Opinión
OPINIÓN

Extorsiones, de nuevo la calamidad

Todo el año pasado hubo abiertas y anónimas denuncias por el regreso de las extorsiones a comerciantes de todos giros

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 09 enero 2021 | 06:00

-Extorsiones, de nuevo la calamidad

-Para quienes ven ‘pocas’ posibilidades a Flores

-Falla otra vez Olson, ahora con Borruel

-Empieza a despedirse de la dirigencia del PRI

Todo el año pasado hubo abiertas y anónimas denuncias por el regreso de las extorsiones a comerciantes de todos giros, desde los vendedores callejeros de comida hasta ferreteros, yonqueros y loteros de vehículos usados.

Quedaron como respuesta los oídos sordos de la Fiscalía General de Justicia. Al menos públicamente se resistieron a admitir la problemática aunque en silencio arrancaron un trabajo fuerte por enfrentar a las bandas delictivas dedicadas al giro de la extorsión.

La estrategia no fue la adecuada. La semana pasada hubo negocios y vehículos incendiados, lo que dejó al descubierto precisamente el tamaño del problema existente.

Por si fuera poco, los yonqueros organizados descubrieron ayer ante la misma Fiscalía de Justicia la serie de denuncias formales interpuestas por las amenazas de que han sido objeto.

Quizá la policía en general y las autoridades investigadoras callaron como estrategia para no provocar alarma entre la población pero hubo un momento que debieron generar inclusive una campaña abierta para saber por dónde venía el golpe.

La situación a estas alturas es tan grave que los yonqueros están advirtiendo con organizarse y defenderse por sí solos.

Si algún sector económico de la sociedad sufrió los estragos de las extorsiones en aquella etapa de gran violencia ente 2007-2011 fueron precisamente los vendedores de autopartes y de carros usados. Fueron arrasados los lotes. Tampoco los vendedores ambulantes y de fritangas quedaron excluidos.

Es terrible que empiece a repetirse otro mal como aquel.

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Hay quienes dudan que la incursión de Gabriel Flores Viramontes como precandidato a la alcaldía por Morena tenga sustento y menos viabilidad.

Así puede dar la impresión por su llegada sorpresiva y también sorprendente. Nada que ver un expriista frente a las aspiraciones de un morenista diputado Benjamín “Benjamón” Carrera, o siquiera de alguien como Javier González Mocken, que se quedó a la mitad de un pelo frente a Armando Cabada en el 2018.

Pero Flores Viramontes no habría de llegar con carteleras y carritos publicitarios, gastando capital, para un proyecto que no tuviera seguro. Esto por un lado.

Por otra parte y más de tomar en cuenta, llegó con el visto bueno del independiente alcalde, Armando Cabada. Ha quedado claro que existe acuerdo entre ambos y de Cabada con Morena, una pinza que controla el grueso del territorio electoral juarense, el más grande de estado.

No es todo, ni “Benjamón” ni nadie más de quienes han sido mencionados como aspirantes morenos a la Presidencia Municipal, fueron recibidos el jueves en Juárez por el presidente nacional de Morena, Mario Delgado, solo el famoso Flores Viramontes, en algún tiempo conocido como “Mangas”.

La reunión entre ambos se dio en el hotel María Bonita con la presencia del precandidato a gobernador, Juan Carlos Loera y el delegado de Morena en el estado, José Ramón Enríquez.

Por si no fuera suficiente, de forma paralela, no juntos pero sí en una sala adyacente, Delgado y Enríquez concentraron a diputados locales y federales chihuahuenses de su partido para pedir el respaldo a Loera y a las campañas en general que se avecinan.

Para ninguno de los legisladores pasó desapercibida la presencia de Flores Viramontes que, una vez entronizado como el candidato, quedaría colocado a un paso de la silla que hoy ocupa Cabada y con toda la responsabilidad que implica gobernar a la ciudad más grande del estado.

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El senador Carlos Olson San Vicente fue quien se encargó de juntarse con el exalcalde Carlos Borruel Baquera, hace apenas tres días, por encargo del precandidato Gustavo Madero. El encuentro realizado en la capital al parecer terminó sin acuerdo alguno.

Como es obvio, el grupo maderista busca sacar votos panistas de donde sea, hasta debajo de las piedras, para hacerle frente a la avalancha que suponen es el proyecto de Maru Campos.

Sobre varias estrategias operan los impulsores de Madero. Una es la de sacar a votar a los militantes que nunca participan en las contiendas internas, más de dos mil; la otra es lograr que se le volteen los sufragios que en el otro equipo creen seguros y una más es obtener el gelatinoso apoyo borruelista, que alcanzó más de 400 firmas de apoyo.

Pero evasivo como es, el también exdirector de la Comisión Estatal de Vivienda no se salió, en su reunión con Olson, de la supuesta esperanza de que avance la impugnación contra la negativa de su registro como precandidato a gobernador. El tema sigue su curso entre los tribunales y los órganos internos del PAN.

Los panistas que dieron cuenta de la reunión creen que si no hubo acuerdo concreto de Borruel con el maderismo fue por responsabilidad de Olson. Él, como gran operador del precandidato, ha cometido muchos errores en la estrategia, desde vociferar hace meses que Maru no llegaría ni al registro hasta dejar sus huellas en la operación persecutoria contra la alcaldesa con licencia.

Ciertamente Borruel es difícil, no es novato ni cede al primer guiño, y sobre todo sabe que jamás se pierde ni se gana absolutamente todo.

Pero el ahora senador, aunque tampoco es novato, no pudo ser convincente. Falló de nuevo.

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El dirigente estatal del PRI, Omar Bazán Flores, ha comenzado a despedirse del cargo aunque ayer aclaró de viva voz que hay pláticas con la dirigencia nacional de su partido “donde se está valorando el futuro político de un servidor”.

Los últimos días ha dicho a sus allegados que acabará anticipadamente su gestión y fuera de su círculo también ha deslizado indirectamente lo que sigue para el tricolor.

El también diputado local pretende allanarle el camino a la candidata a gobernadora que habrá de surgir del tricolor las próximas semanas.

La renuncia de Bazán, a unos cuatro meses antes de que se venza su período para el que fue electo como presidente del Comité Directivo Estatal, dejará a la próxima abanderada, que todo apunta será Graciela Ortiz, las manos libres para hacer lo que considere mejor.

Con la salida del legislador de la dirigencia, quien llegue a encabezar el difícil proyecto priista de 2021 podrá poner, quitar, remover, incluir y cambiar a su criterio tanto la estructura de una compleja campaña que se avecina como la del partido.

Pero además, y así lo ha dicho el propio Bazán, dejará sin pretextos a los priistas que aseguran haberse alejado del tricolor porque el dirigente es el también legislador. A esos tricolores que decían “ni voy al PRI porque ahí está Omar” se les acabarán los argumentos para no apoyar una campaña como la que está en puerta.

Claro que el dirigente no es tonto ni tampoco se encuentra de ser un franciscano sacrificado por su partido. Al perder la posibilidad de ser candidato a gobernador, el diputado determinó seguir en la pista legislativa.

Ahora puede Bazán explorar una candidatura local por la vía de la elección, pues llegó al cargo actual como plurinominal, o a lo mejor hasta en la negocia ya amarró posición a nivel federal.

Ha estado al frente del partido en momentos que todo mundo la pasó huyendo o entregándose al corralato.