¡Guau...! Casi mil millones tirados miserablemente

Médicos, enfermeras y trabajadores del Sector Salud bajo la autoridad del gobernador, Javier Corral Jurado, están sufriendo como nunca hasta para conseguir una gasa

LA COLUMNA
de El Diario
jueves, 14 marzo 2019 | 06:00

• ¡Guau...! Casi mil millones tirados miserablemente


• A días de que abasto de medicamento caiga a cero


• ‘El Pichú’ no da paso sin huarache; segura su maroma


• Aporrean al Congreso con amparo de moreno


Médicos, enfermeras y trabajadores del Sector Salud bajo la autoridad del gobernador Javier Corral Jurado están sufriendo como nunca hasta para conseguir una gasa o al menos aspirinas que alivien el dolor de los enfermos. La seguridad de los chihuahuenses es cada vez menor porque no hay dinero para fortalecer a las corporaciones estatales.

Tenemos en la versión digital de La Columna una gráfica que debe ser insultante para la población en general: 720 millones 711 mil 138 pesos gastados por la Auditoría Superior del Estado (ASE) durante los últimos seis años. Esto es, casi tres años de César Duarte y casi tres de Javier Corral. Así repartiditos entre ambos.

Todo ese mundo de dinero, según la misma gráfica, fue aplicado para realizar mil 664 auditorías a presidencias municipales, organismos autónomos, el propio Gobierno estatal, el Poder Judicial, universidades, etc...

Sus resultados son sorprendentemente negativos: 12 amonestaciones, una sanción económica (¡una!) y 21 denuncias penales de las cuales actualmente se desconoce su curso.

Esos datos increíbles fueron presentados por los nuevos titulares de la ASE –al mando de Héctor Acosta Félix– a los coordinadores parlamentarios del PAN, PRI, Morena, etc., el martes durante la mañana en la ciudad de Chihuahua. Fue una reunión tan fifí como privada. Presentamos en esta edición las fotos correspondientes... aparte de la gráfica susodicha.

Los líderes parlamentarios de Morena y del PRI, Miguel Ángel Colunga y Omar Bazán Flores, seguramente no daban crédito a lo visto ahí y tomarán cartas en el asunto, ya sea ordenando el cierre de la ASE por gastar inútilmente cientos de millones que pudieron ir a los hospitales y a seguridad de los chihuahuenses –por poner dos ejemplos– o por lo menos reduciendo considerablemente ese gasto altísimo.

Imposible aceptar el derroche en tiempos de crisis extraordinaria para las finanzas estatales.


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En las oficinas de Gobierno del Estado en Juárez es tema de todos los días la problemática en los hospitales, la falta de insumos y medicamentos que Javier Corral prometió corregir para mayo.

Pero desde el mismo sector público ven el problema como un asunto de herencias. Sí, de herencias que dejó el militar Ernesto Ávila Valdez a su sucesor como secretario de Salud, Jesús Enrique Grajeda Herrera, quien no ha movido una sola pieza del aparato directivo de la dependencia.

Del administrador de la Secretaría de Salud, Víctor Laso, hacia abajo, tanto a nivel central como en la frontera, no se ha dado un solo cambio de, cuando menos, una propuesta con una veintena de nombres que arrastran denuncias formales, quejas, señalamientos por malos tratos y por tolerar las deficiencias.

No se diga en los hospitales; los directivos siguen siendo los mismos que cuando estaba el militar retirado. Toda su estructura está intacta y por eso la falta de resultados.

Por eso, ahí viene otro problema que comienza a hacer crisis en los hospitales de la Mujer, Infantil de Chihuahua y de Especialidades en Juárez y las áreas que atienden a enfermos de sida.

A estas alturas, según un reporte muy actual que circula en la frontera, no hay medicamentos para tratar a enfermos de sida, ni para las mujeres víctimas de violación y violencia familiar o de otro tipo, que por norma deben ser atendidas de forma prioritaria, para evitarles más daños a su salud después de vivir la experiencia traumática de algún delito.

Los números más favorables señalan ya un abasto de apenas el 30 por ciento, global, en lo referente a las mujeres víctimas que deben ser atendidas por el Sector Salud; y de un poco menos en cuanto a los antirretrovirales que se utilizan para el tratamiento de VIH.

Es cuestión de días para que el abasto caiga a cero, todo porque no hay adquisiciones estatales y la gestión para atraer inversiones federales es de mala a pésima.


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Gustavo de la Rosa Hickerson se cansó del glamour del Congreso del Estado y pidió licencia, pero como es de los que no da paso sin huarache, se amarró antes de la Cuarta Transformación, de donde lo ubican desde ahora en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en Juárez.

Hizo ruido su solicitud de licencia, sobre todo porque hubo algunas confusiones, como que entraría a reforzar el trabajo de su sobrino Juan Carlos Loera de la Rosa en la Secretaría de Bienestar.

La otra especulación fue que como estaba en marcha la convocatoria para elegir presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, De la Rosa Hickerson iba a subirse al ring como pieza para combatirle al nuevo amanecer la posición.

Pero no, el mismo delegado de programas sociales descartó tal acomodo y “El Pichú” se declaró agente libre, lo que seguramente hizo para que no se le cayera el nombramiento federal, aunque dicen que ya le tienen lista la oficina de las calles Paraguay y 16 de Septiembre.

Para Morena y el nuevo régimen federal no hay mucho cambio con De la Rosa como diputado o como funcionario, pues en su curul se queda Román Alcántar, quien es una especie de reflejo en el espejo del legislador juarense.

De hecho Alcántar es su representante en los litigios que lleva De la Rosa, hasta la cédula profesional le presta junto con la firma, pero imposible que se lo lleve junto con él porque dejarían la curul abandonada .


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De los tribunales federales llega una noticia que debe preocupar a los diputados del Congreso del Estado, pues fue admitida una demanda de amparo de quien fuera secretario de Asuntos Interinstitucionales, Omar Holguín Franco, sacrificado a la malagueña por los legisladores del PAN y sus aliados.

El presidente del Consejo Estatal de Morena no quitó el dedo del renglón tras el coscorrón que le dieron los legisladores al mando de Fernando Álvarez Monje, con una reforma a la ley para desaparecer la dependencia que dirigía en el Legislativo estatal, hecha a modo, desde luego, para quitarle el nombramiento que apenas tres meses antes le habían dado.

Holguín presentó la denuncia con varios argumentos, como que una ley puede modificar otra ley pero no puede afectar un nombramiento personal por el que ya había generado derechos una persona, por más que el nuevo amanecer haya usado las leyes para deshacerse de rivales políticos, como lo hizo con magistrados del Tribunal Superior de Justicia y de otros organismos.

Además argumentó en otros terrenos, como la aprobación previa de un presupuesto que contemplaba esa secretaría de la que lo habían nombrado titular, cuyos recursos quién sabe dónde quedaron, lo que viola disposiciones en materia financiera que los diputados deberían cuidar sobre cualquier otro detalle.

Así, afectado en lo personal por una norma el joven moreno recurrió al juicio de garantías y su sola admisión ya puso nerviosos a los charlatanes que pasan como abogados en el Congreso del Estado y que no están preparados para entrarle a litigios de impacto como este, que puede ser la antesala a un nuevo ridículo de los señores legisladores.