¿Feministas o feminazis? Una sociedad en crisis

En Ciudad Juárez están ocurriendo hechos que no deben tener contentos a ninguno y que, aun más, deberían de estarnos...

Francisco Ortiz Bello
Analista
domingo, 26 mayo 2019 | 06:00

En Ciudad Juárez están ocurriendo hechos que no deben tener contentos a ninguno y que, aun más, deberían de estarnos moviendo a la acción para corregirlos so pena que, de no hacerlo, la crisis de valores que vivimos nos lleve a la autodestrucción como sociedad, lo cual por supuesto que es algo en lo que todos deberíamos trabajar para evitarlo y corregir el camino.

La semana que hoy concluye, termina con un verdadero escándalo mediático, llevado y magnificado por las redes sociales a extremos verdaderamente sorprendentes, en el que se vieron involucrados cinco docentes de la UACJ, nuestra máxima casa de estudios pero que, por las circunstancias en las que ocurrieron los hechos, y por la gravedad de los mismos, ha repercutido de manera exponencial en la opinión pública juarense.

El miércoles 22 en este periódico se publicó la nota en la que se informaba sobre la violación que sufrió una maestra de la UACJ, supuestamente a manos de cuatro hombres, también académicos de esa casa de estudios. Y digo supuestamente porque, a raíz de recientes cambios en las leyes, ahora los medios de comunicación debemos ser escrupulosamente cuidadosos de no señalar a nadie como culpable, hasta que no lo haya sido antes por un juez o tribunal. Se ha privilegiado el derecho a la presunción de inocencia de las personas.

Tampoco se pueden publicar rostros, nombres completos, o cualquier otro dato que se refiera a la identidad de los involucrados en cualquier delito, por la misma razón: respetar la presunción de inocencia. Esta casa editora ha cumplido cabalmente, escrupulosamente, con tal disposición legal en todos los casos, y lo mismo ocurrió en este, desde la primera publicación del miércoles 22 hasta las más recientes, no se ha publicado ninguna clase de información o datos que pudieran poner en evidencia la identidad de ninguno de los involucrados.

Esa primera nota, la del miércoles 22, fue compartida más de 40 mil veces desde nuestra página web, independientemente de las publicaciones en las diversas redes sociales. Ese dato, el de las notas compartidas y las lecturas de las mismas, también por decenas de miles, es algo no debemos perder de vista en todo esto. Definitivamente son publicaciones que han roto varias marcas de lectura ¿Por qué? Porque, en términos generales somos una sociedad morbosa, a la que este tipo de notas e informaciones les llaman particularmente la atención, por encima de otras de mayor relevancia o trascendencia. Por supuesto que el caso despertó un gran interés entre los juarenses.

Explico por qué afirmo que somos una sociedad morbosa, en términos generales. Hay ejemplos de sobra para llegar a la conclusión de que el grueso de los mexicanos, y los juarenses no somos la excepción, prefieren leer una publicación de nota roja que una de esfuerzos por mejorar el medio ambiente, por ejemplo. Todos recordamos la enorme polémica que se desató hace algunos años con declaraciones polémicas de la “conductora” Laura Bozzo, entonces titular de un programa en Televisa, sobre la ayuda humanitaria a los damnificados del huracán Manuel, que azotó las costas de Guerrero en 2013, y que fue acusada de montar un show mediático para, supuestamente, llevar ayuda a los damnificados y que en realidad solo lo hizo para incrementar su popularidad y la audiencia de su programa.

Personalmente siempre pensé que Bozzo no merecía ese privilegiado espacio que tenía, incluso hice varias publicaciones señalando su estilo de conducción, pero sobre todo los temas que abordaba en su programa y la forma amarillista de hacerlo. Pero me queda muy claro que una cosa son mis opiniones y preferencias, y otra las de cientos de miles de mexicanos.

Esta acción llevó a que varios personajes de la vida pública en México, de la política, del sector social e incluso empresarial, criticaran severamente a Bozzo, y a Televisa, por lucrar con la tragedia exigiendo la terminación del programa de la polémica conductora, hubo incluso quienes llegaron al extremo de exigir su expulsión del país. El caso es que no ocurrió ni una cosa ni otra. Ni terminó su programa y mucho menos la expulsaron de nuestro país ¿Por qué? Sencillo, por los extraordinarios niveles de audiencia que tenía su programa. Millones de mexicanos veían su talkshow, dedicado a ventilar “casos reales” sobre lo peor de los conflictos entre familias, parejas, amigos, compadres, amantes… Siempre se destacó por ventilar públicamente los casos más vergonzantes de la especie humana, los de antivalores, los de la miseria y pobreza de las personas. Por eso era tan visto.

