OPINIÓN

Golpecito al nepotismo marido-esposa

No todo es concha de tortuga milenaria en el fiscal general del Estado, César Augusto Peniche

LA COLUMNA
de El Diario
jueves, 10 octubre 2019 | 06:00
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• Golpecito al nepotismo marido-esposa


• Transparencia sin el gobernador


• Ignoran protesta en Salud y crece la tensión


• Calientita elección de consejeros en Morena


No todo es concha de tortuga milenaria en el fiscal general del Estado, César Augusto Peniche. Reserva algo de su adrenalina para tomar decisiones contra quienes se presumen cerca del gobernador Javier Corral, y aun cerca del Partido Acción Nacional (PAN).

Los macabros juegos de lucro con el crimen organizado son de otro nivel, de análisis independiente, pero los de carácter político-facción regularmente no le merecen gran concentración. Dirá, y dirá bien, que es perdedera de tiempo.

Pero el fiscal no aguantó el carácter y arranques despóticos de su ahora exjefa del Departamento de Seguridad Privada, Diana Sofía Guerra, por muy panista que se ufanara de ser y muy orgullo del nepotismo que fuera de su marido, José Luévano Rodríguez, exsecretario particular de Javier Corral y sucesor de Rodolfo Bermejo en el Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa (Ichife).

Peniche aplicó el una vez vaya, dos veces vaya, pero a la tercera... adiós. Usó para despedirla esa poca testosterona que resguarda sólo en situaciones de naturaleza similar. Nunca olvidará octubre la expulsada.

La ahora exfuncionaria de la Fiscalía (o quizá no debamos hablar en pasado porque la encontremos al rato en otra área del Gobierno estatal) presumiblemente despertó múltiples quejas entre el personal de dicha dependencia por sus malos modos y malos tratos.

No debió ser poca cosa su comportamiento si sacó la escondida fracción rigurosa que lleva adentro el fiscal. Se arriesgó a tomar esa decisión a pesar de los escudos de protección manejados por la señora Guerra.

Puso a trabajar su lado humano, ése que le mal aconseja que puede ser presidente municipal de Ciudad Juárez.


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En la invitación no aparecen nombres de conferencistas aunque defina que el tema general es “transparencia proactiva y apertura gubernamental.”

Se trata de la “jornada de transparencia” que tendrá hoy el Instituto Chihuahuense para la Transparencia y Acceso a la Información (Ichitaip) en el Centro de Convenciones de la ciudad de Chihuahua.

El evento es importante no tanto por los conferencistas; repetimos, ni los nombres aparecen en la invitación, el asunto es que se tratan la transparencia y la protección de datos de dos temas que duraron en boca del régimen corralista lo que dura un globo para hacer plock con un alfiler rozándolo o un chispazo de cerillo.

A Javier Corral no le aguantó el brazo portando esa bandera ni seis meses. Fue transparente de los dientes para afuera sólo al inicio de su mandato. Salió corriendo nomás le hicieron notar que es sujeto obligado y no rector en la materia. Hasta por el INAI se le acabó el amor; también por el concepto de moda entre 2016-2017, el gobierno abierto.

Seguramente hoy le hará el fuchi guácala a ese evento no únicamente porque son muchas las dependencias del Gobierno estatal tronadas en las evaluaciones transparentes, —si al jefe le importa menos que un comino el asunto menos le harán caso los subordinados— sino porque uno de los primeros desplantes de autoritarismo tras tomar protesta lo hizo justo en el Ichitaip.

Corral ordenó la destitución de un presidente de ese organismo autónomo porque no se plegó a sus órdenes. Ese expresidente sigue ahí en funciones de comisionado, así que Corral no ha puesto ni pondrá un pie más en transparencia.

Y por si fuera poco, en diciembre habrá renovación de dos de los cinco comisionados que conforman el consejo estatal del Ichitaip, saldrán dos mujeres pero se quedará el estorboso expresidente.


