Opinión

Feliz y Próspero 2021

Hace unos días, leí una entrevista magnífica; a saber, la historia de Lucio Chiquito Caicedo, quien a los 104 años aprovechó la cuarentena por coronavirus en Colombia

Luis Villegas Montes
Analista

lunes, 04 enero 2021 | 06:00

Hace unos días, leí una entrevista magnífica; a saber, la historia de Lucio Chiquito Caicedo, quien a los 104 años aprovechó la cuarentena por coronavirus en Colombia para terminar la tesis que empezó hace treinta años. El ingeniero centenario aprovechó para quedarse en su casa, en Medellín, y poner fin a tres décadas de estudio: “Mi tesis consiste en determinar la cantidad máxima de agua que se puede sacar económicamente de un río para energía o para cualquier otra cosa”. Ahora, el abuelo (efectivamente lo es), “busca mejorar en inglés y alemán”; como colofón de la entrevista compartió dos ideas: la primera, que es necesario aprovechar el tiempo pues se va y ya no regresa; la segunda, que le gustaría poder inspirar con su ejemplo y dejar un legado a las nuevas generaciones: “Luchen por sus sueños porque todo es posible sin importar la edad”. 

¿O qué decir de María Dolores Ballesteros? Una mujer de 80 años quien en 2017 obtuvo su tercera licenciatura; esta vez en la carrera de Derecho, por la Universidad del Valle de México (UVM). 

Los casos anteriores no son únicos; ahí están los de Morgan Freeman (actor), George R.R. Martin y José Saramago (escritores), Sugar Man (cantautor), Winston Churchill (político), Giuseppe Verdi (compositor) y  Alexander Fleming (científico), quienes alcanzaron el éxito pasados los cincuenta años y, algunos, incluso los sesenta. 

La idea de estos párrafos es recordar —recordarnos—, el cotidiano milagro de la vida; y que no importa cuánto tiempo pase ni cuántos años tenga uno, siempre existe una oportunidad. No sabemos si la penúltima o la postrera, si la mejor, la peor, ni si la que esperábamos, pero definitivamente siempre existe esa chispa que alienta detrás de cada instante; se ha escrito que Napoleón solía decir: “el coraje es como el amor, hace falta tener esperanza para alimentarlo”. 

Lo único que le deseo a mis veinte o treinta lectores para este año que comienza —no creo que crezca el número pero, a Dios gracias, siguen por ahí algunos— es que continúen adelante, que tengan fe, que estén conscientes de que no importa qué circunstancia se erija frente a nosotros simulando un obstáculo, siempre será posible alzarse sobre él merced al trabajo, la constancia y el talento.

La vida, como el beisbol, no se acaba hasta que se acaba. No se encierre en la soledad si no le es plácida ni en la estridencia si le es penosa; no se quede en el pasado ni pretenda vivir en el futuro; no se empeñe en acumular cosas, es mejor atesorar vivencias; camine más, salga más, viaje, lea, explore el mundo: huélalo, tóquelo, siéntalo, ya por sí, ya de la mano de otro. Vea películas, escuche música, adopte una mascota, ría, baile, bésese y abrace; llame a sus padres, a sus hijos, a sus familiares, a sus amistades (a todos, incluso a los tontos que votaron por AMLO, total); como dice alguno: viva cada día como si fuera el último; que el 2021 no lo agarre desprevenido —como nos agarró este méndigo 2020—; prepárese para lo peor en la certeza de que, siempre, y por siempre, lo mejor está por venir.

¿Qué más le puedo decir? Poca cosa en realidad, excepto que empiece a vivir este 2021 con pasión y entrega absolutas. Le deseo que sus sueños se desboquen y sea capaz de cumplirlos; que la salud no mengue, que el alimento no falte y que sea usted, por fin, el único protagonista de su propia historia (con final feliz).

¡Feliz 2021! Que Dios nos bendiga a todos.

Contácteme a través de mi correo electrónico o sígame en los medios que gentilmente me publican, en Facebook o también en mi blog: http://unareflexionpersonal.wordpress.com/

Luis Villegas Montes.

luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com