Otro ejemplo, sólo para reforzar mi aseveración, lo constituye claramente la amplia circulación de periódicos como Alarma y La Prensa en la Ciudad de México, o el Peso en Chihuahua, o el PM en esta ciudad, estos dos últimos por cierto, parte de las publicaciones de esta misma casa editora.

Periódicos cuya línea editorial consiste en destacar la nota roja por encima de cualquier otra información, y ser todo lo más específicos en cuanto los detalles de cada nota, eso incluye por supuesto gráficas e imágenes. Esa su línea editorial. Bueno, pues estas publicaciones han sido severamente criticadas por los radicales defensores de la moral, olvidándose de que hay algo que se llama libertad de expresión, también existe la libertad de prensa sin olvidar el derecho a la información de la sociedad y que, si bien, estas publicaciones podrían estar en los límites de lo permitido, finalmente cumplen con tales disposiciones y por eso pueden circular, pero lo más importante: pueden circular, además con una gran profusión, porque la gente las demanda, porque la gente las compra, porque la gente las lee. Y cuando digo gente, me refiero a decenas de miles de personas. Si no hubiera mercado para estas publicaciones, ningún medio las haría. Pero si el mercado es enorme, pues claro que existen. ¿Y cual es su mercado? ¡Los mexicanos! Claro, chihuahuenses y juarenses quienes las consumen también por miles.

En ese orden de ideas, es fácil comprender por qué la nota sobre la violación a la maestra de la UACJ llegó a tales niveles de difusión e interés, rompiendo todos los récords de visitas y lecturas en la página digital de El Diario. Precisamente por ese desbordado interés en el caso, y atendiendo a la premisa fundamental de cualquier medio de comunicación, en La Columna del pasado viernes se abordó el tema desde un enfoque mucho más amplio y reflexivo.

Curiosamente, esta publicación, la del viernes en La Columna, desató airadas protestas entre grupos defensores de derechos de mujeres y en un sector de la comunidad universitaria, argumentando que se violentaba a la maestra que sufrió la agresión, afirmando que se le revictimizaba al mencionarla al mismo nivel de víctimas que los supuestos violadores. Nada más alejado de la realidad que eso.

En su respuesta del sábado, el columnista señala: “Algunos extremistas reaccionaron intensamente por lo que fue considerado, sin razón alguna, la defensa de unos violadores en La Columna de ayer. Jamás fue revictimizada la maestra de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez atacada sexualmente por cuatro doctores, menos justificado el delito o la actitud de los ahora acusados. Ni una frase al respecto puede ser hallada en el texto de ayer. Al contrario, ese punto queda a la investigación y sanción de las autoridades ministeriales y judiciales, que deberán determinar lo ocurrido, el delito, la responsabilidad y el castigo que proceda.”

Y remata: “No hay de qué espantarse en una opinión que se publica libremente, como tantas. Otra tragedia sería que nadie pudiera expresar sus puntos de vista como lo hicieron menos de 10 personas en el estacionamiento de El Diario y decenas de miles en la interactividad de redes. El respeto va en ambas vías.”

¿De verdad? ¿En serio? ¿Nos espantamos por una publicación que aborda un hecho real, cuidando todas las formas, y no nos espantamos por lo ocurrido? ¿Hasta dónde el límite de la protección a las víctimas sin vulnerar derechos fundamentales de la sociedad?

Pienso que hay muchas reflexiones que hacer al respecto. La violencia contra las mujeres en esta ciudad ha alcanzado ya niveles de alarma, de espanto. Es urgente que las autoridades de los tres niveles de gobierno implementen medidas y políticas públicas que atiendan y remedien esa crisis, pero es igual de urgente que la misma sociedad, que los mismos ciudadanos reflexionen sobre lo que cada uno hace o deja de hacer al respecto.

En el trasfondo de todo esto está el machismo añejo y anquilosado en la sociedad, pero también una serie de patrones conductuales que lo han replicado por siglos. Por siglos el machismo se ha enseñado en casa cuando se asignan roles de género a los hijos. Es ahí mismo donde hay que exterminarlo.