Opinión

OPINIÓN

Está llorando y apenas es la punta... del iceberg

No hay manera que Javier Corral Jurado pueda sostener el rascacielos de mentiras y delitos cometidos a lo largo de los cinco años que fue gobernador del estado más grande de la República Mexicana, Chihuahua

LA COLUMNA
de El Diario

miércoles, 13 octubre 2021 | 06:00

-Está llorando y apenas es la punta... del iceberg

-Al fin Teresa Ortuño fuera del Bachilleres

-Tenía nómina tan gorda como la cartera

-Inexplicable silencio de la Función Pública

No hay manera que Javier Corral Jurado pueda sostener el rascacielos de mentiras y delitos cometidos a lo largo de los cinco años que fue gobernador del estado más grande de la República Mexicana, Chihuahua.

Ahora que varios medios informativos de la CDMX le han jalado la lengua, ha debido contestar en un grito de dolor que ha sido “puesta en marcha una campaña de difamación en su contra”. Pobrecito inepto.

Solo un individuo con severas patologías como las que sufre el peor gobernador en la historia de Chihuahua puede insistir en que libró una batalla contra la corrupción, que no hizo excepciones partidistas y que no hubo justicia selectiva.

No solo usó la antigua pero carísima Casa de Gobierno en la ciudad de Chihuahua –aquella donde César Duarte y los suyos pasaban exquisitas veladas con Juan Gabriel cantándoles en la oreja- para interrogar, acordar y negociar con involucrados en los expedientes X abiertos contra el duartismo, también usó para los mismos efectos la Secretaría Particular de Palacio de Gobierno y varias casas de seguridad en distintos puntos de la capital del estado.

Fue dirigido todo personalmente por Corral, por su jefe de escoltas; por el exfiscal, César Peniche; el también fiscal de esos operativos, Francisco González; el fiscal de la zona centro y muchos agentes del Ministerio Público.

Eso no es noticia en Chihuahua; son temas conocidos. Tampoco es lo más importante entre las mentiras y los delitos cometidos por Corral. Los temas sustanciales fueron debidamente documentados durante los cinco años y muchos de ellos son muy delicados.

Ni cómo pretenda Corral defenderse de la realidad, por ejemplo, en el tiradero de obras multimillonarias que dejó en Juárez. Hay aquí diversos delitos que muy pronto también le serán reclamados e igualmente reaccionará con destemplados chillidos asegurando que son mentiras. A la mitomanía sin pudor le ha agregado la cobardía. Culpará a Duarte... o a Maru Campos.

Deberá el nefastito ex guardar millones de mentiras más y decibeles suficientes para seguir berreando porque es obvio que a la puntita... le seguirá el iceberg completo y sin misericordia. Hubo tanto robo en 48 mil millones de deuda pública reestructurada como en las “modestas” aviadurías pagadas a la amiga de la hermana.

En sus propias palabras, el “tiempo todo lo pondrá en su lugar. Sí, el tiempo”.

¿Por qué terminó reprobado por los chihuahuenses con un cerote grandote, redondo y repulsivo? No fue porque haya sido la santidad que grita que es.

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Finalmente el lunes quedó completamente fuera del Colegio de Bachilleres en el estado, Teresa Ortuño Gurza, tras cinco años que la sostuvo contra viento y marea en dicho cargo Javier Corral Jurado.

La semana pasada abrió Tere su red social y desde ahí anunció su salida. Ni para qué la molestia de una conferencia de prensa ni menos someterse a las incómodas preguntas de los periodistas.

Aun cuando informó de esa manera virtual su separación de los Bachis, hasta el lunes quedó listo el protocolo correspondiente ante el secretario de Educación, Javier González Mocken; y el secretario coordinador del Gabinete, Luis Serrato.

Finalmente la renuncia fue firmada ante ellos.

La verdad es que fue demasiado tiempo de Ortuño en el Bachilleres. Fue polémica, controversial y sin avance que se notara en la estructura de esa institución fundamental en el nivel educativo medio de los chihuahuenses.

