Opinión

Frontera de progreso y bienestar

Antiguamente, cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, era algo relativamente fácil; había apertura, poca vigilancia y bastante interacción de flujo

Andrea Chávez Treviño
Analista

jueves, 14 octubre 2021 | 06:00

Antiguamente, cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, era algo relativamente fácil; había apertura, poca vigilancia y bastante interacción de flujo. No obstante, en las últimas décadas hubo un cambio radical para quienes quisieran cruzar, ya que la política estadounidense se endureció de manera extrema con el pretexto de la amenaza terrorista.

Poco a poco, como si de una nueva realidad se tratara, se fue consolidando el flujo tanto de personas como de bienes y servicios, al punto que Ciudad Juárez, a pesar de no ser el municipio capital, se posicionó como el segundo lugar en exportaciones vía carretera de todo el país, tan solo detrás de Monterrey, así como el segundo mayor puerto de cruce de personas a Estados Unidos.

Pero no solo eso, Ciudad Juárez ha adquirido un gran liderazgo como ciudad fronteriza y como potencia económica de nuestro estado, ya que es la ciudad más poblada de la entidad y aporta al PIB estatal poco más del 39.9 por ciento. 

Sumado a todo lo anterior, debemos reconocer que Juárez, la frontera más bella de México, es reconocida como una nueva e importante meca cultural, pues cada día decenas de miles de residentes de El Paso y Ciudad Juárez cruzan el sistema de puentes para visitar familiares y amigos, comprar y acceder a los servicios, trabajar y hacer negocios, y con fines recreativos. Y esto, invariablemente, termina vinculando a ambas sociedades, de por sí fraternas.

Sin embargo, la prolongación del cierre de la frontera en 2020 derivado de la pandemia por Covid-19, ha causado que diversos negocios que cerraron sus puertas se encuentren ya en una situación insostenible de ambos lados. 

A pesar de que han sido las autoridades estadounidenses las que han insistido en restringir el acceso terrestre de mexicanos a su país, el daño económico pareciera ser aún más preocupante de su lado, incluso cuando sus ciudadanos recibieron apoyos económicos enviados desde Washington.

Del lado mexicano, la recuperación económica ha sido impulsada por el sector industrial, la industria manufacturera y de maquila con presencia importante en nuestro municipio. Además, debido a que por generaciones los mexicanos que viven en los límites del territorio han cruzado la frontera a pie o en coche para comprar bienes de todo tipo del otro lado, se ha producido una notable oportunidad para el país vecino de expandir su mercado.

Si las cosas suceden como ha señalado el gobierno norteamericano, la apertura de la frontera se realizará en unos días más, haciendo necesaria la planificación y consolidación de estrategias que garanticen la operatividad de los negocios, cumpliendo y aplicando los protocolos que eviten la propagación del coronavirus, y con ello, otro cierre, pero también, tenemos la oportunidad de oro de repensar nuestra relación local de comercio municipal y binacional, para que la recuperación sea impulso que multiplique la actividad económica que solía existir.

Ya el T-MEC ha hecho posible que el comercio entre México y Estados Unidos creciera considerablemente; ha sido una pieza clave para la recuperación económica de América del Norte tras la pandemia, pero no olvidemos la urgencia de las miles de familias que dependen de la actividad del sector terciario en la región fronteriza, porque los grandes números macroeconómicos se deben traducir en el bienestar de todas y todas.

Eso lo sabe nuestro canciller Marcelo Ebrard, y por ello en las reuniones de alto nivel entre funcionarios de México y Estados Unidos puso de manifiesto lo prioritario que resulta para el gobierno mexicano lograr acuerdos con el país vecino para garantizar un retorno seguro a la reapertura. 

Por el bien de todos, impulsemos el desarrollo económico para que llegue a todos los rincones de nuestra ciudad y de nuestro Estado.

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