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Opinión

OPINIÓN

Famosos en lista de traslados 'urgentes'

El nombre del homicida, Carlos Manuel Cuevas Abundis, quien pasó como exitoso empresario de la región centro del estado –Delicias- durante al menos un par de décadas, fue tema de una mañanera del presidente a finales de septiembre del 2020

LA COLUMNA
de El Diario

domingo, 22 enero 2023 | 06:00

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El nombre del homicida, Carlos Manuel Cuevas Abundis, quien pasó como exitoso empresario de la región centro del estado –Delicias- durante al menos un par de décadas, fue tema de una conferencia de prensa mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador a finales de septiembre del 2020.

El titular del Ejecutivo federal y el entonces subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, exhibieron en pantalla gigante un diagrama casi idéntico a uno publicado por El Diario con fotografías e información que demostraba la vinculación de Cuevas con el exgobernador, Javier Corral Jurado. (De nuevo replicamos fotos e infografía en este espacio).

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Tanto el presidente como Mejía Berdeja señalaron las relaciones entre ambos y les adjudicaron su pertenencia a una red de apoyo con recursos públicos a los manifestantes del sonoroso conflicto por el agua ocurrido en esas fechas de finales del 2020.

La administración de Corral le dio a Cuevas la construcción de una planta tratadora de agua a razón de 60 millones de pesos. Participaron los dos en el arranque de la obra en 2019. Fue evidenciada en la mañanera ese vínculo. 

Cuevas es ahora considerado un “primo delincuente”, con “una capacidad criminal alta y un índice de estado peligroso alto”. En marzo del 2020 fue recluido en el Cereso estatal 1, tras ser difundidos videos en los que participa en la tortura, mutilación de orejas y muerte de dos de sus escoltas respaldado presumiblemente por policías federales no identificados en aquel momento. Está sentenciado a 50 años de prisión.

Está catalogado Cuevas en el sistema penitenciario como operador de huachicol, robo de combustible para el Cártel del Pacífico bajo las órdenes del líder delictivo conocido como “El Placas”, Juan Carlos. P. R., encargado de plaza en la región de Delicias y Camargo.

Todas esas características y su condición de “reo peligroso” llevaron a las autoridades del estado a incluirlo en un listado de 298 presos distribuidos entre el Cereso estatal 1 (Aquiles Serdán), y el Cereso 3, de Ciudad Juárez,  que debían ser sacados de Chihuahua y trasladados a penales federales de máxima seguridad.

Cuevas y los casi 300 aparecen en los documentos enviados por el gobierno de Chihuahua a la federación entre marzo y abril del año pasado. Parte de ellos, los que involucran al ahora subsecretario de Seguridad, Luis Rodríguez Bucio, como destinatario de las peticiones, fueron obtenidos por hackers de Guacamaya Leaks y difundidos durante los últimos días.

Desconocemos a estas alturas si Cuevas y los otros 297 de esa lista continúan en Ceresos del estado. Alrededor de 250 han sido sacados de los reclusorios mencionados desde que fue hecha la petición, pero el grueso de ellos, 191, salió del tres de Juárez hasta después de la violenta fuga del primero de enero de este año que arrojó 17 muertos a balazos, 10 de ellos custodios; el resto, reos.

Salvo los nombres muy difundidos de tres jefes del Cártel del Sinaloa en la región de Parral: Bryan Salgueiro, “El Noventilla”; Efrén Salgueiro “El Maniaco”; y Antonio Leonel Camacho, alias “El 300”,  detenidos a principios del año pasado y trasladados a El Altiplano a finales del 2022 tras una fuerte ola de ejecuciones registradas en la ciudad de Chihuahua, los nombres del resto de los removidos no fueron difundidos, ni siquiera los 191 posteriores a la fuga de este año.

