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Opinión

Estaremos bien, tendremos seguridad

Han sido días complejos con eventos que alimentan todo tipo de sensaciones perturbadoras entre los chihuahuenses. Miedo, coraje, preocupación

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 29 abril 2022 | 06:00

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Han sido días complejos con eventos que alimentan todo tipo de sensaciones perturbadoras entre los chihuahuenses. Miedo, coraje, preocupación. De un lado hemos sufrido las dentelladas de la maldad humana y del otro de la incompetencia, el pasmo o de plano la complicidad de autoridades. Y como suele suceder, los extremos se juntan. 

Hace justo una semana todo el país nos estremecimos con la aparición del cuerpo de la joven Debanhi, de Nuevo León, en un lugar en el que se supone habían buscado ya cuatro veces en días anteriores, desde que se perdió su rastro en muy extrañas condiciones, manteniendo en vilo a prácticamente todo el país. Una ola, mezcla de coraje y preocupación se apoderó de cualquiera con un mínimo de sensibilidad. 

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Mientras eso ocurría, en Chihuahua capital el estruendo de voces lanzadas por donde hoy ocurre el mayor tráfico de información, que son todo tipo de redes sociales, también iba ocupando la atención de un público numeroso y creciente. Se hablaba de un delito muy grave, el cometido por un agente de vialidad que habría abusado de una mujer al amparo de su plaza y el cobijo de la noche. 

Y finalmente ocurre el terrible evento de las ejecuciones en la zona rural con cabecera en El Sauz, con saldo de varios fallecidos. 

Son cosas como estas las que nos roban la paz interior y la confianza en un futuro que nos alcance realizando las cosas que nos gustan, las aspiraciones a cumplir durante nuestra residencia en la tierra. Para la mayoría de la gente el anhelo fundamental es tener trabajo, criar una familia, no perder la vida, la salud ni el patrimonio, y a partir de estos supuestos básicos, aspirar a cosas que nos perfeccionan como humanos: educación, recreación, ayudar a los demás, rezar para algunos y trascender. No debería ser tan complicado. A cambio de ello, hoy no sabemos si nuestros hijos regresan, si a la vuelta de la esquina hay un pervertido que ha decidido trastocar supuestos morales básicos, y entonces tenemos que concentrar nuestro esfuerzo en evitarlo. 

Pero los eventos de inseguridad casi nunca son unidimensionales. Arrastran tras de sí muchos factores que se alinean en un momento dado para que ocurran. Atrás del agente de tránsito está la educación en su casa y la escuela, la información que recibe, el estilo de vida que le proponen. Como también están la falta de instrumentos para vigilarlo, la facilidad para burlar las leyes o para ser sancionado. Atrás de aquellos que se animan a presentarse en un evento público y disparar a diestra y siniestra, están los fabricantes de armas, los que las distribuyen, los que le pagan por empuñarlas, la carencia de un andamiaje moral que le diga que eso debe ser evitado, pero también la convicción de que no los perseguirán cuando huyan, ni los van a proteger si los alcanzan. A lo infructuoso de los exhortos a portarse bien de parte de quien tendría que limitarse a someterlos.

Los eventos delictivos son la falla de todo el sistema. Con toda razón, cuando estudiamos con encuestas la responsabilidad que se asigna al gobierno municipal, estatal y federal en la inseguridad, casi siempre esta se reparte de modo igualitario. Todos responsables en la misma proporción. La lógica más elemental indica que la solución debe estar igualmente repartida, y lo único aceptable al ciudadano es dejar de lado la politiquería barata y desplegar acciones conjuntas que manden el mensaje correcto, al ciudadano y a los delincuentes. 

Una acción básica es compartir información, conjuntarla en una sola base y nutrirse de ella para usar de modo eficiente la capacidad de fuerza, y dar golpes de precisión. 

Otra es la suma de la competencia operativa y su despliegue en calles, colonias, periferias, zonas residenciales, espacio urbano y rural. Mostrarse juntos, Municipio, Estado y Federación, policías y Ejército, Guardia Nacional. 

También deben destinarse recursos a la mejora de las capacidades. Usar la mejor tecnología, tener la mejor preparación, planes diseñados con inteligencia y creatividad para apuntar al tipo de delitos en lugares específicos. 

Cuenta y mucho la prevención. Hay planes municipales de ello, hay que actualizarlos y sobre todo ejecutarlos, darles el recurso que requieren, con sentido de urgencia. Ya hay en casi todos lados consejos ciudadanos que le dan seguimiento. 

Pero quiero revelar que lo anterior no son ideas en el escritorio ni alguna salida retorica para la emergencia. Todo está en marcha. De inmediato, ante la magnitud de los acontecimientos, las autoridades chihuahuenses están en marcha. La gobernadora Maru Campos anunció no planes, sino resultados, encontraron al delincuente vial, anunciaron medidas preventivas. El alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, ha tocado puertas de la Federación y el Estado y de sendas reuniones conjuntas hay operativos en marcha del Ejército, policías.  Nuestra única alternativa es vivir en paz. Lucharemos con todo por ella, estamos en el esfuerzo de construirla. Lo vamos a conseguir. 

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