisión más minuciosa, no vaya a ser que se cuelen a la administración estatal pequeños caballitos de Troya.

Varios actores panistas afines a Maru Campos han cuestionado la posición que le dio a Martínez el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo, quien además de ir muy lento con la reestructura financiera de la entidad, también lleva paso de tortuga en la integración de su equipo.

Pese a eso, Granillo no ha reparado en la relación de la funcionaria con Enríquez Vargas, quien además de haber laborado en un área importante de la campaña morenista, también se le vincula como testigo en algunas causas del gran fracaso denominado “Operación Justicia” del quinquenio pasado.

Granillo Vázquez, seguramente, debe ver bien los perfiles para poner gente de su entera confianza. Si eso se requiere con los dineros que entran, mucho más con los que salen.

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Con el alza de la tasa de interés a 4.75 por ciento determinada por el Banco de México, los nuevos créditos contratados por el Gobierno del Estado habrán de resentir el golpe de inmediato.

En el abono del primer mes deberá notarse el incremento de los créditos de corto plazo por 800 y mil millones de pesos, que si bien fueron contratados con una sobretasa menor a la del gobierno anterior, llevan como base el referencial que eleva el costo del dinero.

En el contexto actual -que implica la probabilidad de un alza más a la tasa de interés en lo que resta del año y presiones inflacionarias que llevarán al indicador por encima del 6.2 por ciento- deberá cuidar todavía más sus decisiones el secretario de Hacienda, José de Jesús Granillo.

Además, reestructurar deuda en este marco de presiones alcistas parecería inconveniente. Casi podría decirse que un refinanciamiento difícilmente sería factible.

Refinanciar en un período de tasas altas e inflación elevada “transitoria”, como el que se ha reforzado a partir de la reapertura económica, tendría que verse con lupa, pues no habrá banco que preste dinero por debajo de los indicadores de recuperación.

Así, las emisiones bursátiles se fortalecen como alternativa a la crisis estructural y de liquidez que enfrenta el estado. Eso y los inevitables recortes de la obesa nómina estatal, engordada sexenio tras sexenio.

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