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Opinión

Familia y Manual de Seguridad Escolar

A inicio de la semana un joven publicó en una red social la amenaza de quemar un colegio de la ciudad, sin más

Jorge Breceda
Analista

sábado, 11 junio 2022 | 06:00

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A inicio de la semana un joven publicó en una red social la amenaza de quemar un colegio de la ciudad, sin más, el que se autoproclamó como estudiante amagó con ejercer actos de violencia contra la niñez que cursa la primaria, situación que despertó los peores temores en los padres y madres de familia. 

Sin duda, la sensación de inseguridad -derivada de una amenaza- es aterradora, sobre todo cuando la base epistemológica se encuentra en los rudimentos del terrorismo, es decir, acciones que buscan destruir un orden mínimo o construir un clima de terror e intimidación. 

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En esta tesitura, imagine que usted es el padre de un par de niños que fueron amenazados por un sujeto sin rostro, intimidación basada en quemar a sus hijos, ¿cómo puede una persona contemplar realizar actos de esta categoría?

En esta tesitura, es dable recordar a Fiódor Mijáilovich Dostoyevski y su reflexión del infierno, ésta radicaba en que éste debe ser el infierno, porque solo así se comprende que mueran niños y niñas a manos de los adultos, ¿Cómo se explica que un niño sea abusado sexualmente? Sin duda, porque nos encontramos en el infierno. 

Seguramente, posterior a la reflexión desde la angustia e incertidumbre, se preguntará sobre la existencia del marco legal y de las posibles políticas públicas que existen en el estado mexicano para contrarrestar actos que iniciaron en 2007 cuando un padre de familia ingresó a un colegio de la Ciudad de México y le disparó a la directora. 

Casos como el mencionado se repiten a lo largo de los años, recuerde que, en el 2017 dentro de un colegio en Monterrey, un estudiante de 15 años asesinó a su profesora y tres compañeros. En la cronología, se llega en el tiempo al 2020 en donde un estudiante de 12 años disparó a cinco compañeros y dos profesores, para después acabar con su vida. 

De lo descrito podemos identificar que existen antecedentes fehacientes que deberían ser los detonadores de diversas legislaciones y políticas públicas, sin embargo, ¿qué existe? A nivel nacional se cuenta con un Manual de Seguridad Escolar que se encuentra enfocado a construir escenarios con su debida solución. 

Sin embargo, el antes referido no permite establecer con claridad un ambiente de certidumbre de los espacios escolares, más aún, en la página 39 se “recomienda” solicitar apoyo del Ejército, la Marina y diversos cuerpos policiacos, con el objetivo que se observe quien tiene el poder de la fuerza legitima. 

Es importante mencionar que los principios rectores con relación a lo enunciado son cuatro: derecho a la protección, el interés superior de la infancia, la solidaridad y bienestar común, así como, la seguridad y bienestar socioafectivo.

Los anteriores, son elementos que deberán estar resguardados por las autoridades mexicanas, en esta tesitura encontramos a la Ley de Seguridad Escolar para el Estado de Chihuahua en la que se establece una serie de acciones de prevención enfocadas a la detección de la violencia y establece como obligado al Ayuntamiento a tener un registro de las brigadas en beneficio a los principios de la ley. 

Después de la lectura de la ley señalada, se puede concluir dos situaciones, primero, debe urgentemente ser reestructurada para contemplar de forma puntual actos de amenazas como el referido al inicio. 

Segundo, la educación ha dado pasos acelerados en el desarrollo cognitivo de los receptores, pero nunca, a lo largo de la historia, se ha centrado en temas emocionales, éstas siendo lo mejor y lo peor de la vida, porque ahí se encuentra el amor, el equilibrio, el sosiego y por el otro lado, la angustia, la tristeza, la cólera y la predisposición a la violencia. 

Es ahí, donde se debe de prevenir la violencia de quien amenaza, ¿cómo? Enseñando a regular las emociones como la ira, el rencor, entre otras, esas personas que ahora amenazan, se convertirán en miembros de una ciudadanía con mejores estructuras de pensamiento.  

Por último, no perdamos de vista que desde la educación se puede erradicar la violencia a través de la educación de las emociones, tal situación tiene un realce porque no existe padre o madre que no llene de besos y abrazos el calendario de sus hijos e hijas, es decir, tener la certeza de su que cuenten con bienestar, felicidad y amor.

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