Lo que sí sabemos es que en aquel grueso listado de casi 300 destacados generadores de violencia particularmente en Juárez, la gran mayoría de ellos perteneciente a Los Mexicles, La Empresa; algo de Aztecas, otros de Artistas Asesinos y del propio Cártel de Sinaloa, aparecen algunos protagonistas de sucesos traumáticos para la sociedad.

Uno de ellos es el “Azteca”, José Antonio Castañeda Moreno, sentenciado a 30 años de prisión por el delito de extorsión agravada. Fueron varios casos comprobados que lo ubicaron en el catálogo de reincidente genérico.

Aparece también otro jefe mediano del Cártel de Sinaloa, César Ulises Ramírez, alias “El Cabezón” o “El 309” con varios procesos pendientes por narcotráfico y posesión de armas, pero señalado como principal responsable en el asesinato del expresidente de Coparmex en Parral, Uriel Loya Deister. Son tantos los delitos cometidos que, como medida cautelar, todavía continúa la prisión preventiva. Sigue pendiente la sentencia.

Otro es Jaime Cuevas Baeza, considerado integrante “activo” de Los Aztecas. Mató en su celda a José Enrique Jiménez Zavala, “El Wicked”, responsable de asesinar en 2010 a la activista juarense, Marisela Escobedo, en las puertas principales de Palacio de Gobierno, en la ciudad de Chihuahua.

Ella protestaba y exigía justicia por la desaparición y muerte de su hija, Ruby Frayre, a manos de Sergio Barraza Bocanegra. 

“El Wicked” y Cuevas participaron también en la masacre del bar El Colorado, de Chihuahua, donde murieron 16 personas. Ocurrió en abril del 2012.

Otros dos extorsionados  que operaban en esta ciudad, Rogelio Hernández Gómez y Miguel Ángel Flores Aguilera, “El Yeyé”, de “La Empresa”, enfrentan sendas penas vitalicias por extorsiones a múltiples microempresarios. Aparecen en la lista de traslados solicitados en calidad de “urgente”.

Del Cereso 1, está incluido como “primo delincuente”, con “capacidad criminal alta”, el denominado “enfermero de la muerte”, Jorge Alberto Ceballos Campuzano. Participó con miembros de su familia en la masacre de otra familia que le exigía el cumplimiento por la venta de un riñón. Fue identificado por un niño sobreviviente del ataque.

Ofertaba órganos de pacientes fallecidos en 500 mil pesos y vendía plazas laborales en un hospital del Seguro Social en el que laboraba.

Al final de la relación de presos altamente peligrosos que desde abril del año pasado debieron ser sacados del Cereso 3, aparece Lorenzo Miguel Salas González, uno de los principales cómplices de Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz “El Neto”, jefe de la banda “Los Mexicles”, líder en la fuga y asesinatos del primero de enero.

Salas permanece en prisión desde el 2014 acusado por múltiples secuestros y una gran cantidad de asesinatos cometidos desde el 2009 hasta la fecha de su captura. Está sentenciado a más de 240 años de cárcel.

De toda la lista de los 298 trasladables a penales federales solo aparecen dos de los prófugos del primero de enero, David Francisco Ríos Emiliano y José Osvaldo Espinoza Navarro, alias “El Pecas”, este último reportado como recapturado. Ambos considerados Mexicles, e igualmente, “altamente peligrosos” o “de alto riesgo institucional”.

Confirman esos botones de muestra que los directivos a cargo de las principales cárceles del estado hicieron lo posible por desactivar las bombas de tiempo que finalmente estallaron. 

Hubo abulia, desinterés, falta de espacios o hasta corrupción para actuar oportunamente, no lo sabemos, pero esos famosos documentos filtrados por hackers fueron muy claros:

“... de continuar en el centro penitenciario en el que actualmente se encuentran, no solo ponen en riesgo la seguridad, la estabilidad y la gobernabilidad del mismo, sino también la seguridad de la propia entidad federativa, toda vez que se conoce de la existencia de pactos y alianzas para controlar y continuar con sus actividades delincuenciales aún en reclusión”.

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