Mucha demagogia y mucha actuación por conveniencia. Corralista para sostenerse en el cargo, Marucampista para intentar el salto de la muerte.

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En la Dirección de Desarrollo Social del Municipio, la expriista y ahora asesora morenista en el Congreso del Estado, Laura Domínguez, dejó de herencia una nómina tan gorda como la cartera que manejaba de la dependencia.

El grueso de los 50 millones anuales que se ejercían desde esa oficina no iban precisamente a despensas, cobijas y demás apoyos asistenciales, sino a pagar a una plantilla bastante inflada. No puros aviadores, es cierto, pero casi.

Domínguez prácticamente tenía una persona en cada área de Desarrollo Social para decir “buenos” y otra para decir “días”; así de sobrecargada estaba la plantilla, producto de intereses muy personales de la exfuncionaria municipal independiente y exdiputada del PRI.

Era distintivo de la dependencia esa voluminosa carga justificada con la aplicación de la política social municipal, pero parece que en tiempos de la pandemia y con ese pretexto, hasta llegó a crecer un poco más.

Por ese motivo, dicen que el nuevo titular del área en el gobierno de Cruz Pérez Cuéllar, Arturo Urquidi Astorga, llegó con las tijeras afiladas desde las primeras quincenas. Sin mucho tacto empezó a cortar parejo el exceso acumulado en tantos años.

El funcionario no tuvo piedad alguna y hasta pareciera que el recorte de personal iba dirigido a todo lo que oliera a Domínguez, como si se quisiera borrar su rastro y quitarle cualquier tipo de control o enlace con la dependencia.

Ahora se le quieren amotinar algunos de los despedidos que gozaban ya de base.

Hay algunos que hasta descaradamente pretenden reclamar “sus derechos” por la vía de las demandas laborales, cuando eran bien conocidas las funciones banales o duplicadas que tenían, nomás por el gran mérito de tener relación con la big jefa.

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A más de un mes del comienzo del nuevo gobierno de Maru Campos, la que nomás no aparece ni por error es la secretaria de la Función Pública, María de los Ángeles Álvarez Hurtado.

Ratificada el 21 de septiembre por el Congreso del Estado, la responsable de las investigaciones y sanciones administrativas del aparato estatal no ha hecho otra cosa más que guardar silencio, algo inexplicable si tiene tantas cosas en el tintero.

La excontralora municipal de la capital del estado, se sabe, tiene la instrucción de armar expedientes de irregularidades de toda la administración estatal anterior. O sea que tiene mucho más trabajo que el resto de los secretarios del gabinete.

También debe verificar el sustento de los procedimientos administrativos en marcha que le dejó la anterior titular, Mónica Vargas Ruiz, a fin de darles continuidad o declarar su cierre en caso de que haya excesos que le puedan costar caro al Gobierno del Estado.

Tal vez por eso ya rebasó el tiempo de un mes para entregar un diagnóstico de la situación que guarda el estado en la materia tan amplia que le toca; por eso y porque otros secretarios también han nadado de muertito en la presentación de las irregularidades susceptibles de denuncias administrativas o penales.

Será cuestión de esperar unos días a ver si Álvarez Hurtado ya puede aparecer de forma oficial a explicar el estado en el que encontró la administración pública.

Porque de no haber procedimientos administrativos y denuncias formales en breve, todos los delitos del gobierno anterior podrían quedar en mera palabrería.

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Mientras estuvo Jesús Antonio Pinedo Cornejo al frente de Comunicación Social con Javier Corral Jurado fue el paraíso. Hoy no. Los viejísimos hermanos lucen peleados porque Pinedo ahora es prófugo. Hoy solo trata de meter en chaca chaca la reputación vapuleada por su propia conducta como funcionario público. Muy tarde, no hay Ariel ni lavadora para limpiar el cochambroso historial.

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