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Opinión

Estado de guerra

El escape y posterior abatimiento de 'El Neto', así como la recaptura de Ovidio Guzmán hizo que los medios, no solo nacionales, sino internacionales, voltearan a ver la situación de inseguridad que vivimos

Juan Pablo Martínez
Analista

viernes, 13 enero 2023 | 06:00

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Un estado de guerra lo vivimos a diario con el crimen organizado, no necesitamos vivir otro entre quienes nos gobiernan. Los sucesos ocurridos en las últimas semanas en nuestro país, nos colocan nuevamente en un estado de alerta máxima. El escape y posterior abatimiento de “El Neto” en Ciudad Juárez, así como la recaptura de Ovidio Guzmán y el famoso “culiacanazo” hizo que los medios, no solo nacionales, sino internacionales, voltearan a ver la situación de inseguridad que vivimos las y los mexicanos.

Evidentemente, esto no solo afecta de manera directa a los ciudadanos, sino que también influye en diversos temas económicos como el turismo, en donde el temor a viajar a México hace que este destino se convierta en un foco rojo, perjudicando así a quienes se dedican a este ramo.

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Con lo sucedido en Chihuahua, por ejemplo, el Gobierno federal recalcó que la “culpa” estaba en los mandos estatales, pues el Centro de Reinserción Social No.3 amotinado estaba a cargo de los mismos, y nunca pidieron apoyo, precisamente, a las autoridades de orden federal. Se dijo en la mañanera una y otra vez que la culpa no era de ellos. Por otro lado, en la recaptura de Ovidio, después de haberlo tenido que soltar en una primera ocasión debido a la ola de violencia que estalló en aquel entonces, los gobernantes de la oposición culparon al Gobierno federal en turno de que la estrategia en contra del crimen organizado no estaba funcionando. En cierta medida, ambos reclamos son algo correctos.

Aun así, si bien es cierto que cada nivel de gobierno tiene sus obligaciones y por lo tanto sus responsabilidades, de poco sirve en la actualidad que se echen la culpa unos a otros, mientras que los ciudadanos viven atemorizados de lo que pueda pasar. Es necesario más que nunca llevar a cabo estrategias conjuntas para resolver una problemática que se viene cocinando desde hace décadas. Los chihuahuenses y juarenses sabemos lo que es vivir en una ciudad peligrosa, asediada por el crimen, pues ya hemos pasado por una situación extrema hace poco más de 10 años, y de ninguna manera queremos volver a vivirla.

Por otro lado, se vuelve más que nunca indispensable pensar no solo en acciones urgentes contra la violencia actual, sino también en acciones a favor de la prevención. En todo momento, un país que emplee políticas públicas para la prevención social de la violencia, verá los resultados a mediano y largo plazo. En este tema también es necesaria la cooperación de los legisladores, sin importar el partido. Se vuelve fácil politizar los crímenes, más cuando se acercan las elecciones del 2024. Sin embargo, los ciudadanos comunes no necesitamos de una lucha entre partidos, sino de una suma de esfuerzos para resolver con urgencia la situación que vivimos.

Precisamente, dentro de las acciones por la prevención, se requiere poner especial énfasis en la educación de los niños, niñas y jóvenes. Está comprobado que un país que piensa e invierte en educación, pronto ve los resultados como un impacto positivo directo a la ciudadanía. La educación es una forma sin igual para combatir la violencia. Una educación servirá de mucho siempre que no sea pensada solo con fines técnicos, sino humanos, es decir, desde la perspectiva del bien común. El conocimiento de las aulas siempre debe impactar en el bien de todas y todos.

Sin embargo, también es cierto que no debemos romantizar a la educación como si esta fuera un arma mágica en el combate a la violencia. Aunque es una herramienta de las más poderosas, la educación debe impartirse en una sociedad justa, equitativa, con las mismas oportunidades y sobre todo las mejores condiciones económicas posibles. Todo va de la mano, pues un problema complejo como este no puede resolverse solo desde una única vertiente.

En este sentido es que se requiere del esfuerzo de todos los políticos, para dejar a un lado los intereses personales y anteponer el bien de la ciudadanía en general. Tenemos lo necesario en nuestro país para ser una nación próspera, pero debemos empezar por eliminar las viejas prácticas que no han servido de nada, y tomar en cuenta un nuevo enfoque humano a la hora de hacer política. Como ya se dijo en un principio, un estado de guerra lo vivimos a diario con el crimen organizado, no necesitamos vivir otro entre quienes nos gobiernan.

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