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Una exhibida peor a la ya recibida con las lonas en los centros de salud, donde se denuncian las patéticas carencias del sector, es lo que puede esperarse contra el secretario del ramo en el Estado, Jesús Enrique Grajeda Herrera.

Los empleados documentan ahora lo que han expuesto en su silenciosa protesta en más de 20 clínicas, hospitales y centros de salud de Chihuahua, Juárez, Cuauhtémoc, Parral y municipios de la Sierra.

“Los trabajadores de Servicios de Salud de Chihuahua te ofrecemos una disculpa por no brindarte la atención que mereces y necesitas...”, es el mensaje con el que han protestado desde hace más de un mes, para luego enlistar los problemas que enfrentan sin apoyo de la autoridad: falta de medicamento y de material de curación, personal insuficiente y vehículos en pésimo estado. 

Han sido olímpicamente ignorados en su llamado. De hecho eso ocasionó desde principios de octubre la renuncia del administrador de los Servicios de Salud, Víctor Laso, por impotencia ante la actitud despreocupada y relajada de Grajeda y del patrón gobernador Corral.

Tras esa dimisión las cosas empeoraron. Grajeda ha sido incapaz de voltear a ver lo que ocurre con el personal que no se ha animado a dejar de trabajar, pero que sí exhibe la ineficiencia de sus jefes.

Al notar el desinterés oficial, a los trabajadores del Sector Salud no les quedó de otra que proceder a una nueva fase de su protesta.

Van a visibilizar, de ser posible a nivel nacional, esas carencias de las que hablan, esos problemas a los que se enfrentan sin el apoyo de sus autoridades. Todo ha quedado expuesto a la población derechohabiente que hace uso de los Servicios de Salud, pero falta que lo conozca la sociedad entera.

Vehículos destrozados donde se traslada peligrosamente al personal, faltantes de medicamentos de urgencias, guantes, jeringas y hasta alcohol en Juárez, es una realidad incluso documentada en video.

Falta de médicos e insumos en hospitales de Guachochi, Guadalupe y Calvo y Cuauhtémoc, al grado de batallar hasta por vendas y gasas, es otra de esas realidades.

Vaya, deben batallar los empleados hasta por la falta de jabón, pinol y cloralex en las clínicas de Gómez Farías y el noroeste de la entidad.

La situación está para presentarse como vergüenza nacional, como otro indigno primer lugar de Chihuahua en el comparativo con otros estados, para seguir arrastrando la imagen de un gobernador que prefirió el glamour del poder que ponerse a trabajar.


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Aquél que diga que ya trae el resultado de la elección sabatina de consejeros morenistas en realidad ni idea tiene de lo caliente que se ha puesto el proceso. La verdad es que la moneda está en el aire. Nada para nadie todavía.

De entrada existe la idea falsa de que ya se elige al sucesor del profesor Martín Chaparro al frente de la dirigencia estatal. Mentira, se eligen 90 consejeros que podrán postularse como candidatos a dirigir el partido y podrán votar para ello.

Serán nueve asambleas bastante calientitas las del sábado, una por cada distrito electoral federal del estado: cuatro en Juárez, dos en Chihuahua y una en Delicias, otra en Cuauhtémoc y una más en Parral. De cada asamblea saldrán 10 consejeros y ellos serán los que en noviembre elijan al nuevo dirigente estatal.

Ya están apartados salones de fiestas y eventos sociales para cada asamblea, pues se requiere mínimo de 100 militantes que podrán registrarse como delegados entre las 8 y las 11 de la mañana.

Este control de acceso deberá contar con más guaruras y sacaborrachos que un antro de la Gómez en sábado por la noche. Unos grupos morenistas tratarán de colar a los suyos, por un lado; otros habrán de ponerse estrictos en la admisión, dado que no pueden intervenir funcionarios públicos.

De las nueve asambleas hay focos rojos en tres, dos de Juárez y una de Chihuahua, en las que puede llegar la sangre al río, porque las pasiones ya se desbordaron. Esas le habrán de poner más sabor a la elección.